Asterisco ticker noticias

NO TE PIERDAS Dormir bien en menopausia, con sofocos y en mitad de una ola de calor

X
Mujeres practican ejercicio físico en compañía

No hace falta trabajar como un reloj con el resto. Basta con saber que no estás sola mientras practicas deporte. FOTO: Elly Fairytale/Pexels.

Nunca es tarde para ponerse con el deporte

Practicar ejercicio en compañía es el empujón para empezar a ponerse en marcha a cualquier edad

La actividad física en grupo es más entretenida, ayuda a ser constante y hasta hace que nos sintamos menos cansados. Ya no hay excusas para calzarse las zapatillas y empezar a sudar.

Por Cristina Martín Frutos

9 DE JULIO DE 2026 / 14:00

A medida que cumplimos años, los españoles nos volvemos moderadamente activos. Las estadísticas así lo confirman: una amplia mayoría de los mayores de 55 años cumple con las recomendaciones de movimiento saludable de la Organización Mundial de la Salud. Según el informe Silver Economy y Deporte (EAE Business School), el 76,7% de los españoles de entre 55 y 64 años; el 73,5/% de los de 65 a 74 y el 54,4% de los mayores de 75 dice sacar buena nota en lo que actividad física se refiere.

TE PUEDE INTERESAR

Si bien habrá muchos lectores que, por tanto, no se den por aludidos, esas cifras indican que hay otra parte de la población —un tercio de ese segmento de edad, es decir, casi 7 millones de personas— que no se ha puesto manos a la obra. No solo eso: entre los que hacen los deberes, también hay margen de mejora (porque caminar está bien, pero no es suficiente). Para todos ellos, Celia Cantos, fisioterapeuta de la clínica HLA El Rosario (Albacete), de ASISA, tiene un mensaje claro. «La evidencia científica muestra que nunca es tarde para empezar a moverse«.

Beneficios, aunque sean tardíos

Según Cantos, incluso entre quienes comienzan a practicar ejercicio con más de 65 o 70 años se observan mejoras más que interesantes. «En términos de fuerza, equilibrio, capacidad aeróbica y funcionalidad. Lo que se traduce en una reducción del riesgo de caídas y mayor independencia». En su opinión, «a pesar de que el envejecimiento sea un proceso natural e inevitable, la actividad física es uno de los factores que más influye para mantener la funcionalidad y calidad de vida«.

No en vano, cada vez hay más estudios que relacionan ciertos marcadores como la fuerza de agarre o la capacidad de levantarse y sentarse de una silla con la longevidad. «En una persona sedentaria, la pérdida de masa muscular, densidad ósea, fuerza y de capacidad cardiovascular suele aparecer antes y progresar con mayor rapidez. Además, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, osteoporosis, obesidad, deterioro del equilibrio…».

Mayor motivación y menos cansancio

Dicho todo esto, no pueden quedar dudas de los beneficios de mantenerse activo. Ahora bien, no todo el mundo se siente con ganas para apuntarse al gimnasio o al polideportivo de su barrio. A veces hay cierta vergüenza, desconocimiento, pereza… Pero hay una receta infalible contra esa falta de ánimo: realizar actividad física en compañía. Algo que queda claro al saber que en los últimos 40 años el porcentaje de mayores de 65 que lo hace se ha duplicado, pasando del 25 al 43%.

«Hacer ejercicio con otras personas aumenta la motivación, es más fácil mantener la constancia y disminuye el riesgo de abandonar la práctica», asegura Laura Alfaro, psicóloga del mismo centro clínico. También favorece el apoyo mutuo y lo hace más entretenido. Incluso, se sabe que nos hace esforzarnos un poquito más. No es tanto una cuestión de competitividad, sino de neurología. Moverse al mismo ritmo que otras personas activa una respuesta conocida como sincronía conductual que la ciencia ha estudiado ampliamente. Se liberan más endorfinas y la percepción de fatiga se retrasa.

Un saludable antídoto contra la soledad

Los beneficios del ejercicio en compañía superan los físicos. «En personas mayores, el ejercicio grupal también ayuda a reducir el aislamiento y la soledad, dos aspectos directamente relacionados con un peor estado de salud física y mental. Asimismo, fomenta el sentimiento de pertenencia a un grupo, fortalece la autoestima y puede contribuir a disminuir síntomas de ansiedad y depresión», subraya la psicóloga.

Cuando a la actividad física se le suma el factor social (conversar, coordinar movimientos en grupo, recordar coreografías con otros), el cerebro recibe un doble estímulo neuroprotector. De modo que incrementa la protección frente al deterioro cognitivo de la edad.

OTROS TEMAS WELIFE

Andar no está mal, pero…

Es probable que para muchos de los que aseguran estar en forma, caminar sea uno de sus ejercicios favoritos. Tanto que, según la última Encuesta de Hábitos Deportivos, es la actividad más extendida a partir de los 25 años. Más del 70% suele pasear frecuentemente. Siendo las mujeres mayores de 50 las que alcanzan registros diarios más altos: 7.524 pasos al día, según la app Macadam. Pero no es oro todo lo que reluce. Estar activo, especialmente a partir de los 60 años, no es solo moverse un poco. «El concepto se refiere a quien realiza de forma habitual una cantidad de actividad física suficiente para obtener beneficios para su salud y mantener su capacidad funcional», aclara Silvia Ortiz, también fisioterapeuta en HLA El Rosario.

«El paseo diario es excelente y, para muchas personas, puede convertirse en un buen punto de partida. Sin embargo, por sí solo no suele ser suficiente para contrarrestar todos los cambios asociados al envejecimiento. Un paseo diario mejora la salud cardiovascular, ayuda a controlar el peso y favorece el bienestar general, pero apenas estimula otros aspectos esenciales. Por lo que recomendamos que se intente combinar con actividad aeróbica más intensa, ejercicios de movilidad y flexibilidad, ejercicios de fuerza al menos dos o tres días por semana y ejercicios de equilibrio», resume la experta de ASISA.

Del gym al tai chi en el parque

Así pues, ir al gimnasio con un par de amigos o con los vecinos puede convertirse en una gran idea. Pero hay muchas más actividades perfectas para hacer en buena compañía. Marcha nórdica, senderismo, natación, yoga, tai chi al aire libre o, por qué no, jugar a la petanca. «Lo más importante, en cualquier caso, es que las actividades sean adaptadas a cada nivel, supervisadas por profesionales y que incluyan ejercicios de movilidad, fuerza y equilibrio», destacan ambas fisioterapeutas.

Porque el objetivo, especialmente cuando se han cumplido ya los 55, no es únicamente hacer ejercicio, sino mantener la autonomía personal. Puede que no nos demos cuenta, pero gestos tan sencillos como cargar la compra, levantarse del sofá sin dificultad o jugar con los nietos, sobrinos o la mascota son capacidades que dependen, en gran medida, de mantener una buena condición física. ¿Necesitas alguna razón más para empezar a moverte?

Suscríbete a la Newsletter de WeLife para cuidar de tu cuerpo, tu mente y del planeta