
Volver a hacer eso que te hacía tan feliz —como las protagonistas de Riot Women— es un comportamiento cada vez más habitual cuando se han cumplido los 40. FOTO: Movistar +.
NI CRISIS DE LOS 40, NI CAMBIOS DE HUMOR
«Ahora la prioridad soy yo», ese pensamiento egoísta de la menopausia que llega cuando empiezas a priorizarte
En ciertas ocasiones, como precisamente en esta etapa de cambios, ponerse en primer plano no solo es normal sino también positivo. Estas son las razones de que te apetezca ocuparte un poco más de ti.
9 DE JUNIO DE 2026 / 07:30
Catártico. Reivindicativo. Liberador. Necesario. Estos son solo algunos de los términos que mencionan las protagonistas y la creadora de Riot Women al hablar de su trabajo en esta serie de televisión. La ficción —que en España se puede ver en Movistar+— cuenta la historia de un grupo de mujeres, entre los 45 y los 60 años, que deciden crear una banda de punk rock como forma de resistencia vital. «Es una llamada a la acción para que las mujeres de esta edad se nieguen rotundamente a quedar relegadas a un segundo plano, a ser invisibles», defendía Lorraine Ashbourne, la batería del grupo, en una de las entrevistas del media tour.
Un grito de guerra, sí. Pero que no todo el mundo comprende. Porque, entre otras cosas, Beth, Kitty, Jess, Holly e Yvonne reciben miradas de incomprensión, burlas, desprecio… Algunos las tachan de locas. Otros piensan que solo piensan en ellas. Incluso las propias interesadas creen en alguna ocasión es así. Porque las componentes del grupo, como muchas mujeres en otra etapa, sienten que el egoísmo ha aparecido, de repente en sus vidas. Lo cierto es que es así: empezar a ser un poco egoísta en menopausia es normal. No solo eso: es una cuestión de supervivencia.
Objetivo: sobrevivir
Lo explica muy claro la neurocientífica Raquel Marín, autora de Neuropausia (Roca edit.) Marín, pionera en neurociencia aplicada al bienestar femenino, recuerda que «el ser humano procede de un origen nómada. Lo ha sido durante, aproximadamente, el 95% de su existencia. Esto implica que, a día de hoy, nuestro cerebro sigue pensando como nómada. Y, por tanto, busca la forma de sacarnos siempre adelante».
Según la autora, catedrática de Fisiología en la Universidad de La Laguna, esto sucede cuando, por ejemplo, tenemos que afrontar malas noticias. O, por supuesto, cuando el cuerpo, especialmente el cerebro, tiene que adaptarse a todos los cambios que acarrea la menopausia.
En su opinión, pasa algo similar entre las embarazadas. Cuando están gestando saben que tienen que cuidarse para que todo marche bien. Años después, cuando ya no hay bebé que valga, el cerebro vuelve a hacer clic. «Mientras el organismo se acostumbra a esa nueva situación, donde los estrógenos y otras hormonas empiezan a desaparecer, hay algo en la cabeza que nos manda parar y darnos prioridad», afirma.
Los estrógenos no se libran de la culpa
Junto a esas razones de tintes evolutivos, Marín coloca otras meramente biológicas. «Durante la transición y entrada a la menopausia, el cerebro es uno de los órganos más implicados. Como siempre digo, las hormonas sexuales que se pierden en estos años son, ante todo, cerebrales». Los estrógenos se producen en los ovarios, sí, pero, durante nuestra vida fértil, «actúan sobre los diversos tipos de células del cerebro y regulan el desarrollo, la conectividad y la protección neuronal«. Entre otras cosas, favorecen la circulación sanguínea allí, dan estabilidad a las grasas de las neuronas y les proporcionan alimento (glucosa), aseguran la eliminación de residuos tóxicos…
Es más que evidente que el cerebro cambia en esos años. «Es una auténtica montaña rusa y el cerebro va intentando adaptarse como puede». Esta peculiar transición -dura unos dos o tres años- se manifiesta con síntomas tan conocidos (y molestos) como la niebla mental y los sofocos. Pero también lo hace con otros más inesperados. La doctora Lisa Mosconi, también neurocientífica y experta en el cerebro femenino, destaca dos. «En general, un par de años después de empezar a lidiar con otra sintomatología, las mujeres suelen sentirse más felices y satisfechas que en momentos anteriores de su vida». También más comprensivas y resilientes ante los cambios.
¿Egoísmo o justicia?
Aunque, quizá, lo más destacable es que empiezan a priorizarse. Ambas expertas coinciden en que este conjunto de circunstancias unido a ciertas transformaciones en la amígdala —la parte emocional del cerebro— y en los procesos cerebrales llevan a que la mujer experimente mayor seguridad y dominio emocional. Vamos que ahora, por fin, ella se pone por delante. O, al menos, lo intenta. Ya que, como señala la neurocientífica española, «no todas lo hacen ni pueden hacerlo de igual manera». El hecho de que, según los datos del INE, la edad media de las mujeres cuando se divorcian sea 46 años dice bastante de esto..
Más cifras reveladoras al respecto: la tasa de actividad laboral de las mujeres, en concreto a partir de los 40 años, es la que más ha crecido en la última década. De hecho, son precisamente ellas las que más viajan solas. ¿Adivinan cuál es la edad en la que más se animan? Entre los 40 y los 45… Sin embargo no hay que irse tan lejos. Mosconi recuerda que retomar o emprender una afición, aprender un idioma nuevo, encontrar un hueco para darse un masaje una vez al mes o, por qué no, montar un grupo de rock ya es una manera de poner en práctica ese positivo egoísmo en menopausia.
Y dejar claro, como gritan las Riot Women, que es tu momento, puedes hacerlo y, de paso, sentirte mucho mejor.
- TEMAS
- MENOPAUSIA
WeLife hoy
incapaz de mentirplacer de improvisarmenopausiaASISA WeLife Menopausia A CoruñaArquitectura de la longevidad