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Dos mujeres, de mediana edad, se miran cara a cara

Los estrógenos son uno de los grandes motores del cerebro femenino. Foto: DKNY

SALUD HORMONAL

Así cambia el cerebro en la menopausia por la bajada de estrógenos

El insomnio, los sofocos y otros síntomas de la menopausia dependen de los cambios hormonales que se producen en esta etapa.

Por Cristina Martín Frutos

5 de marzo de 2024 / 13:30

¿Sabías que los sofocos se originan en el hipotálamo? El insomnio está muy relacionado con el tronco encefálico. Y los cambios repentinos de humor tienen que ver con la amígdala. De hecho, la reputada neurocientífica Lisa Mosconi, que ha estudiado durante más de 20 años el cerebro de la mujer, afirma categóricamente que muchos de los síntomas de la menopausia «no empiezan en los ovarios, sino en el cerebro«.

Esta es una de las interesantes afirmaciones que la experta pronunció en una charla TED que impartió en 2019 y que, actualmente, es aún un referente para abordar cómo cambia el cerebro en la menopausia. Porque, como muchas otras partes del cuerpo, de la piel al abdomen pasando por el corazón, se ven afectadas por la revolución hormonal que la mujer vive en esta etapa.

 

Por qué envejecen de forma diferente hombres y mujeres

Popularmente existe la creencia de que el cerebro masculino y femenino son diferentes. Nada más lejos de la realidad. «Hay algunas diferencias, pero poco significativas», sostiene Raquel Marín, neurocientífica y catedrática de Fisiología de la Universidad de La Laguna. La divulgadora cuenta que, por ejemplo, el peso suele ser menor entre ellas. «Pero porque está en proporción con el resto del cuerpo: representa, más o menos, el 2% del total y, la realidad, es que el hombre suele ser más corpulento», explica. También se ha encontrado que la zona de la amígdala -la de gestión de las emociones- es algo más grande en las mujeres.

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Pese a que no existe un cerebro de género, los datos apuntan a que patologías como la ansiedad, la depresión o las migrañas afectan más a la población femenina. Por no hablar del Alzheimer. Como destaca Mosconi, que dirige el Programa de Prevención de esta enfermedad en el Centro Médico Weill Cornell (Nueva York), «de los seis millones de estadounidenses que la padecen, dos tercios son mujeres». Entonces, ¿dónde está la clave? «El cerebro de un hombre y de una mujer envejecen de forma diferente, y la menopausia tiene la respuesta», subraya la investigadora. En concreto, esa respuesta la tienen las hormonas sexuales, sobre todo, los estrógenos.

Mientras que en los hombres, la testosterona no se agota hasta, prácticamente, que acaba su vida, en las mujeres, los niveles de estrógenos empiezan a descender en la perimenopausia. «Incluso podemos mirar un poco más allá», añade Raquel Marín. «Para que las hormonas sexuales cumplan sus funciones en el cerebro se necesita una serie de proteínas que actúan como la cerradura de la llave. Cuando llegamos a los 40 ya han empezado a deteriorarse y, en consecuencia, la actividad de los estrógenos empieza a fallar», detalla.

Los estrógenos y su papel protagonista en el cerebro

Es bastante común que relacionemos hormonas sexuales -especialmente, estrógenos- con aspectos como el vello, la voz, las curvas, la fertilidad… Pero su relación con el sistema cerebral es estrechísima. Tanta, que la salud de los ovarios y el cerebro están conectadas. Para empezar, como subraya Lisa Mosconi en su ponencia, «los estrógenos son clave para la producción de la energía del cerebro». Cuando sus niveles decrecen, esa energía disminuye hasta un 30%… De estas hormonas también depende el mantenimiento de la vascularización cerebral. «Tenemos unos 600 kilómetros de vasos sanguíneos en el cerebro y ellas mantienen la circulación activa», explica Marín.

Otras funciones que recuerda la experta son: regulan la musculatura de los vasos sanguíneos; tienen un rol neuroprotector y ayudan a preservar la grasa cerebral (el cerebro es nuestro órgano más graso). En definitiva, el cerebro en la menopausia va perdiendo todas esas acciones beneficiosas de los estrógenos. ¿El resultado? Su salud es mucho más frágil que la de una mujer con niveles hormonales óptimos y, por supuesto, que la de un hombre.

Consecuencias de la menopausia en el cerebro

Esta afirmación hay que entenderla en un doble sentido. Por un lado, el hecho de que los estrógenos dejen de cumplir sus funciones en ciertas partes del cerebro favorece la aparición de síntomas secundarios. Que, por cierto, son viejos conocidos al hablar de menopausia. «Sofocos, niebla mental, cierta pérdida de memoria, desgana, ansiedad… Son aspectos que padece un 80% de las mujeres cuando se acercan a esta etapa», afirma Raquel Marín.

Por otro lado, los estudios científicos comprueban la relación entre estos cambios hormonales y la predisposición a ciertas enfermedades neurodegenerativas. Ahí entran el Alzheimer o el Parkinson.

Sin embargo, todos los expertos insisten en la importancia de aclarar que es un riesgo. «Saber esto permite avanzar en la prevención y en el tratamiento, algo fundamental si tenemos en cuenta que la investigación en modelos experimentales femeninos se queda en el 30% del total», sostiene la neurocientífica española. Además, como bromea Mosconi, «también ayudará a que la mujer que experimente esos síntomas no piense -ni ella ni los demás- que está loca y se anime a consultarlo».

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Cómo mantener una buena salud cerebral

Puede que pienses en leer; hacer ejercicios de memoria; pasatiempos… Sin embargo, la evidencia deja claro que el estilo de vida es el principal factor preventivo. Raquel Marín, autora, entre otros títulos, de Dale vida a tu cerebro, propone algunas pautas sencillas:

  • Tomar conciencia de los cambios de esta transición.
  • Caminar mucho, a buen paso y, a ser posible, en un entorno natural. Nuestro cerebro viene de un nómada que andaba larguísimas distancias en la naturaleza y emularlo es positivo.
  • Introducir algunos cambios en la dieta: comer más grasas funcionales (pescados azules; aguacate; huevo; semillas; nueces…), carbohidratos de absorción lenta (yogur, brócoli, legumbres…)  y fibra.
  • Favorecer una buena higiene del sueño.
  • Escuchar al cuerpo y estar atenta a sus señales.
  • Intentar evitar las situaciones de estrés.

Todo esto no podrá frenar la inevitable pérdida de estrógenos. Ni que estos dejen, poco a poco, de hacer sus funciones, pero será clave para que el cerebro, también en menopausia, se encuentre en la mejor forma posible.

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