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NO TE PIERDAS Todos queremos vivir más, pero no todos podemos pagar lo último en longevidad
Leer, hacer sudokus o crucigramas ayuda a ejercitar la mente para que no se oxide el cerebro./ Foto: Pexels.
MENTE
Mantenerte en forma no requiere solo cuidar el cuerpo, sino también tu mente. La Clínica Mayo nos da sus pautas para mantener activo el cerebro y no dejar que se oxide
Por María Corisco
21 DE FEBRERO DE 2024 / 17:00
No corremos a la misma velocidad que antes, ni nos agachamos tan fácilmente ni nos recuperamos igual de una noche de copas. Notamos en el cuerpo el paso de los años, pero la mente también puede tener sus achaques: olvidos tontos, pérdida de agudeza, dificultad para concentrarnos…
Para intentar que esos cambios propios del envejecimiento te ganen la partida, Kelsey Kidd, enfermera especializada en Neurología, ofrece desde la Clínica Mayo los conse4jos clave a seguir para que tu memoria siga intacta a pesar del paso de los años:
El ejercicio tiene muchos beneficios conocidos y la actividad física regular también beneficia al cerebro. Múltiples estudios de investigación muestran que las personas físicamente activas tienen menos probabilidades de experimentar una disminución en su función mental y tienen un menor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.
“Estos beneficios se derivan del aumento del flujo sanguíneo al cerebro durante el ejercicio. Además, la actividad física tiende a contrarrestar en parte la reducción natural de las conexiones cerebrales que se produce durante el envejecimiento, revirtiendo algunos de los problemas”, explica Kidd.
Entre las razones por las que nos interesa estar físicamente activos para mantener la mente despejada encontramos las siguientes:
El sueño juega un papel importante en la salud de su cerebro. “Algunas teorías afirman que dormir ayuda a eliminar proteínas anormales en el cerebro y consolida los recuerdos, lo que mejora la memoria general y la salud del cerebro”, apunta Kidd. Recomienda que intentemos “dormir de siete a ocho horas consecutivas por noche, no de un sueño fragmentado en incrementos de dos o tres horas. El sueño consecutivo le da a tu cerebro tiempo para consolidar y almacenar tus recuerdos de manera efectiva”.
Así pues, el sueño desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la salud cerebral y en el proceso de envejecimiento. Dormir lo suficiente y tener un sueño de calidad contribuye a mantener el cerebro joven por varias razones:
Lo que comemos juega un papel importante en la salud de nuestro cerebro. La experta recomienda “seguir una dieta mediterránea, que haga hincapié en los alimentos de origen vegetal, los cereales integrales, el pescado y las grasas saludables, como el aceite de oliva”. Asimismo, señala que los estudios muestran que las personas que siguen esta dieta “tienen menos probabilidades de sufrir la enfermedad de Alzheimer”.
Añade que “se necesita más investigación para determinar qué partes de la dieta ayudan más al funcionamiento del cerebro. Sin embargo, sabemos que los ácidos grasos omega que se encuentran en el aceite de oliva virgen extra y otras grasas saludables son vitales para que las células funcionen correctamente, parecen disminuir el riesgo de enfermedad de las arterias coronarias, aumentan la concentración mental y retardan el deterioro cognitivo en los adultos mayores”.
Tu cerebro es similar a un músculo: si no lo usas, lo pierdes. Para entrenarlo, Kidd recomienda “hacer crucigramas o sudokus, leer, jugar a las cartas o armar un rompecabezas, incorporando diferentes tipos de actividades para optimizar el resultado”.
En cambio, advierte de que la mayoría de los equipos de atención médica “no recomiendan los programas de entrenamiento cerebral de pago. Estos programas a menudo prometen demasiado resultados o se centran en habilidades de memorización que no son útiles en la vida cotidiana. Tu cerebro puede ejercitarse igual de bien leyendo o desafiándote a ti mismo con acertijos. Por último, no mires demasiada televisión, ya que es una actividad pasiva y no estimula mucho tu cerebro”.
La interacción social ayuda a protegerse de la depresión y el estrés, que pueden contribuir a la pérdida de memoria. Especialmente si vives solo, es conveniente que busques oportunidades para estar en contacto con seres queridos, amigos y otras personas. “Las investigaciones vinculan el confinamiento solitario con la atrofia cerebral, por lo que permanecer socialmente activo puede tener el efecto contrario y fortalecer la salud del cerebro”.
Así puede ayudar a tu cerebro el estar en contacto con los demás:
“La salud de sus arterias y venas es importante para la salud de su corazón, pero también es fundamental para la salud del cerebro”, recuerda Kidd, que nos recomienda “controlar periódicamente presión arterial, azúcar en sangre y colesterol, y tomar medidas para mantener los niveles dentro de un rango normal”.
Al final, todo está relacionado, pues para mejorar nuestra salud cardiovascular es importante aumentar la actividad física, seguir una dieta mediterránea, tener el estrés bajo control y dormir lo suficiente.
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