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Si eres un amante del sushi debes saber esto. FOTO: Freepik.
ALIMENTACIÓN
El sushi tiene fama de sano, ligero y sofisticado. Pero tras el arroz avinagrado se esconden unas cuantas verdades que hoy, Día Internacional del Sushi, merece la pena masticar.
Por Equipo Welife
18 DE JUNIO DE 2025 / 07:30
El sushi tiene el aura de lo sano, lo cool, lo que se puede comer con las manos sin mancharse. Pero, como casi todo lo idealizado, también tiene trampa. Hoy, Día Internacional del Sushi, lo celebramos poniendo sobre la mesa sus contradicciones, sus beneficios ocultos y esa extraña capacidad que tiene para hacernos pensar que aún nos cabe "un par más".
Hay quien lo pide pensando que está haciendo la elección saludable del día. Pero un combo de sushi estándar —pongamos 8 piezas de maki y 6 de nigiri— puede plantarse fácil en las 800 kcal. Y si sumas la salsa de soja (con su buena dosis de sodio), el arroz avinagrado con azúcar y los extra de tempura, aquello parece más un cheat meal con kimono que una cena ligera.
¿Significa esto que hay que demonizarlo? Para nada. Significa que hay que dejar de comer sushi con el piloto automático de "esto no engorda". Porque sí, engorda. Como todo lo que comes sin hambre real.
Sí, además de despejarte la nariz y provocarte microtraumas en la cavidad nasal, el wasabi —el de verdad, no ese engrudo verde que sirven en la mayoría de restaurantes occidentales— contiene una sustancia llamada 6-MSITC. Y resulta que esta molécula tiene efectos antioxidantes, antiinflamatorios y, según un reciente estudio japonés, mejora la memoria de trabajo en adultos.
¿La trampa? Que el wasabi real es tan caro que probablemente no lo has probado nunca. Lo que te sirven suele ser rábano picante con colorante. Así que si quieres recordar tu pin del banco sin apuntarlo en una nota del móvil, invierte en un buen tubérculo verde.
La imagen mental es clara: sushi igual a pescado igual a omega-3 igual a salud cardiovascular. Pero no todo el pescado juega en la misma liga. Según Harvard, los más beneficiosos (por su perfil graso y bajo contenido en mercurio) son el salmón, la caballa, la sardina, el arenque y la trucha.
El atún, en cambio, queda un poco tocado. Especialmente el atún rojo, que acumula más mercurio que una pecera vintage. ¿Y qué tiene esto que ver con el sushi? Que quizá va siendo hora de salir del trinomio salmón-atún-aguacate y abrir la mente (y el paladar) a opciones más sostenibles y saludables.
No todo lo que llega en una bandeja con palillos es sushi. Técnicamente, sushi es cualquier preparación que lleve arroz avinagrado (sumeshi). Así que sí, hay sushi sin pescado, y hay pescado sin sushi (hola, sashimi).
Saber esto no te hará mejor persona, pero al menos evitará que pidas "sushi de sashimi" en tu próxima cena con amigos.
El sushi es cultura, placer, omega-3, azúcar camuflado, memoria mejorada y confusión terminológica en partes iguales. Disfrútalo, pero no lo pongas en un altar. Ni te lo comas en modo automático. Ni sin hambre. Y si lo acompañas de wasabi del bueno, igual te acuerdas de este post mañana.