NO TE PIERDAS Claves de la alimentación para envejecer de forma saludable

Basar la dieta en ultraprocesados y alimentos de baja calidad nutricional no le hace ningún favor a tu ADN celular. Y acabará alterando a tus genes y estrujando tu salud. FOTO: Cottonbro/Pexels.

La longevidad empieza en el plato

Todo empieza con un error en el ADN celular: dieta, enzimas y el estrés oxidativo fatal

Una cosa es la herencia genética y otra lo que tú hagas con esos genes. Y con la nutrición puedes ahorrar años de oxidación a tu ADN celular, el responsable de envejecer sano o con enfermedades varias.

Por Verónica Palomo

6 DE FEBRERO DE 2026 / 14:00

La biología humana tiene ciertos comportamientos caprichosos, cuando no, desconcertantes. Hay quienes abusan de la bollería industrial y presumen de una analítica con niveles bajos de colesterol mientras que otros lo tienen disparado a pesar de cuidar su alimentación al milímetro. O personas que, llevando la misma dieta, unas adelgazan y las otras, no. O que duermen como un lirón a pesar del café. La respuesta está en nuestros genes y cómo se expresan. Y ahí sí podemos actuar porque la dieta nos ayuda a cuidar de nuestro ADN celular, para que se replique correctamente y sin errores.

El doctor Ramón de Cangas, dietista-nutricionista y doctor en Ciencia de los Alimentos, biólogo sanitario y doctor en Biología Funcional y Molecular, lo resume así: «La nutrición juega un papel importante a la hora de mantener la integridad del ADN. Diversos nutrientes ejercen función como cofactores de las enzimas encargadas de llevar a cabo las reparaciones de los errores en la secuencia del ADN y de protegerlo frente al daño oxidativo».

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Para empezar, no hay dos genomas humanos idénticos. Estas pequeñas variaciones genéticas son una de las razones por las que cada persona (sucede incluso en hermanos gemelos) puede reaccionar de manera distinta a los mismos nutrientes. Por ejemplo, un alimento que a una persona le causa problemas de hipertensión, a otra puede no afectarle en absoluto. Estamos hablando de nutrigenética, la disciplina que estudia cómo los alimentos interactúan con nuestros genes y cómo estos influyen en la manera en que metabolizamos los nutrientes.

Nuestro ADN contiene la poderosa información de cómo metabolizamos los alimentos, cómo va a responder nuestro cuerpo al comerlos y qué nutrientes necesitamos en mayor o menor cantidad. Es el responsable de que toleremos mal algunos azúcares, metabolicemos mal el alcohol, el café o, incluso, si tenemos predisposición a los atracones o la adicción por la comida.

El doctor Ramón de Cangas, dietista-nutricionista y doctor en Ciencia de los Alimentos, biólogo sanitario y doctor en Biología Funcional y Molecular, introduce una perspectiva clave para entender hasta dónde puede llegar la influencia de la alimentación: «Cuando hablamos de una dieta que cuida del ADN celular, nos referimos a una alimentación rica en nutrientes y sustancias bioactivas que ayudan de forma directa o indirecta a protegerlo frente al daño oxidativo provocado por los radicales libres», explica.

Entonces, ¿la dieta puede cambiar la secuencia del ADN? «La dieta no cambia la secuencia del ADN. Lo que sí puede hacer es modular la expresión de ciertos genes mediante mecanismos epigenéticos, como cambios en la metilación del ADN o en las histonas». Esto quiere decir que estos procesos no alteran los genes, pero sí influyen en cómo se activan o se silencian. Y eso sí afecta al metabolismo, la inflamación o el envejecimiento celular.

Frente a los discursos que prometen ‘reprogramarnos’ a través de la alimentación, el experto es tajante: «No existe ningún nutriente ni alimento capaz de reprogramarnos. La evidencia científica muestra que es el patrón dietético global, junto con el estilo de vida, lo que influye positivamente en la calidad de vida y en la reducción del riesgo de enfermedades crónicas».

En este sentido, la longevidad y la prevención no dependen de un único compuesto. Son el resultado de la suma de hábitos mantenidos en el tiempo.

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De Cangas subraya también el papel de la microbiota intestinal como intermediaria entre dieta y genética: «Los alimentos ricos en fibra y compuestos bioactivos actúan sobre la microbiota. De esta forma ayudan a regular la inflamación crónica de bajo grado, el estrés oxidativo y otros procesos clave para la salud».

Este enfoque refuerza la idea de que la respuesta del organismo a los alimentos es multifactorial y no puede explicarse únicamente por el ADN.

A la hora de maximizar los beneficios de la alimentación, la recomendación del experto es optar por los ‘alimentos reales’. «Es decir, alimentos poco procesados y bien preparados. La dieta mediterránea, junto con las técnicas culinarias tradicionales de este patrón, es una de las opciones con mayor respaldo científico», explica.

Los alimentos ultraprocesados, altos en grasas saturadas y pocos nutrientes de interés, mejor dejarlos para consumo ocasional. Pizza, perritos calientes y bollería, solo de vez en cuando.

La investigación en nutrigenética avanza a pasos agigantados. Ya ha demostrado que, en determinados perfiles genéticos, una dieta mediterránea puede neutralizar riesgos cardiovasculares asociados a mutaciones específicas. Aun así, los expertos aseguran que el objetivo de la nutrigenética debe ser siempre el de orientar al paciente, no prometer milagros.

Básicamente: te va a decir lo que te viene bien qué dieta conviene más a tu ADN celular. En otras palabras: qué comer para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, pero nunca te asegurará que nunca sufrirás un infarto.

Y, precisamente, desde hace un tiempo los servicios de test de nutrigenética nos bombardean precisamente con esa promesa. Mandas una prueba de saliva con tu ADN y diferentes compañías analizan decenas de variantes genéticas relacionadas con alimentos: determinar si  tienes más o menos sensibilidad al alcohol, al café, a los carbohidratos o a las grasas saturadas. O si tienes una mayor necesidad de omega-3, vitaminas, antioxidantes, etc….

Con esta información, te proporcionan una lista de la compra con los alimentos idóneos al perfil genético de la persona en cuestión. ¿Merece la pena?

Los científicos todavía están intentando identificar las principales variantes genéticas que podrían aumentar el riesgo de cáncer o de enfermedades cardíacas, y si ciertas variantes genéticas, en combinación con dietas específicas, podrían afectar dicho riesgo. Mientras ellos investigan, las empresas de nutrigenética online se limitan a ofrecer un servicio de estilo de vida, con dietas a medida que son, en realidad, versiones sutilmente modificadas de las pautas nutricionales estándar que nos puede dar cualquier nutricionista.

Sin embargo, hay estudios que demuestran que los resultados que transmiten estas pruebas de nutrigenómica son mucho más motivacionales que las recomendaciones del dietista en consulta. Parece ser que si uno ve que con sus propios ojos los resultados de una analítica que le muestran que a su organismo le cuesta metabolizar las grasas o la cafeína, comprende mucho mejor que debe comenzar a restringir las tazas de café diarias y dejar a un lado los alimentos con grasa saturada.

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