NO TE PIERDAS El estrés crónico también afecta a la salud de tu cuero cabelludo

Si queremos lucir una melena saludable, lo primero es plantarle cara al cortisol. FOTO: Le Duc/Pexels

Melenas al borde de un ataque de nervios

El estrés crónico se sube a la cabeza: así engulle el cortisol la salud del cuero cabelludo y debilita el cabello

Ya sabíamos que el estrés crónico produce el envejecimiento prematuro de la piel del rostro. Ahora también sabemos que el cortisol ataca a la melena: estrangula el crecimiento y arruina el brillo

Por Marita Alonso

27 DE ENERO DE 2026 / 14:00

El peinado nos da carácter, pero el cabello es testigo de todo lo que sucede en nuestro interior. Cuando crece débil puede indicar carencias en la dieta; si está poroso, tal vez sean hábitos de cuidado lesivos o unas largas vacaciones en el mar. Los forenses hasta pueden detectar si se han consumido estupefacientes analizando el cabello. Y basta con un centímetro para poder analizar el estrés. Porque un cuadro de tensión puede debilitar el cabello, incrementar su fragilidad y fomentar la escasez del brillo de nuestra melena. En otras palabras: el estrés afecta al cabello. Es momento de saber cómo actúa y poner los medios para salvar la cabellera. 

Arturo Díez Gutiérrez, farmacéutico y formador Avène, A-Derma, Ducray, Klorane & René Furterer, comenta a WeLife que a medida que el cabello va creciendo, el cortisol se incorpora a la estructura de la fibra capilar. Algo así como un registro silencioso e implacable del estrés acumulado. «El cortisol en el cabello no se metaboliza ni desaparece una vez que se integra en la queratina. Debido a la estructura de la queratina, esta protege al cortisol de los factores externos. De esta forman, los valores se mantienen estables para su análisis, aunque haya pasado ya el episodio de estrés», advierte.

Una mala racha de estrés deteriora notablemente el cabello. No hay mascarillas ni aceites que lo salven si no se ataja el problema de fondo. Las herramientas ya nos son familiares: meditación, descanso de calidad y horas de sueño, además de tomar suplementos de antioxidantes para neutralizar los radicales libres que se generan con el estrés. «Por otro lado, es clave utilizar cuidados capilares que actúen como escudo protector frente a los daños que produce el cortisol en la fibra capilar y el cuero cabelludo», asegura Díez Gutiérrez.

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El estrés crónico es uno de los grandes males para la salud en nuestros días. El cortisol entra en juego para decidir cómo se optimizan los recursos energéticos y los nutrientes en lo que el cuerpo entiende como una situación de emergencia. Obviamente el cuerpo prefiere que la sangre vaya a las piernas para correr y escapar de ese supuesto león que nos va a comer. El cabello no es su prioridad, así que ordena una vasoconstricción de los capilares que alimentan la papila dérmica. La consecuencia es que no le llegan bien los nutrientes a las células madre, produciendo una fibra capilar debilitada, más fina y quebradiza.

«Ese exceso de cortisol en el cuero cabelludo produce inflamación que no solo daña la estructura del folículo, sino que también endurece el colágeno circundante. Esto dificulta aún más la microcirculación y la movilidad de la piel. Literalmente: la piel se asfixia desde el exterior», señala el experto.

También se debilita el anclaje del cabello a la dermis, por lo que el cabello se desprende prematuramente. La quinina ayuda a fortalecer este anclaje, evitando que el cabello se desprenda. «Por otra parte, se produce una alteración del ciclo capilar pasando muchos cabellos a la fase de caída, con la consiguiente pérdida masiva de cabello», añade.

Exfoliantes, aceites hidratantes, ampollas de nutrición… El cuero cabelludo reclama su lugar en el olimpo de los cuidados de la piel. Lo último son los masajes capilares, terapias manuales que relajan el cuerpo y ayudan a la salud del pelo. Díez Gutiérrez apunta que no hay que verlos como un lujo ,sino como una prescripción médica para nuestra belleza.

«Un buen masaje capilar es capaz de bajar los niveles de cortisol sistémico en minutos», dice antes de dar las claves para que estos masajes sean adecuados.  

De izquierda a derecha: Serum Fortificante Intenso, de Klorane; Royal Jelly Elixir, de Apivita; hop Ultra Repair Overnight Serum, de Montibello; y DS HAIR – Champú Equilibrante de Uriage.

1. El Despertar de la Nuca (Relajación Inicial)

«Colocar las manos en la nuca, entrelazando los dedos para que resulte más cómodo. Realizar movimientos circulares con las yemas de los dedos desde la base del cráneo hacia arriba. Esta zona acumula toda la tensión del día. Al liberarla, permitimos que la sangre fluya libremente hacia la coronilla», indica.

2. La Técnica de Pinzado-Rodado (Activación)

“Colocar las manos a los lados de la cabeza, por encima de las orejas. Presionar firmemente con las yemas y tratar de ‘despegar’ la piel del cráneo, moviéndola en pequeños círculos. No deslizar los dedos sobre el pelo; la piel debe moverse con los dedos. Esto rompe la rigidez que causa el cortisol y reactiva la micro circulación sanguínea”, asegura.

3. Presión de Coronilla (Drenaje)

«Terminar apoyando las palmas de las manos en la parte superior de la cabeza. Realizar tres presiones profundas y lentas, sincronizadas con la respiración. Esto ayuda a drenar toxinas y asentar el sistema nervioso, enviando una señal de calma que reduce la producción de cortisol», asegura.

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Por su poder para relajarnos, lo ideal es realizarlo cinco minutos antes de dormir para favorecer el sueño reparador. O durante el lavado para potenciar la absorción de tus tratamientos. «La constancia es clave. Al hacerlo a diario, el cabello recuperará su grosor y vitalidad. Adoptar esta práctica regularmente ayuda a que el cabello crezca con mayor vitalidad al garantizar que los folículos reciban el suministro constante de nutrientes que el estrés suele bloquear», dice para terminar. Porque si el estrés afecta al cuero cabelludo, al menos tenemos las herramientas para contrarrestarlo.

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