Las molestias íntimas acaban afectando a nuestra vida diaria. Por eso es tan importante cuidarla. FOTO: Cottonbro/Pexels.
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Hidratantes vaginales: ¿de verdad necesito usar una crema íntima?
Está más que bien darle a la salud íntima femenina el espacio que merece, pero ante el boom de productos surge la eterna duda: ¿son realmente necesarios? Una ginecóloga despeja la incógnita.
26 DE MAYO DE 2026 / 14:00
Se ha tardado siglos en conseguir que las conversaciones sobre sofocos, falta de libido o sequedad vaginal sean relativamente normales. Está más que bien que estos aspectos de la salud femenina, hasta ahora incomprendidos o casi ignorados, ocupen su lugar. La duda surge cuando, en paralelo a esta brecha de conocimiento, ha surgido toda una cruzada a favor del bienestar vaginal. De hecho, según las estimaciones más recientes, este mercado duplicará o, incluso, triplicará su volumen en la próxima década.
¿Oportunismo? ¿Estrategia de marketing? ¿Salud real? La doctora María Montoro, ginecóloga colaboradora de Flavia, reconoce que el boom es evidente, pero que eso no implica dejar de cuidar la zona. Es, más bien, una cuestión de equilibrio. «Si bien la vulva y la vagina no necesitan muchos productos. Por ejemplo, la utilización de jabones agresivos o la higiene diaria intensa, sí pueden beneficiarse de hábitos que protejan la barrera cutánea, la microbiota y la mucosa». Y aquí, la hidratación tiene la respuesta.
Un síntoma tan frecuente como silenciado
Se sabe que hasta el 30% de las mujeres padecerá de molestias vulvovaginales en algún momento de su vida. Un aspecto que se vuelve, por desgracia, familiar cuando se habla de menopausia. De hecho, ocho de cada diez consultas ginecológicas en esta época refieren sequedad vaginal.
Pese a su prevalencia, a la mujer le sigue costando hablar de ello. Tanto que casi la mitad de ellas no busca ayuda médica por miedo a no ser escuchadas.
«Lo cierto es que sigue habiendo bastante tabú. La sequedad vaginal engloba áreas de sexualidad, percepción de envejecimiento, cambios corporales, cambios en el deseo pero también molestias a la hora de realizar ejercicio o llevar una determinada ropa…y eso genera pudor y resignación», corrobora la doctora Montoro.
Más allá de lo sexual
Pese a ese silencio que sigue aún presente, el alcance de los síntomas vulvovaginales de la menopausia, y en concreto, la sequedad vaginal, es enorme. «No solo afecta a la esfera sexual. Puede afectar a actividades tan cotidianas como caminar, sentarse, orinar, hacer ejercicio o llevar cierta ropa. Lo que termina por generar un desgaste constante», afirma.
La buena noticia es que este síntoma se puede prevenir, retrasar y, por supuesto, aliviarse con un gesto bien sencillo.
El primer paso, hidratar
Hablamos de algo tan habitual como usar una hidratante, en este caso, vaginal. Del mismo modo que su colega para la cara es el líder absoluto en el segmento de cuidado de la piel, según la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa), este producto debería formar parte de la rutina de cuidados de cualquier mujer. Especialmente cuando se trata de etapas como la perimenopausia y menopausia.
«Pero también en el postparto, lactancia, con ciertos anticonceptivos, cuando se ha prescrito terapia hormonal…». La razón es que, como confirma la experta de Flavia, los hidratantes vaginales son realmente efectivos. «Pueden ayudar a reducir la sensación de tirantez, disminuir el picor, mejorar la elasticidad… Aunque no aportan esos estrógenos que se pierden, sí que reducen síntomas o evitan que se vuelvan más intensos».
Sequedad vaginal y vulvar
Aunque a menudo se suelen relacionar, la sequedad vaginal y vulvar afectan a zonas distintas. La vaginal —o interna—, más característica de la menopausia, se manifiesta con sensación de tirantez, ardor, dolor con la penetración e incluso a veces pueden aparecer pequeñas fisuras. Además, predispone a infecciones urinarias.
La vulvar, en cambio, se manifiesta en la zona genital externa con picor, enrojecimiento, irritación, sensación de piel áspera… «Aquí también influyen los cambios hormonales, pero puede deberse a dermatitis, reacciones a productos, liquen, etc.», apunta la ginecóloga.
No tienen por qué darse ambas condiciones, pero pueden ser simultáneas o, incluso, alternarse. Por eso es importante elegir hidratantes formuladas para ser usadas en ambos casos.
La hidratación no es lubricación (aunque también ayuda)
Tal vez sea porque se sigue hablando lo justo de este tema. O porque hay demasiado ruido informativo. Pero lo cierto es que elegir un hidratante vulvovaginal puede resultar confuso porque muchos productos se mezclan con conceptos de ‘higiene íntima’, lubricantes o cosmética.
Y no sirven todos para lo mismo.
De hecho, es importante tener claro que el hidratante vaginal no tiene nada que ver con el lubricante. La experta hace una comparación: «El hidratante, que usaríamos cada dos o tres días, sería parecido a una crema de mantenimiento. Mientras que el lubricante sería una ayuda inmediata y puntual para disminuir el roce». Es decir, el primero trabaja sobre el estado del tejido a medio y largo plazo; el segundo reduce la fricción en un momento concreto, generalmente, en las relaciones sexuales.
¿Cómo debe ser una buena hidratante vaginal?
La doctora Montoro da algunas pistas: «Debemos buscar productos sin perfumes, poco irritantes, compatibles con pH vaginal y pensadas para mucosa. Entre los ingredientes frecuentes: ácido hialurónico, polímeros hidratantes, ácido láctico, bases acuosas. Ainara, de Flavia, es un buen ejemplo ya que se puede aplicar dentro y fuera de la vagina. Además, su efecto mucoadhesivo es muy interesante ya que forma una capa fina protectora que libera hidratación de forma prolongada».
Junto a esto no hay que olvidar la actividad física regular y cuidar la alimentación. Son, según la doctora, los únicos remedios naturales que pueden ayudar de forma razonable.