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La actriz Halle Berry fue una de las primeras famosas que se atrevieron a hablar abiertamente de los lubricantes sexuales. / Foto: Getty.

CUERPO

Lubricantes sexuales en menopausia: por qué usarlos y en qué fijarte para elegir uno

La sequedad vaginal es uno de los síntomas más silenciados de la bajada de estrógenos. Los lubricantes son la mejor arma para olvidarse de ella durante las relaciones sexuales y disfrutar del momento.

Por Cristina Martín Frutos

20 de junio de 2024 / 08:26

Uno de los motivos que llevó a Halle Berry a poner en marcha su proyecto ré.spin fue la sequedad vaginal. La actriz, que entonces tenía 54 años, decidió lanzar esta plataforma de salud y bienestar para mujeres en perimenopausia y menopausia tras descubrir que lo que tenía no era un herpes, como le había dicho su médico, sino un síntoma de sus cambios hormonales. Así contó la idea en ese momento. «Entonces pensé: ‘Tengo que usar todo lo que tengo y lo que soy para lograr un cambio y una diferencia en la vida de otras mujeres”. El caso de Berry, por mucho que su doctor no lo diagnosticara, es muy común. De hecho, según estiman desde Cumlaude Lab, expertos en cuidado íntimo, una de cada tres mujeres padecerá esta afección a lo largo de su vida. Y la menopausia es un escenario perfecto para ello.

Aunque no se habla mucho de ello, las molestias que provoca la sequedad pueden afectar al día a día: por ejemplo, tirantez e irritación en la zona. Incluso puede favorecer las infecciones de repetición. Pero, sobre todo, los problemas aparecen cuando hay cualquier tipo de actividad sexual. Es por ello que los lubricantes son fundamentales para facilitar las relaciones y evitar molestias, dolor y otros problemas frecuentes.

El origen de la sequedad vaginal

«La sequedad se produce por una diminución estrogénica. Los estrógenos y los andrógenos tienen receptores al nivel de vulva y vagina, y son los que dan la elasticidad que se necesita para que las relaciones sexuales sean confortables y no sean molestas», explica Francisca Molero, sexóloga clínica de Máxima. Por tanto, cuando caen los niveles hormonales los tejidos vaginales se vuelven más finos y menos elásticos, al tiempo que se reduce la lubricación y el pH aumenta, propiciando aún más la sequedad. También conocida como vaginitis atrófica, esta condición -así es como la denominan en la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM)- presenta, a su vez, diversos síntomas. «Los más frecuentes son el dolor en las relaciones sexuales, sensación de quemazón, picor vaginal o flujo anormal», apuntan desde la AEEM.

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A la hora de tratar este síntoma tan común en menopausia, los lubricantes tienen mucho que decir. Además de convertirse en una herramienta más para disfrutar del sexo -en solitario o en pareja- son excelentes para usar dispositivos de entrenamiento de suelo pélvico o como complemento a los juguetes eróticos. No solo ayudarán a disfrutar más del momento, sino que animarán a la mujer a recuperar su vida sexual. Algo que tiene también su interés fisiológico, ya que, como indican desde la AEEM, «la actividad sexual (incluida la masturbación) puede ayudar a los tejidos vaginales, manteniéndolos suaves y con más elasticidad».

Un tratamiento de menos a más

Quienes padecen este síntoma deben consultarlo con su ginecólogo o con un sexólogo clínico, que le ayudará a dar con el tratamiento más adecuado. «Normalmente se va de forma escalonada», afirma la sexóloga de Máxima. Por tanto, lo habitual es empezar con hidratantes vulvares y vaginales. Si no son efectivos, se sigue con estrógenos de aplicación local, que pueden ser o bien en crema o bien en óvulos. «Y, en función de la sintomatología que haya asociada, podemos prescribir fármacos o recurrir a protocolos con láser, infiltraciones de plasma rico en plaquetas o radiofrecuencia», detalla la experta.

Familiarizarse con el lubricante

Lo primero que hay que tener claro a la hora de elegir un lubricante es su función. «Para uso diario, se recomienda un hidratante vulvar y uno vaginal para mantener la zona en condiciones óptimas. Pero el lubricante es para un uso puntual», aclara la doctora Molero. Por tanto, estos productos ayudan a evitar la fricción y molestias en la vagina. Son de acción rápida, pero también de corta duración. Es decir, no tratan la sequedad vaginal -ya que no modifican el epitelio- sino que son una herramienta para combatirla en momentos concretos.

También es fundamental tener en cuenta si se va a usar con preservativo o no. Ya que algunos, como los de base oleosa, pueden dañar el látex. Otra opción es tener varios lubricantes a mano. «Por ejemplo, los de silicona pueden ser interesante en algún momento para variar. Tienen una textura diferente, y pueden provocar unas sensaciones en su aplicación y estimulación diferentes a los de base acuosa», sostiene la experta. Además, al introducirlo en la relación en pareja, es imprescindible hablar con el otro miembro. Esto ayudará a normalizar su uso y olvidarse de tabúes o vergüenzas.

Cómo elegir los mejores lubricantes en menopausia

En cualquier caso, desde Cumlaude Lab comparten unas pautas para escoger las fórmulas que suelen presentar mayor interés en esta etapa:

  • Los de base acuosa, mejor si contienen ácido hialurónico y ácido láctico, tienen una consistencia similar a las secreciones vaginales fisiológicas. Esto ayudará a mantener la zona íntima suave e hidratada.
  • Tener un pH en torno al 4,5.
  • Cumplir con una osmolalidad -cantidad de partículas disueltas en un líquido- en torno a 380 Osm/Kg. Es clave para minimizar el riesgo de irritación de la mucosa vaginal (parámetros recomendados por la OMS).
  • No contener algunas sustancias que puedan ser nocivas para tu zona íntima como parabenos, colorantes o alérgenos.
  • Además, a la hora de elegir el mejor lubricante es fundamental comprobar que esté dermatológica y ginecológicamente testado.

Una vez que se tienen en cuenta estos aspectos, solo queda elegir el que más nos convenza por su textura, ingredientes o propiedades ‘extra’. En esta selección hemos recopilado cinco lubricantes muy interesantes para la etapa de la menopausia.

Ginesens Lube, de Cumlaude Lab

Ginesens Lube, de Cumlaude Lab (19,90 euros).

Una buena idea consiste en escoger lubricantes que tengan efecto frío o calor. De este modo, al tiempo que se aporta lubricación, se puede estimular la libido y el placer, que, en ocasiones, también se pueden ver afectados durante la menopausia. Ginesens Lube, con textura gel, deja una sensación de calor ya que posee un efecto vasodilatador que aumenta el flujo sanguíneo. De modo que estimula la excitación. Contiene ginkgo biloba, arginina, extracto oleoso de jengibre y pantenol.

Gel lubricante, de Wopausia

Gel lubricante de Wopausia (29 euros).

Este gel lubricante, que contiene aloe vera, ácido hialurónico y centella asiática, entre otros ingredientes, está enriquecido con prebióticos. Es decir, ayuda a mantener el equilibrio de la flora vaginal, previniendo la aparición de infecciones.

Gel hidratante íntimo eco, de Desliz!

Lubricante eco de Desliz! (11,99 euros). A la venta en Amantis.net.

Para quienes apuesten por la cosmética ecológica y orgánica, este lubricante ha sido formulado con una composición 100% natural, vegana y sostenible, certificada por BioVidaSana. Además de respetuoso con el cuerpo, lo es con el medio ambiente, ya que sus ingredientes proceden de la agricultura ecológica certificada.

 

Lubricante de silicona, de Pjur Woman

Lubricante con base de silicona Pjur Woman (13,50 euros).

Una de las opciones que recomienda Francisca Molero es tener variedad de lubricantes. Por ejemplo, alguno con base de silicona. Estos son más duraderos, ya que su textura permanece más tiempo y es mucho más espesa. Este, de la marca alemana Pjur, destaca por su gran viscosidad sin fragancia y con ingredientes respetuosos con todas las pieles. Es importante tener en cuenta que los lubricantes de base silicona son compatibles con los preservativos y juguetes eróticos de látex, pero no deben usarse con juguetes de silicona.

L’huile Libertine, de Ho Karan

L’huile Libertine, de Ho Karan (49 euros).

La selección termina con un aceite. Los lubricantes de base oleosa no son compatibles con el látex, pero son una opción más a tener en cuenta. Este, de la marca francesa natural Ho Karan, basa su fórmula, como el resto de productos de la firma, en el cannabis. Además, contiene aceite de avellanas tostadas y otros extractos de plantas erógenas como el cacao, el higo, el jengibre o el ginseng. Se puede usar también como aceite de masaje y es totalmente comestible.

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