Cada menopausia es diferente y puede cambiar a lo largo del tiempo. Por eso la terapia hormonal debe ser supervisada cada varios meses por el médico. FOTO: Pexels.
LAS DUDAS SIEMPRE ESTÁN AHÍ
Estas son las respuestas a todo lo que aún seguimos preguntando sobre terapia hormonal en la menopausia
Este tratamiento lleva más de 20 años arrastrando su mala fama. En consecuencia, muchas pacientes aún tienen reticencias. Los expertos insisten en que es eficaz, seguro y presenta beneficios comprobados.
29 DE MARZO DE 2026 / 08:00
Por mucho que se hable de ciertos temas, hasta que no te toca vivirlos no sabes cómo reaccionarás. Esta máxima es aplicable a muchísimos aspectos de la vida… Sobre todo, cuando hablamos de salud. Porque está bien saber que existe un tratamiento médico seguro, eficaz y ampliamente estudiado para paliar ciertos síntomas en menopausia. Pero en el momento en que el ginecólogo, doctor de cabecera o endocrino se dispone a prescribir esa solución, llegan las dudas. «¿Terapia hormonal? No, mejor me quedo como estoy, es que yo lo de hormonarme no lo veo claro…».
El doctor Antonio Muñoz, jefe del Servicio de Ginecología del HLA Hospital Universitario Inmaculada (Granada) , del grupo ASISA, confirma que, efectivamente, este tratamiento sigue levantando suspicacias. «Tras muchos años de mala prensa, las pacientes aún llegan con muchas dudas», corrobora. Vamos, que, a pesar del paso del tiempo, la mala fama aún le pesa. Y es que no es fácil olvidar aquellas portadas y titulares que, allá por el año 2002, aseguraban que la terapia hormonal en menopausia disparaba, entre otras cosas, el riesgo de sufrir cáncer de mama. «De hecho, a día de hoy esa sigue siendo la principal duda con la que llegan a consulta», añade el doctor Muñoz.
Con las bendiciones de la FDA
Frente a estas inquietudes, está la certeza de que, más de 20 años después, se sabe que la terapia hormonal es segura. Además de toda la evidencia científica acumulada durante este tiempo, ha tenido mucho que ver el hecho de que la FDA eliminara la sombra de sospecha.
Hace unos meses, un comité asesor del regulador sanitario estadounidense recomendó retirar el recuadro de advertencia de riesgo elevado de muchos productos para la terapia hormonal de la menopausia. «Efectivamente, de un tiempo a esta parte se ha recuperado como parte del arsenal terapéutico disponible. Especialmente, tras la reciente indicación de la FDA», comenta el experto de ASISA.
Beneficios vs riesgos
No es lo único que ha devuelto a las hormonas su lugar en la consulta ginecológica. «Se sabe desde hace ya años que los beneficios cardiovasculares, óseos y de calidad de vida superan a los riesgos, aparte de mejorar otros síntomas menores, pero muy incómodos, como los sofocos y la sequedad vaginal y de piel», apunta el doctor.
Es más, tal y como afirmó la doctora Natalia Gennaro en la última edición de ASISA WeLife Menopausia, «esta terapia, aplicada en los 1o primeros años de la menopausia reduce el riesgo de cáncer de mama».
Pero hablar de hormonas sigue inquietando
Aunque quizá es el más mediático, el miedo a sufrir cáncer de mama no es el único que se les presenta a las candidatas a la terapia. «También existe, sobre todo al principio, un cierto rechazo por miedo a sus efectos secundarios o, en algunos casos, por el temor de que empeoren síntomas como las migrañas, varices o retención de líquidos», señala el ginecólogo.
Sin negar que el tratamiento puede tener efectos secundarios, el tratamiento ofrece indudables beneficios a las pacientes. Aunque conviene analizar a fondo y de forma personalizada a cada paciente para prescribir el tratamiento adecuado, o descartarlo.
Cuándo no conviene la terapia
«Hay casos en que no es aconsejable su prescripción. Las contraindicaciones absolutas son principalmente: antecedentes de cáncer dependiente de hormonas (mama o endometrio), trombosis venosa profunda, embolismo pulmonar, sangrado vaginal de origen desconocido y enfermedades hepáticas graves», explica el doctor.
Tampoco se debe utilizar de inicio en mujeres mayores 60 años y después de esa edad el seguimiento debe ser muy preciso.
Por eso, en todos los casos, es fundamental la supervisión médica periódica, así como, por supuesto una prescripción 100% individualizada. «Antes de nada, considero imprescindible hacer una correcta exploración previa y, como mínimo, una ecografía transvaginal, revisión mamaria con mamografía y ecografía y analítica con pruebas de función hepática y de coagulación».
¿Puedo empezar antes de la menopausia?
Más allá de dudas y miedos, es totalmente comprensible que antes de empezar con la terapia hormonal surjan preguntas meramente prácticas. Por ejemplo, ¿en qué momento se puede empezar con este tratamiento? El doctor Muñoz recuerda que no hay por qué esperar a un año sin regla. «En ocasiones es necesario comenzar antes, por ejemplo, cuando hay síntomas que no se controlan con otros tratamientos o cuando aparecen sangrados menstruales excesivos con ciclos irregulares», apunta.
También es necesario en casos de menopausia precoz (antes de los 40). «Siempre pongo el mismo ejemplo a mis pacientes: es como si te extirpan el tiroides por cirugía y el endocrino no te receta hormona tiroidea. Es evidente que la mujer en la que sus ovarios han dejado de funcionar cualquier motivo a una edad temprana, tiene que ser tratada con las hormonas que su cuerpo no produce», aclara.
Buenas perspectivas
Puede que las pacientes no se planteen esta duda, pero cabe preguntarse si, después de años en el olvido, la terapia hormonal en menopausia puede volver a banalizarse. «No creo que suceda… Tanto las pacientes como los médicos estamos más concienciados que hace años y considero poco probable que volvamos a ver, como yo recuerdo antiguamente, alguna paciente de 80 años a la que se le había prescrito un tratamiento hormonal porque refería tener algún sofoco. También hay que decir los tratamientos actuales nada tienen que ver ni en dosis ni en seguridad con los que se utilizaban a finales del siglo pasado», sostiene el doctor Antonio Muñoz.
Por último, el ginecólogo insiste en que van apareciendo nuevos datos sobre los efectos beneficiosos de este tratamiento. «Aunque menos conocidos, está más que confirmado el efecto protector del hueso y preventivo de la osteoporosis. Y los datos más recientes que orientan en algunos casos hacia una protección con respecto a la demencia y el Alzheimer, en pacientes que inician precozmente la terapia hormonal». Suponemos que en este caso, el tiempo también dará la razón.