Suscríbete a la
NO TE PIERDAS La aventura de emprender el Camino de Santiago sola se hace con los pies y con la mente
Aunque haya cosas que te molesten, no puedes pasarte todo el día yendo en contra de todo. Es hora de cambiar el chip. FOTO: Cottonbro Studio/Pexels
No eres Juana de Arco
Ir siempre a la contra rara vez funciona y nos agota emocionalmente. La psicóloga Olga Albadalejo recomienda asumir que la fatalidad existe y adoptar una actitud positiva por salud mental.
Por Verónica Fernández
9 DE DICIEMBRE DE 2025 / 07:30
No, no todo el mundo está contra ti y tú tampoco eres Juana de Arco. Por más vueltas que demos, hay cosas que no podemos controlar. Y aunque nos empeñemos en luchar contra ellas, hay batallas que no vamos a ganar. Los ofendiditos que van por la vida de drama en drama acaban por no ser felices de tanto nadar a contracorriente. Como dice la sabiduría popular, si la vida te da limones, haz limonada.
Porque la fatalidad existe y es una verdad incómoda que la mayoría de las veces preferimos esquivar. Enfadarnos por lo que no depende de nosotros no cambia nada: solo nos desgasta. Nos irrita. Nos frustra. Y convierte la vida en un combate constante, uno del que siempre salimos perdiendo, aunque no haya un enemigo real. Y eso, a la larga, no es sano. No sirve de nada enfadarnos o frustrarnos, lo que debemos hacer ante situaciones así es aceptarlas.
Las cosas malas suceden. Es inevitable. Y no siempre hay un culpable. Aceptarlo no significa rendirse, pero ayuda a liberar energía. Nos permite dejar de dedicar nuestras fuerzas a aquello que no cambiará y emplearlas en lo que sí podemos transformar: nuestra actitud, nuestra organización, nuestra forma de afrontar lo incómodo.
Y de aceptación habla la psicóloga Olga Albaladejo en su podcast, titulado ‘Acepta el presente con agradecimiento’. En él propone algunas prácticas diarias que ayudan a cultivar la aceptación y la gratitud. Para ella, «la gratitud es el puente entre la adversidad y la paz interior». Y no es una frase bonita: es una brújula práctica para vivir con más calma.
Una de esas prácticas que propone Albaladejo para afrontar el hecho de que las cosas no pasen como esperabas es la del «reset consciente», una táctica para frenar la inercia del enfado y recuperar claridad. Consta de cuatro pasos:
La psicóloga señala que una trampa habitual es creer que aceptar significa sentir solo gratitud. Como si la vida fuese binaria: o estás triste o estás agradecida. Pero no funciona así, puedes estar triste y agradecida a la vez, frustrada y esperanzada o asustada y confiada.
Estar siempre en actitud ofendida (esas personas que popularmente se conocen como ofendiditos), solo sirve para que el mal humor te corra las entrañas. En este camino para hacer frente, de una manera sana, a las cosas que no salen como queremos, Olga Albaladejo habla de otro ritual: el de la gratitud activa. Se basa en encarar la vida con agradecimiento. Existen varias formas de hacerlo:
A veces la paz llega simplemente al decir: «Es lo que hay. ¿Qué puedo hacer yo con esto?», señala Albadalejo. No es conformismo: es una estrategia de supervivencia emocional. Una forma de cuidar nuestra energía, nuestro humor y, en definitiva, nuestra salud.
Porque sí, hay fatalidad. Y sí, hay cosas que nos sacan de quicio. Pero entre luchar contra el viento o aprender a navegarlo, la segunda opción siempre da mejores resultados. Quizá no puedas evitar que haga mal tiempo, pero puedes aprovechar para ponerte esas botas que tanto te gustan para el frío, o si la web se bloquea justo cuando vas a hacer un trámite, respira y vuelve a intentarlo. Y si reservar con un mes de antelación para comer fuera te parece absurdo siempre puedes redescubrir los bares de barrio o cocinar algo rico en casa.
Solo necesitas acumular el cansancio del día, tener el móvil a mano y estar tirada en el sofá para comprar sin pensar. Y los comercios lo saben.