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NO TE PIERDAS Las cañas del chiringuito no sirven para quitar la sed
Cada vez que intentes robarle minutos al sueño piensa que para levantarte como una rosa tienes que dormir bien. FOTO: Cottonbro Studio/Pexels.
El mito que nos ha quitado el sueño
Hay quien se levanta nuevo después de una noche corta y quien arrastra cansancio tras una larga. El sueño, como casi todo lo humano, no funciona igual para todos
Por Amor Sáez
23 DE AGOSTO DE 2026 / 08:00
El 48% de la población adulta en España no tiene un sueño de calidad y más de 4 millones padecen algún tipo de trastorno crónico o grave. Sin embargo, solo un 10% está diagnosticado, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN).
Estas cifras revelan un problema de fondo: la privación de sueño prolongada, es decir, dormir menos de 6 horas al día durante una década, puede reducir la esperanza de vida en hasta 1 año, debido a su impacto en el sistema cardiovascular y metabólico. "Favorece una peor regulación de la glucosa, aumenta la presión arterial, incrementa el apetito (especialmente por alimentos ricos en azúcar y grasa) y dificulta el control del peso. También afecta al sistema inmunitario, empeora la memoria, la concentración y el estado de ánimo, y reduce la capacidad de recuperación física", corrobora y suma Antelm Pujol Calafat, especialista en Endocrinología y Nutrición.
Otra cuestión es que todo el mundo tenga que dormir las ocho horas canónicas que siempre nos dicen.
Tan importante es concienciar a la población de que tiene que dormir por razones de salud que hemos normalizado la idea de que las ocho horas de sueño como el patrón oro del sueño reparador. Pero tan malo es dormir de menos como dormir de más.
Por no mencionar que más importante que la cantidad es la calidad de ese sueño.
Un descanso reparador y de calidad debe tener una duración adecuada, calidad profunda e ininterrumpida, y mantener un horario regular (incluido los fines de semana). Un estudio publicado en la revista Nature pone horas y minutos a la duración óptima del sueño nocturno. "Se analizó a cientos de miles de personas y observaron que quienes dormían aproximadamente entre 6,4 y 7,5 horas presentaban, de media, marcadores de envejecimiento biológico más favorables", asegura el endocrinólogo Pujol Calafat.
Ahora bien, esto no significa que entre 6,4 y 7,5 sea un rango mágico, ni que todas las personas debamos dormir exactamente ese tiempo. "Los mejores resultados, en términos de función cognitiva y envejecimiento saludable, se observan en un rango intermedio, aproximadamente entre 6 y 8 horas. De ahí que algunos análisis concreten la franja más favorable en torno a 6,4 y 7,5 horas, aunque se trata de una media poblacional y no de una recomendación rígida", advierte Vicente Mera, experto en antiaging y asesor médico de Kobho Labs.
En el caso concreto de las mujeres, este rango puede variar. "Esas diferencias pueden ser algo más pronunciadas. Aunque las recomendaciones generales son las mismas que para los hombres, diversos estudios sugieren que muchas mujeres pueden necesitar ligeramente más horas de sueño, especialmente en etapas como el embarazo, el posparto o la menopausia (pueden aumentar sus necesidades de descanso o hacer que el sueño sea más fragmentado)".
A esto se añade que suelen reportar con mayor frecuencia problemas de calidad del sueño. "Y esto hace que, en la práctica, el descanso efectivo sea menor", asegura el doctor Mera.
No solo las mujeres, los adolescentes, los deportistas y los enfermos necesitan más horas de sueño. "Los adolescentes necesitan más horas que los adultos (entre 8 y 10 porque sus cerebros y cuerpos están en pleno desarrollo). Los deportistas con entrenamientos intensos suelen beneficiarse de dormir más tiempo, ya que el sueño es clave para la recuperación muscular y el rendimiento. Además, durante una infección o una enfermedad también es habitual que el organismo demande más sueño como parte del proceso de recuperación", apunta el experto en antiaging Vicente Mera.
Más que obsesionarte con una cifra concreta, el endocrino Pujol Calafat propone preguntarte: ¿me despierto descansada?, ¿tengo energía durante el día?, ¿mantengo un buen rendimiento físico y mental? Esas preguntas te darán la medida de si tu descanso ha sido suficiente o te has quedado corta.
Más allá del número de horas, la calidad del sueño depende, en gran medida, de los hábitos.
Algunos han mostrado utilidad como apoyo, siempre que se utilicen bajo prescripción médica y de forma adecuada. "Estos productos no sustituyen a una buena higiene del sueño. Son un complemento", advierte el médico Vicente Mera.