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El proyecto de Maybelline a favor de la salud mental

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PSICOLOGÍA

Carga mental: qué es y por qué afecta más a las mujeres

Las tareas domésticas y el cuidado de los hijos son de las cosas que más estresan a las mujeres. Esto se debe a que requieren un esfuerzo mental, además de físico.

Por FÁTIMA CRUZ

20 de octubre de 2022 / 10:40

La vuelta a la rutina tras las vacaciones acarrea cansancio y estrés para muchas mujeres. Si te sientes identificada, quizá debas saber que esto se debe a la carga mental. Ésta tiene que ver con la cantidad de esfuerzo mental y cognitivo que es necesario para conseguir un determinado resultado.

El concepto de carga mental se puede aplicar a cualquier ámbito, pero si nos centramos en el entorno familiar y doméstico nos damos cuenta de que son las mujeres las que llevan la mayor parte del peso de esta carga mental en gran parte de las familias. “Cuando en consulta empezamos a utilizar el concepto de carga mental femenina, muchas mujeres sintieron alivio, al fin podían poner nombre a eso que estaban sintiendo”, explica Cristina Santos, psicóloga perinatal y familiar.

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La carga mental femenina existe

“La carga mental femenina se refiere a todas las tareas que tienen que ver con la planificación, organización, previsión, coordinación y toma de decisiones de las tareas domésticas”, señala la psicóloga. “Pero también hace referencia al cuidado emocional de los vínculos familiares y sociales”, puntualiza. Esto es: recordar fechas señaladas, planificar cumpleaños, organizar comidas, agendar planes familiares, avisar de una llamada importante, y un largo etcétera.

Por lo general, la lista de tareas pendientes en la mente de las mujeres suele ser interminable. “La carga mental es estar en alerta constante, es sentir que todo depende de ti, que el bienestar de tu familia y el funcionamiento del hogar es tu responsabilidad y que cuando quieres expresarlo a la pareja no recibes ni reconocimiento, ni valor a tu esfuerzo”, explica Cristina Santos.

“La carga mental es estar en alerta constante, es sentir que todo depende de ti, que el bienestar de tu familia y el funcionamiento del hogar es tu responsabilidad”, explica la psicóloga Cristina Santos.

Las mujeres y los cuidados: una carga histórica

Las mujeres han estado tradicionalmente ligadas a los cuidados y cambiar esto no es tarea sencilla. Se complica más aún cuando resulta que ni ellas ni ellos se dan cuenta realmente de que esta carga mental existe y que tiene terribles consecuencias en la salud mental de las mujeres.

Habitualmente los hombres se ponen a la defensiva y dicen: “Pero si yo hago la compra”, “si yo cocino”, “si yo plancho la ropa” … Si bien es cierto que cada vez más hombres asumen las tareas físicas del hogar, muchas veces son tareas que tienen delegadas. Es decir, tienen un trabajo mental previo que viene hecho por las mujeres: elaborar la lista de la compra, revisar los menús del colegio para planificar las cenas, dividir la colada por colores y decidir el lavado y el tipo de detergente, anotarlo en la lista de la compra cuando éste se acaba… Y así un sinfín de pequeñas tareas mentales que suman sin parar añadiendo más y más carga mental.

¿Cómo afecta esto a las relaciones de pareja?

Que la carga de trabajo esté tan desequilibrada dentro de una pareja es algo que acarrea, a la larga, muchos problemas. La psicóloga lo tiene claro: “Estrés, ansiedad, fatiga mental, problemas de sueño, falta de concentración y memoria, pérdida de confianza en una misma…Y además puedo decir que la carga mental femenina está detrás de muchas peleas y discusiones, crisis de pareja y hasta rupturas, ya que genera mucha desigualdad y descontento”.

Cuando se trata de parejas sin hijos, muchas veces la solución a esto pasa por externalizar las tareas domésticas y contratar a alguien que las haga (quien pueda permitírselo). Sin embargo, hay dos momentos en la vida de la mujer en los que la carga mental relacionada con los cuidados se dispara: “Tras la llegada del primer hijo y cuando los abuelos se hacen mayores y necesitan una atención especial”, puntualiza la psicóloga.

La maternidad, el punto de inflexión

Cuando las mujeres son madres, especialmente por primera vez, el nivel de carga mental se eleva exponencialmente. Pero ya incluso desde el embarazo el número de tareas a añadir a esa lista mental aumenta: revisión y control con matrona y ginecólogo, preparación al parto, elección del hospital, búsqueda y lectura de información sobre lactancia, sueño, porteo, desarrollo y necesidades de los recién nacidos, cuna, cochecito, silla de coche…

Una vez nacido el bebé: pediatra, vacunas, higiene y alimentación, celebraciones y aniversarios del pequeño… Entrando en la etapa escolar la carga mental sigue sumando: centros educativos, inscripción, compra de materiales, seguimiento de grupos de padres, actividades extraescolares, cumpleaños de amigos, comprar regalos, disfraces de eventos, llevarlos y recogerlos del colegio, previsión de vacaciones, coordinar horarios… Seguro que te acabas de agobiar solo con leerlo. Pues así es la mente de una mujer con hijos.

Todo tiene solución, pero hay que trabajarlo

Una vez que detectamos los síntomas físicos y emocionales de la carga mental, como el cansancio, la ansiedad o las discusiones, hay que realizar un trabajo tanto individual como familiar para equilibrar esa carga.

“Ahora bien en este camino de transformación no solo hay responsabilidad de los hombres”, explica la psicóloga”. “Hay que empezar por una misma observándose, siendo honesta y respondiendo a algunas preguntas ¿Dejo que mi pareja haga las cosas? ¿Necesito que las cosas se hagan a mi manera? ¿Necesito supervisarlo todo? ¿Soy una persona perfeccionista? Estos son los primeros pasos que hacemos en terapia”, dice.

La clave de todo esto está en aprender a ceder el control de las tareas domésticas. “Hay que ser tolerantes, que el otro haga las cosas a su manera y permitir que se equivoque”, puntualiza la psicóloga. Compartir la carga mental es un trabajo de dos, hay que sentar unas nuevas bases y romper con ese ideal de mujersuperwoman que puede con todo.

“Debemos saber que para mantener un hogar en armonía la carga tiene que estar equilibrada y cuando los hijos se van haciendo mayores que sean ellos los que se responsabilicen de sus tareas, no cargar con su agenda, no volvernos sus secretarias. Se trata de un trabajo profundo donde corresponsabilizar a toda la familia en el funcionamiento del hogar”, resume la psicóloga.

Así que, si este es tu caso y te ves desbordada, delega, relájate y si hace falta, acude a un especialista para que os ayude a sentar unas nuevas bases para vuestra familia.

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