Hemos normalizado estar a cuatro cosas a la vez a sabiendas de que no terminamos bien casi ninguna. El neurocientífico Andrea Bariselli tiene la receta para romper ese bucle de estrés infernal.
LA SALUD MENTAL ES EL KPI QUE NADIE MIDE
Aunque trabajemos con tecnologías digitales, no somos máquinas. Nuestro cerebro necesita desconectar para recuperar toda su creatividad. Desoír las señales de alarma puede arruinar tu carrera.
Se entra desnudo y hay que ducharse por completo, cabello incluido, antes de entrar en un baño que también usan otras personas. El ritual del onsen japonés es extraño y fascinante a al vez.
El entrenamiento se ha convertido en una actividad social ideal para dejar atrás la soledad, conocer gente y por qué no, presumir de un estilo de vida saludable y deluxe.
EL TRIUNFO SOBRE EL DESPERTADOR
Atrincherarse en la cama unos minutos, despierto y sin mirar el móvil, es un acto de rebeldía contra la rutina. Y podría estimular la creatividad. Pero también tiene límites para no acabar siendo un vago.
CUANDO LA PISCINA SE TE QUEDA PEQUEÑA
Sin carriles, sin cloro y con total libertad. La oportunidad perfecta para vencer miedos y disfrutar de un rato de tranquilidad. ¿Aún no te atreves?
APAGA EL ORDENADOR Y RELAJA LA MIRADA
Pasarnos ocho horas seguidas con la vista clavada en la pantalla del ordenador acelera la aparición de la vista cansada. Lo ideal es hacer pausas y mirar a un horizonte lejano. O practicar yoga ocular.
LA DIVA CAMBIANTE, AL ESTILO WELIFE
Ha pasado de encarnar la juerga en Despechá, a recluirse en una magnífica espiritualidad en Lux. Cambiante y segura de su nuevo yo. Bienvenidos a la nueva Rosalía
El 'palabro' calmaciones no existe. Es una mezcla de vacaciones y calma y se aliña con muchas horas de tranquilidad, nada de ruido y tiempo para ordenar ideas alejados del mundanal ruido.
Los niños necesitan moverse, ensuciarse, aburrirse y dejar volar la imaginación. Entre pantallas, deberes y agendas repletas de extraescolares, cada vez es más difícil que tengan tiempo
TU FLACIDEZ NO ESTÁ FELIZ
La piel no solo refleja cómo dormimos o comemos: también cómo respiramos. Parar unos minutos puede cambiar su fisiología —y la neurocosmética lo está estudiando