
Salir de compras en víspera de Reyes, con las tiendas hasta arriba y colas eternas para hacerte con un chocolate caliente puede ser una pesadilla si no llevas bien la atmósfera navideña. FOTO: Anton Bru/Pexels.
Ni sus Majestades se salvan del hate
Odio a los Reyes Magos: cómo sobrellevar el frenesí de regalos y roscones sin chafar la ilusión a los demás
En tiempos en los que odiar es un hábito y estar enfadado un estado casi normal, hay quienes reconocen odiar a los Reyes Magos. O, al menos, todo lo que les rodea.
Por Paka Díaz
5 DE ENERO DE 2026 / 07:30
Hoy es uno de los días más mágicos para muchos. Y una pesadilla para otros. Atascos, cortes de circulación por las cabalgatas, tiendas a reventar, colas eternas para comprar un roscón de Reyes… Es el coletazo final de la Navidad y a muchos se les atraganta. Son esas personas que reconocen que odian a los Reyes Magos. El psiquiatra Javier Quintero, jefe de Servicio de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Universitario Infanta Leonor y profesor en la Universidad Complutense de Madrid, apunta que, en realidad, muchas veces «esas personas lo que echan de menos son otras Navidades».
O, mejor dicho, otros Reyes como los de cuando eran niños. Pero, ¿cómo se llega a odiar a los Reyes Magos?
Se notan más las ausencias
Las cabalgatas, la ilusión de esas horas previas, los secretos en torno a los regalos… Todo recuerda a esos momentos de la infancia, muchas veces, con personas queridas que ya no están. «Puede ocurrir que en la Navidad lo que echa de menos la persona es la gente que no va a estar sentada en la mesa. Entonces nuestra respuesta es estar más irritable, más grinch», comenta Quintero.
El especialista deja claro que estas fechas significan memoria. «No la racional, sino la emocional, la que queda grabada con mayor intensidad. Por eso se reactivan memorias dolorosas. No nos acordamos de lo que queremos, sino de lo que podemos», explica. Noches como la de Reyes activan recuerdos fijados en el hipocampo, nuestro archivo cerebral más personal. Allí guardamos los aniversarios y buenos momentos, pero también las ausencias y los desengaños que fueron llegando a medida que nos hacíamos mayores.
Una noche especial, ¿para ser feliz?
A ello se suma otro fenómeno que pesa tanto o más que el roscón de Reyes: la obligación de ser feliz. «Ese mito de la felicidad obligatoria, que como es Navidad, todos tenemos que ser felices, acaba por poner en evidencia lo que no encaja en ese guion. La tristeza, la soledad, el duelo, el cansancio… se viven casi como un error personal», apunta Quientero.
Además la presión se multiplica con las redes sociales que muestran versiones idealizadas de meriendas con su roscón de Reyes y chocolate caliente, familias sonrientes y regalos abundantes. Quintero es tajante: «Las redes sociales son mentiras, son una muestra del 0,1% de la realidad». Pero esa fracción edulcorada basta para activar comparaciones dolorosas y sentimientos de insuficiencia. «Cada vez lo vemos más en consulta. Hay que evitar comparar tu vida con esas vidas de las redes que no son una realidad», recuerda.
¿Se puede odiar a los Reyes Magos?
Ser grinch, estar enfurruñado o no aceptar como válida la alegría navideña, y mantenerte al margen, no es una rareza, sino una reacción emocional comprensible ante un contexto que a veces exige demasiado. Para Quintero existen dos grandes perfiles. «Por un lado los nostálgicos o dolientes, para quienes la Navidad activa recuerdos dolorosos. Serían las personas para que las fiestas se han convertido en un momento de tristeza porque les trae a la memoria la gente que les falta, lo que fue y ya no es», indica el experto.
Por otro, Quintero señala a los rebeldes anti navideños. O los que llevan moderadamente bien el inicio de las fiestas, pero a estas alturas no pueden más. Son los anti Reyes Magos. «Serían los resistentes a la felicidad impostada, que no entienden por qué deben sentirse alegres en una fecha concreta. Ni en esta, ni en ninguna otra», apunta. Y subraya que, «en ambos casos, el rechazo no es capricho, sino una forma de protección emocional. Y, por supuesto, totalmente respetable».
Si no te gusta, no pasa nada
La tarde del 5 es un caos, de acuerdo. Pero no hace falta arrastrar a todos a nuestro mundo de desagrado solo por no creer en los Reyes. O porque ya no se porten como antaño. La buena noticia es que existen herramientas para no ser arrastrados por esa tormenta emocional. Quintero las recoge en su libro ‘¿Cómo estás?: 21 días para crear el hábito de ser feliz’, donde propone un método basado en cuatro pilares: entorno, impacto, afrontamiento y comunicación interna. El objetivo es aprender a mirar hacia dentro. Lo más importante «es ser sincero contigo mismo y vivir las fiestas a tu manera».
«Yo animo a hacerte esta pregunta de forma honesta, ¿cómo estás?. Si lo piensas, es como mirarte en un espejo emocional. De ahí sacarás las pistas para saber cómo te sientes realmente y actuar en consecuencia. Te permite reconocer las necesidades. Pero además, ayuda a poner límites y elegir cómo queremos vivir estas fechas. Porque son muy especiales para muchos, pero nunca han de ser obligatorias, para nadie».
Pautas para sobrellevar mejor la tarde de Reyes
Una cosa es no compartir la ilusión por la Noche de Reyes y otra chafársela al resto. Quintero propone no negar la emoción, sino darle un lugar. «La nostalgia no es mala, te trae el recuerdo. Lo complicado es que cuando es de alguien que ya no está», afirma. La clave es colocar esos recuerdos, permitir la emoción sin tratar de forzar otra distinta.
El psiquiatra plantea varias estrategias:
- Cambiar el foco del consumo a la conexión. No es tanto regalar, como compartir.
- Modificar rituales que duelen. Si visitar esa chocolatería durante la Cabalgata te trae recuerdos tristes de tus padres que ya no están, no acudas justo ese día.
- Aceptar la tristeza como parte del proceso. En especial, cuando se viven pérdidas recientes.
- Reducir la exposición a comparaciones sociales. «Es preciso recordar que lo que se muestra en redes es una ficción parcial», dice.
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