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NO TE PIERDAS Revisar tu salud dental te evitará tener lesiones deportivas

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Relación entre salud dental y rendimiento deportivo

A veces el podio se escapa no por falta de entrenamiento, sino por no visitar al dentista a tiempo. FOTO: DS STories/Pexels.

Un motivo más para no saltarte la visita al dentista

Una caries puede hacer que pierdas una competición: la peligrosa relación entre la salud dental y el rendimiento deportivo

Una mala salud dental repercute negativamente en el rendimiento deportivo. Y no hace falta ser atleta. Saltarte la visita al dentista o tardar en tratar una caries puede hacer que acabes con lesión.

Por Silvia Capafons

9 DE FEBRERO DE 2026 / 07:30

Una muela picada o una oclusión deficiente pueden hacer naufragar tus objetivos deportivos. Y no hablamos del dolor, sino de problemas que afectan a varios sistemas corporales: nacen en la boca y acaban arruinando el rendimiento muscular. Eso en el mejor de los casos. Puedes acabar hasta con una lesión cuyo origen está en unas bacterias malvadas de tu boca que han decidido infectar también tus cuádriceps. Esta conexión entre salud dental y rendimiento deportivo es más evidente en los deportistas de élite. Un estudio publicado en la revista Scientific Reports revela que casi el 50% tiene caries y más del 60%, enfermedad periodontal.

Los amateurs tampoco estamos libres: otro estudio concluye que las diferentes enfermedades bucales, como caries, gingivitis, periodontitis o infecciones dentales, pueden generar una respuesta inflamatoria que altere el estado general del organismo. Y el torrente inflamatorio no es bueno ni para mejorar la masa muscular, ni para tener una recuperación óptima ante el esfuerzo. 

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Vivan las bacterias buenas

El doctor Jaime Fernández, especialista en endodoncia y codirector del Departamento de Odontología del Deporte de la Clínica Vilaboa, lo explica así: «Una pobre salud bucodental es incompatible con la existencia de bacterias orales comensales (que viven en el cuerpo humano sin causarle daño). En condiciones de buena salud de boca y dientes, estas son las encargadas de la producción de un ratio nitrito/nitrato correcto». 

Cuando comemos alimentos ricos en nitratos, por ejemplo, vegetales de hoja verde, las glándulas salivales se encargan de concentrar estos nitratos en la saliva. Entran entonces en el terreno de juego las bacterias que forman la microbiota bucodental (Actinomyces, Corynebacterium, Haemophilus, Kingella, Neisseria, Rothia y Veillonella) y transforman esos nitratos en nitritos mediante la enzima nitrato reductasa. Ya en el entorno ácido del estómago, ese nitrito se transforma en óxido nítrico, promoviendo efectos vasodilatadores y antioxidantes, fundamentales para optimizar nuestro rendimiento deportivo. Por eso es tan importante contar con una buena salud bucodental que cuide nuestra microbiota y el Ph gástrico ácido. «Ese ratio nitrito/nitrato es responsable de la correcta función de los vasos arteriales y de la fibra muscular en reposo, pero sobre todo durante el ejercicio», señala el doctor Fernández.

Los problemas empiezan cuando ese elenco de bacterias buenas están en minoría, algo habitual, por ejemplo, cuando hay inflamación de encías. Estas transformaciones químicas tan importantes no se llegan a producir. «Surge entonces ese cansancio que no sabemos de dónde viene al entrenar. Incluso, puede que pongamos en riesgo nuestra salud», añade la doctora Débora Rodríguez-Vilaboa, miembro de la Academia Europea de Estética Dental y directora de la Clínica Vilaboa.

Morder mal, rendir mal

Más allá de las infecciones, una mala oclusión o mordida, bruxismo o disfunciones de mandíbula también pueden repercutir en la postura, en el equilibrio y en la mecánica corporal. Esto se puede traducir en lesiones musculares, articulares y de los tendones.

La buena noticia es que cualquier patología dental tiene tratamiento. La menos buena, que «el bruxismo, la mala oclusión o la ausencia de dientes requieren de un diagnóstico y un tratamiento interdisciplinar que suele ser más largo y más complejo. Sabemos que la ortodoncia mejora el rendimiento deportivo en casos de compresión bimaxilar y procura un mayor volumen respiratorio, importante objetivo de tratamientos que pueden durar varios meses. Pero cuanto antes nos pongamos a ello, antes lo resolveremos», señala la doctora Beatriz Rodriguez-Vilaboa, miembro de la Academia Europea de Estética Dental y directora adjunta de la Clínica Vilaboa de Madrid.

Todo acaba en el torrente sanguíneo

Imagina tu cuerpo como un circuito cerrado donde todo está de una u otra forma relacionado. Un pie plano puede causar una mala mordida o dolor de cervicales. En el caso de una caries, los microorganismos patógenos pueden accediendo a la sangre. Ese rojo fluido se convierte en un cómodo taxi que transporta a los invasores responsables de la infección por todo el cuerpo. Por eso mismo cualquier infección en la boca puede acaba trasladándose a otros órganos. «Hoy sabemos que las articulaciones, en estos casos, son colonizadas por gérmenes cuyo origen es la boca. Y lo mismo ocurre en los músculos. Las biopsias así lo demuestran, ya que se cultivan gérmenes cuyo origen está exclusivamente en el mismo punto. Esto va a replicar la misma cascada inflamatoria en estos órganos tan importantes para el ejercicio y el deporte», explica el doctor Fernández.

Señales de alerta

Si siempre es importante seguir a rajatabla las revisiones bucodentales, tanto más si entrenas de formas regular y con intensidad. Y no digamos si te planteas competir y buscas los mejores resultados deportivos. Un agotamiento que no mejora ni siquiera con los días de descanso activo o los de descanso pasivo, o un dolor en el área maxilofacial cada vez que nos ponemos a entrenar, son señales de alarma de un posible problema bucodental. 

Ante estas señales lo mejor es no forzar la máquina para evitar un agravamiento muscular y pedir cita con el dentista a la mayor brevedad. Cuidar la salud dental es imprescindible para tu rendimiento deportivo y la precaución debe ser siempre prioritaria.

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Cepillado de campeones

Ni qué decir tiene, que la mejor forma de preservar la salud bucodental es haciendo caso a los consejos de tu odontólogo: higiene diaria impecable, chequeos periódicos, una buena dieta con poco azúcar, utilizar férula de descarga si tienes bruxismo, o el tratamiento de rigor que indique el profesional.

Un consejo más en la rutina diaria: no agredir a nuestra microbiota oral buena con antisépticos ni antibacterianos. Lo ideal es favorecer su resiliencia, utilizando dentífricos que ayuden a recuperar una microbiota adecuada y las bacterias buenas. 

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