
Ahí donde la vemos, la actriz Drew Barrimore va tan a gusto sin sujetador. FOTO: Craig T Fruchtman/Getty Images.
Adiós, bra, al estilo WeLife
«Como si me llegan al ombligo»: Drew Barrimore y otras famosas abandonan el sujetador
Actrices como Drew Barrymore, Gillian Anderson o Zoë Kravitz han dejado de llevar sujetador. Y no pasa nada.
Por Marita Alonso
25 DE ABRIL DE 2026 / 08:00
«No quiero usar sujetador… Ya no me interesan los sujetadores. Soy demasiado mayor y me niego a usarlos», dijo Drew Barrymore en su ‘talk show’ segundos antes de mostrar que en su lugar, llevaba un body beige. Un sencillo artículo de corsetería que ofrece cierta sujeción y que, indudablemente, no ha sido diseñado para contentar a la mirada masculina. Ni falta que hace.
La presentadora lleva tiempo visibilizando aspectos a los que tantas mujeres se enfrentan con el paso del tiempo: desde el hartazgo por tener que cumplir con ciertos cánones estéticos hasta los sofocos fruto de la menopausia. Bien sabemos en WeLife que lo que no se nombra, no existe. Y solo podemos celebrar que la actriz y presentadora haya decidido emplear su programa como un altavoz para confesar lo que cada vez es una opción más habitual entre muchas de nosotras: ir por la vida sin sujetador.
Que caiga donde tenga que caer
He de confesar, si se me permite, que teniendo una 95C desde una edad temprana, ir sin sujetador sería para mí, lejos de un acto de liberación, una condena. Y llevar un top palabra de honor es para mí un acto de fe. Pero, sí, coincido con las que han decidido dar de lado a esos sujetadores de efecto push-up que popularizó la modelo Eva Herzigova en los 90. O esos modelos sensuales de aro y encaje, ideales, pero que a la que te descuidas se te clavan en las costillas.
Bienvenidos sean sus sustitutos: los tops deportivos. O, si nos ponemos cuquis, los bralettes. ¿Aplastan los pechos? Lo sé. ¿No realzan el escote? Soy consciente. ¿Son comodísimos? Lo son. ¡Nada más que añadir, señoría!
¿Para qué sirve realmente el sujetador?
Más allá de la explicación erótica de la femme fatale con un sostén de encaje capaz de seducir sin miramientos, la duda de la mujer de a pie sin mentalidad de vampiresa es si llevar ese artilugio sirve de algo. Sobre todo, cuando el pecho no es excesivamente grande.
Hay una explicación tisular. O sea, de la piel. Cuanto mayor es la tensión a la que se somete un tejido, mayor tiende a ser su distensión. La piel es por definición elástica, siempre que se la permita volver a su forma inicial. El drama del pecho es que si cae y se expande, ya no regresa a su posición inicial y la piel se da de sí.
Este fenómeno se aprecia con claridad en mujeres con mayor volumen mamario: a más tamaño, más acusado resulta el efecto de expansión. En este contexto, el sujetador actúa aliviando parte de esa tensión, lo que podría contribuir a retrasar la caída.
«Es que me aprieta»
Ahora bien, no todas las mujeres se sienten cómodas utilizándolo. Incluso hay quienes optan por intervenciones para prescindir de él. Ante esto, la recomendación es clara: cada persona debe decidir libremente y priorizar su bienestar. El uso del sujetador puede favorecer que el pecho mantenga su posición durante más tiempo, pero si supone una incomodidad significativa, no es imprescindible.
Y, en caso de que se produzca caída, existen alternativas para abordarla. Normalmente, en quirófano.
La opinión del cirujano
El doctor Carlos Gullón, cirujano plástico de la Clínica FEMM, es tajante a la hora de dar su opinión. «La consecuencia directa de no llevar sujetador es que el pecho se cae más. Dependerá del volumen mamario y de la consistencia de los tejidos de cada paciente, pero cae. En general, las pacientes con poco pecho son las que pueden no llevar sujetador porque a partir de una copa B, lo conveniente es usarlo si queremos mantenerlo bien posicionado con el paso de los años», asegura.
Yo, que abandoné la letra B posiblemente en mi décimo cumpleaños, tomo nota.
Famosas en pie de guerra
Gillian Anderson, la actriz conocida por series como Expediente X y Sex Education, hizo un alegato en contra de los sujetadores en su perfil de Instagram. «No puedo usar sujetador. No puedo. Lo siento. No me importa si los pechos me llegan al ombligo… ¡Lo hacen! Pero ya no uso sujetador. Es demasiado incómodo», aseguró.
En el programa The View, la comediante y actriz Whoopi Goldberg confesó compartir su postura. «No uso sostén. No he usado uno en 50 años. Es demasiado incómodo, ¡y no me importa si tocan el suelo! Son mías», dijo. «Son instrumentos de tortura», añadió la co-presentadora, Sunny Hostin.
La calle aún te señala por vulgar
Aunque para muchas mujeres los sujetadores son sumamente incómodos, lo que es innegable es que la tendencia ‘braless’ no es inclusiva. Porque sería absurdo fingir que una mujer que va por la calle sin sujetador con una talla pequeña va a ser juzgada de la misma forma que otra con un voluminoso escote. Basta con ver las pasarelas, donde las modelos pueden llevar diseños de todo tipo sin sujetador sin despertar comentarios, pero cuando es una mujer exuberante la que lo hace, es inmediatamente sexualizada o etiquetada como vulgar.
La actriz Zoë Kravitz nunca lleva sujetador y luce sus tank tops blancos con absoluta tranquilidad sin que nadie se escandalice. Si lo hiciera Sydney Sweeney, las redes sociales estallarían.
Sin olvidar la presión de lo que está bien
‘Es que la ropa no te queda igual sin sujetador’. ‘Bueno, si tienes poco pecho, más bien sí. Porque el sujetador eleva, paraliza, pero tampoco hace milagros.
Hay quienes lo llevan porque ‘así estoy segura de que nada se va a salir’. Vamos, que te ahorra el mal rato de un pecho andarín que decida salirse de la blusa a conocer mundo. Pienso en un micro top de lana de la nueva colección de Prada, un modelo strapless que una influencer recibió en su casa. Al ponérselo constaté que, en el caso de tener más de una talla XXS, ese diseño es imposible de llevar sin que cualquier movimiento en falso termine en un susto.
El superpoder de que todo te dé igual
Lo interesante es que a partir de cierta edad, pese a que la presión estética nos ahoga, las mujeres comenzamos a liberarnos. Decidimos hacer lo que mejor nos hace sentir. La cosa no es suje sí, suje, no, sino qué te hace sentir bien a ti. Si es la faja de la abuela, genial. Si prefieres el free the nipple, adelante.
Por eso, quienes seáis de mi grupo, es decir, las pechugonas que creen que los sujetadores son sus aliados, podéis respirar tranquilas al llevarlo. Y quienes penséis que son instrumentos de tortura, podéis sumaros al no bra. Porque se trata de estar cómodas y de ir liberándonos de las imposiciones.
Si para estar un poquito más libres basta con desabrocharse el sujetador y dejarlo en el cajón, ¿por qué no probarlo? Por el bien de mi espalda, yo seguiré llevando el mío, aunque confieso que el 90% del tiempo llevo tops deportivos. ¿Que ocurre un milagro y tengo una cita? Pues ese día me pongo un sujetador normalito, no uno de esos que cortan la respiración. Además, es más probable que me toque la lotería a que tenga una cita que termine con mi +1 viendo si llevo un sujetador deportivo o uno de encaje, así que…
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