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NO TE PIERDAS "Solo me ha dado el sol en la espalda y ahora tengo manchas en la cara"

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labios blancos por la edad

A partir de cierta edad, la barra de labios con color es mucho más que un acto de coquetería. FOTO: Real People Group/Getty.

Sonrisas congeladas

El cambio para el que nadie nos preparó: con la edad los labios pierden su color

El paso del tiempo se empeña en ser implacable con el rostro. A las arrugas y flacidez facial hay que sumar otro desastre inesperado: la mucosa labial se vuelve cada vez más pálida.

Por Salomé García Gómez

30 DE JULIO DE 2026 / 07:30

Tengo un grupo de WhatsApp con lo más granado del periodismo de belleza en España llamado, sin una brizna de pudor, ‘Lo mejor del beauty’. Hace unos días mi querida Eva Reuss, una de las veteranas todoterreno a este lado de los Pirineos, comentaba que los labios se nos aclaran a medida que cumplimos años. Hasta entonces no me había fijado, pero el espejo me lo confirmó.

Allí estaban mis labios, peliduchos, blanquecinos, apagándose por momentos cortesía de unos estrógenos que se baten en retirada. Confirmado: los labios se vuelven blancos con la  edad, la menopausia y el paso inmisericorde del tiempo. ¿Y ahora qué?

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Adiós, labios encarnados, adiós

Lo primero es mantener la calma y preguntar a quienes saben de piel por qué sucede este pequeño drama que se nos suma a la larga lista de turbulencias físicas consecuencia de la menopausia. «El labio no es una estructura uniforme. Está el bermellón (la zona roja visible) y una zona de mucosa oral. El color rosado del bermellón depende en gran medida de su vascularización superficial, del grosor del epitelio que lo recubre y de cómo la luz se refleja en el tejido. Cuando es más uniforme, se ve mucho mejor la coloración», explica la doctora Cristina García Millán, experta en pieles sensibles y directora de la clínica dermatológica Esthea Medica.

Con la edad se reducen “algunos de esos vasitos superficiales en el bermellón del labio, lo que puede contribuir a que el labio se vea más pálido o menos vivo con el paso del tiempo”.

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La menopausia también enreda

Para sorpresa de nadie los cambios hormonales también ponen su granito de arena en este apagado del tono labial. «Durante la menopausia disminuyen los niveles de estrógenos, unas hormonas que también influyen en la calidad de la piel y de la mucosa labial. Esto favorece una reducción de la producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico, haciendo que el labio sea más fino y menos hidratado», añade Carlos Morales Raya, dermatólogo experto en láser, estética y acné, director médico de la clínica que lleva su nombre en Madrid.

De aquellas jornadas intensivas de sol, esta palidez

Aunque no es mi caso, el dermatólogo añade que «el tabaquismo es probablemente uno de los factores que más acelera este proceso, ya que produce vasoconstricción crónica y deteriora tanto la microcirculación como la formación de colágeno».

Donde sí que entono el mea culpa es en la exposición solar prolongada y sin protección solar específica de mis años jóvenes. «Muchas veces olvidamos proteger los labios y la radiación ultravioleta acelera el envejecimiento de esta zona igual que ocurre en el resto de la piel», incide Morales Raya con ese tono de ‘sé que no te das nunca protección solar en los labios’.

Solares con protección para los labios
De izquierda a derecha: Juicy 50, protector labial con SPF 50, de Santamarina Cosmetics (22,90€); bálsamo Dermo Suavina Helianthus, con SPF 15, de Laboratorios Calduch (3,50€); y Stick Solar para zonas sensibles SPF 50, de Caudalie (21,90€).

Para terminar la lista de posibles causas apunta que «algunas enfermedades vasculares, la anemia o determinados déficits vitamínicos pueden hacer que el labio aparezca aún más pálido».

Radiografía de la mujer de labio blanco

Que los labios se nos aclaren hasta quedarse casi blancos (o con un rosado tristón, que es casi lo mismo) nos puede pasar a todas. «Pero sobre todo afecta a los fototipos más claros, especialmente al 1 y 2. Sobre todo si ha habido mucha exposición solar», explica la dermatóloga volviendo a poner el dedo sobre la llaga.

«Lo que vemos es una pérdida de contraste, se va a apreciar antes la sequedad, la elastosis solar y las arrugas verticales de la boca. También se va a notar más la pérdida de vascularización».

Cuidado diario y el empujón médico-estético

Tener el labio blanco (o casi) no es un drama para la longevidad, pero es un escollo estético que puede salvarse con cuidados cosméticos de diario. «Van muy bien el ácido hialurónico, la glicerina, las ceramidas o incluso ingredientes emolientes bien formulados. Y, sobre todo, es muy importante que utilicemos fotoprotectores para disminuir el envejecimiento del labio», enumera la doctora García Milán.

Los aceites labiales y los nuevos híbridos de color e hidratación aportan tratamiento mientras disimulan esa palidez.

Labiales hidratantes

De izquierda a derecha: Multiactive Advanced Lip Serum SMART YOU, de U/1ST, con escualano, retinil acetato y vitamina E (24€); Lipboost, de AlumierMD, con péptidos, esferas deshidratadas de ácido hialurónico y antioxidantes (42€); Lip Oil Comfort Cryo Plumping, de Clarins (32€); y Lip Toy, con ácido hialurónico, ceramidas y vitamina E, de Urban Decay (33€).Pero cuando el tono blanquecino ya es muy visible, no queda otra que pasar a mayores. «Podemos tratar con ácido hialurónico. No para dar volumen, sino para recuperar la hidratación, la elasticidad, la calidad del tejido y devolverle un aspecto más saludable. Los láseres fraccionados no ablativos de 1340 y 1540 nm estimulan la formación de nuevo colágeno para mejorar la calidad de la mucosa. Ese rejuvenecimiento hace que se transparenten mejor los pequeños vasos sanguíneos de debajo, responsables del color rosado natural de los labios», añade Morales Raya.

Algo similar sucede con los láseres de picosegundos fraccionados. «Después de varias sesiones, muchos pacientes notan que sus labios se ven más lisos, mejor definidos y con un tono más saludable, sin necesidad de aumentar su volumen».

Pinta y colorea

El maquillaje aporta color puntual al labio. Pero cada mañana, con la cara lavada, el espejo te recuerda que esos labios siguen blancos. El remedio de pinta y colorea semipermanente es la micropigmentación. «Lo usamos para aportar un volumen óptico en la corrección de pequeñas asimetrías. Algo sutil, nunca un overlip exagerado porque se notará mucho y queda feo. Si hace falta hidratación o la persona quiere aumentar volumen, lo primero es tratar con hialurónico y luego ir al color. Nunca al revés, porque al tensar la piel porque has puesto más volumen, el labio se vuelve más blanquecino. Ahí entra la micropigmentación», apunta Mónica Aránguez, especialista en esta técnica.

Esta artista del color cutáneo trabaja con una amplia paleta de colores que consensúa con la clienta antes de aplicarlos. «Esto no es un maquillaje que te retiras por la noche y que puede seguir las modas. Te va a durar de dos a tres años y lo vas a llevar cada día. Tiene que ser natural», explica.

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Lección de colorimetría

Aunque aporta color al labio, la micropigmentación no actúa sobre, sino bajo el labio. Eso modifica el aspecto visible del color. «Ahora se llevan los tonos marrones, pero son tonos con los que hay que ir con cuidado. Un tono marrón en micro va a degradarse después en un marrón muy oscuro, muy gris. Lo mismo pasa con el rosa palo. Te va a quedar bien si tienes un fototipo muy claro, tipo escandinavo. Si no, te va a quedar muy apagado».

Otro color conflictivo son los rosas fucsias. «Llevan mucho azul y van a degradar con el tiempo hacia un tono morado. La cuestión es analizar el subtono de partida del labio. Si tienes labios marrones fríos, no te puedo poner un tono frío, te tengo que poner un tono rosa cálido, nunca un rosa chicle. Es complicado de entender porque estamos acostumbradas a cambiar de color de barra de labios”, prosigue.

Los nudes están vetados

La tendencia de los labios nude está muy bien en cosmética, pero fracasa en micropigmentación. «Los tonos nude no quedan bien en una micro llevan mucho marrón y con el tiempo se apagan mucho. No vas a sacar buen partido al labio».

El objetivo de la micropigmentación no es un maquillaje permanente, sino «recuperar tu color del labio natural. No te voy a poner un labio naranja porque no es natural y es muy moda. Si el año que viene ya no se lleva, a ti te sigue durando. Lo ideal es imitar los labios de un niño, ese color rojizo sano, sin llegar a ser rojo».

Manos a la obra

Primero se siluetea el contorno. «La clave está en poner la tinta poco a poco, que se vea bien integrado, no como un perfilado. Luego ya se rellena el color en todo el interior», explica Aránguez.

Recién hecho el labio se inflama y pasa dos días de color muy intenso. Entre el tercer y el cuarto día los labios se pelan. «Entonces el color parece que ha quedado súper claro. Sigue bajando y, a partir de las dos semanas, vuelve a subir. A partir de los cuarenta días, el color ya está estable y homogéneo. Es el momento del retoque». En esta segunda sesión se puede modular un poco la intensidad del color «o rellenar pequeñas zonitas un poco más claras». La primera sesión dura entre dos horas y dos horas y media. El retoque solo una hora. El precio entre ambas sesiones ronda los 400 euros.

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