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NO TE PIERDAS Esa del espejo no soy yo: engordar más en la menopausia cuando antes eras muy delgada

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Aumento de la grasa corporal en la menopausia

Los conocidos como 'rollitos del costado' irrumpen al llegar la menopausia cortesía de la redistribución y aumento de la masa grasa. FOTO: Shkraba Anthony/Pexels.

ESA DEL ESPEJO NO SOY YO

La paradoja del aumento de grasa corporal en menopausia: mayor cuanto mejor es tu forma física

Quienes llegan con un peso óptimo a la menopausia son más propensas a ganar grasa. Existe explicación científica a este fenómeno que no tiene que desanimar a la mujer de seguir con sus buenos hábitos.

Por Cristina Martín Frutos

9 DE MARZO DE 2026 / 14:00

«Mi cuerpo ha cambiado de la noche a la mañana». «¿Dónde habrá quedado mi cintura?». «No hay manera de quitarme la barriga«. «No estoy embarazada, solo un poco más gorda». Son frases que es fácil escuchar entre mujeres que se acercan a la menopausia o que ya la han pasado. La última de ellas, de hecho, pertenece a la mismísima Heidi Klum (52 años), quien habla sobre esta etapa en su nueva docuserie, On & Off the Catwalk. Pero lo cierto es que no son solo sensaciones. Existe todo tipo de evidencia científica que demuestra que la grasa corporal en menopausia no solo aumenta, sino que también se redistribuye.

Lo curioso del asunto es que quienes están en mejor forma lo acusan más. Ahí tenemos a la ya citada Heidi Klum. Pero también a Halle Berry, Salma Hayek o Penélope Cruz. Mujeres todas que, genética aparte, han cuidado de forma especial de su físico durante años y han visto cómo los vaivenes hormonales han provocado, casi repentinamente cambios en él. Una paradoja, la de grasa corporal en menopausia, que queda confirmada por una reciente investigación publicada en la prestigiosa Journal of Clinical Medicine.

La culpable del desastre: la estrona

El estudio fue realizado en más de 300 mujeres con diferentes índices de masa corporal. En términos generales confirmó lo que ya se sabía: quienes han pasado la menopausia muestran un claro cambio hacia menor masa magra (músculos, huesos, agua…) y una mayor adiposidad central, al margen de su peso previo. Sin embargo, y aquí viene lo llamativo, estos cambios físicos fueron más pronunciados en las mujeres con normopeso y que estaban en  plena forma frente a las que presentaban sobrepeso.

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Uno de los motivos lo sugiere la investigadora Adela Muñoz en su libro Postmenopausia (ed. Debate). Durante la menopausia, el estrógeno más abundante es la estrona (el estradiol lo es en la edad fértil). Una hormona más abundante en mujeres que llegan a esta edad con mayor cantidad de grasa corporal. «Por eso mantiene por más tiempo la piel tersa, los huesos densos y las arterias flexibles», apunta en el ensayo la autora. Además de que su masa magra permanece más años, las que son más delgadas pueden encontrarse con que su cuerpo se rebela. «Entre ellas, con mayor ausencia de estrógenos, se desarrolla apetencia por los dulces y los alimentos ricos en grasas, un recurso del organismo para aumentar los adipocitos y tener mayor producción de estrona», explica.

Mismo ejercicio, menos gasto energético

Otra razón importante es que, con la llegada de la menopausia, se tiene una menor oxidación grasa y menor gasto energético durante el ejercicio. Es decir, aunque esa mujer siga machacándose en el gimnasio o saliendo a correr a diario, quemará muchas menos calorías que antes. De modo que aunque mantengan su actividad física y coman prácticamente lo mismo, la grasa resiste mejor. Por último, está el simple hecho de que los cuerpos donde antes no sobraba ni un centímetro, lo perciben más.

«En mujeres que de por sí tendían a tener un porcentaje de grasa bajo durante su etapa fértil puedan notar más este cambio en la redistribución de la grasa, que tiende a acumularse de forma especial en el abdomen», señalan desde SaludFem, la unidad de salud femenina de Crys Díaz&Co. Pese a todo, insisten, «el hecho de tener un buen porcentaje de masa muscular previo y de haberse mantenido activas con anterioridad puede ayudar, a medio y largo plazo, a gestionar mejor los cambios asociados a esta nueva etapa».

La grasa corporal en menopausia que no se ve

Más allá de si el pantalón aprieta más o menos, lo importante del nuevo paisaje de la grasa corporal en menopausia es que no solo se acumula en el abdomen. «Cuando lo hace también aumentará la grasa visceral abdominal (que rodea hígado, páncreas e intestino). Esto se relaciona directamente con un mayor riesgo cardiovascular, resistencia a la insulina y síndrome metabólico», advierten desde SaludFem.

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Esa grasa invisible que se deja entrever en la zona abdominal también es indicativa de otros problemas de salud, como los relacionados con la salud vaginal. Ya que se ha visto que a mayor grasa visceral, mayor factor de riesgo para la aparición de vulvovaginitis o infecciones del tracto urinario, como la cistitis. La razón, tal y como se publicó en 2021 en la revista médica Maturitas es que en estas mujeres predomina una microbiota vaginal de baja calidad, con predominio de bacterias como la Gardnerella vaginalis,causante de muchas patologías en la zona, y otros microorganismos.

¿Cómo saber si yo tengo más grasa?

En este caso, la prueba del pantalón sí vale. Está claro que el cuerpo cambia con los años y según el momento hormonal. Y que no hay que obsesionarse con llevar la misma talla a los 48 años que a los 35. Pero, la medida del perímetro abdominal está ampliamente reconocida como un eficaz predictor de riesgo. Es más, se recomienda vigilar más esta medida que la báscula o el IMC, ya que la pérdida de cintura no siempre va de la mano de un aumento de peso (o viceversa).

«Es la manera más sencilla y barata de asegurarnos si está dentro de los parámetros saludables. Otra forma de hacerlo es mediante plataformas de bioimpedancia, con las que sí que podremos obtener resultados fiables acerca de porcentaje de grasa abdominal, masa muscular, masa libre de grasa, masa ósea, etc.», añaden. Importante recordar que los cambios corporales no siempre suceden en perimenopausia. Ni tan siquiera cuando cesan las menstruaciones. Según las últimas guías médicas, hay mujeres en los que esa grasa aparece hasta 15 años después. De ahí que cuanto más se lleve ganado en buena forma, masa muscular y resistencia metabólica, mejor.

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