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El sueño es una herramienta clave para consolidar los recuerdos y aprendizajes. FOTO: fotograma Desayuno con diamantes.
SUEÑO
El sueño, especialmente en sus fases profundas, prepara el cerebro para el aprendizaje del día siguiente y ayuda a fortalecer los nuevos recuerdos aprendidos durante el día anterior.
Por María Corisco
29 DE ABRIL DE 2025 / 08:00
Todo el que ha tenido que estudiar y memorizar algo importante se ha planteado si será mejor hincar los codos por la noche o madrugar para enfrentarse a los libros por la mañana, con la mente descansada. Pues bien, parece que la ciencia se decanta por el aprendizaje antes de irse a dormir, y las investigaciones apuntan a que un sueño reparador es una herramienta clave para la memoria y, en consecuencia, para consolidar más eficazmente aquello que se ha aprendido.
«Cada vez hay más pruebas que sugieren que el sueño desempeña un papel fundamental en el aprendizaje y la memoria», apunta la psicóloga Chloe Newbury en Sleep Deprivation and Memory, un trabajo de revisión en el que, junto a otros colegas de la Universidad de Londres, ha agrupado estudios de cinco décadas de investigación. Entre sus hallazgos, destaca que estudiar antes de dormir cumple las siguientes funciones:
Esta asociación entre el sueño y la memoria se materializa, según las investigaciones, de varias maneras:
Otro de los investigadores que más han trabajado en este campo es el profesor Ullrich Wagner, de la Universidad de Münchster, quien en sus trabajos sobre el papel del sueño en la consolidación de la memoria y el aprendizaje, ha abordado cómo las diferentes fases del sueño son esenciales para fortalecer recuerdos.
Sus estudios han demostrado que el sueño, especialmente las fases de sueño profundo, desempeña un papel crucial en la consolidación de la memoria emocional. Por ejemplo, en un estudio publicado en Nature Neuroscience, pone de evidencia que «breves periodos de sueño inmediatamente después del aprendizaje ayudan a preservar recuerdos emocionales durante años». Así, este trabajo abre la puerta a la posibilidad de que, de cara a prevenir trastornos de estrés postraumático, se pueda intentar que la persona que ha sufrido un trauma evite dormir inmediatamente después del evento que lo ha provocado.
Pero no solo es una cuestión de recuerdos emocionales. Wagner también ha investigado cómo durante el sueño «se produce una reorganización de la información aprendida, facilitando la comprensión y el descubrimiento de patrones ocultos«. Por ejemplo, en la Tarea de Reducción de Números, observó que los participantes que durmieron después del aprendizaje tenían el doble de probabilidades de descubrir una regla oculta en comparación con aquellos que permanecieron despiertos. Este hallazgo sugiere que «el sueño no solo fortalece los recuerdos, sino que también promueve la reestructuración cognitiva necesaria para la resolución de problemas y la creatividad».
Para combinar estudio y sueño de manera efectiva, de forma que te ayude a memorizar y consolidar mejor tus aprendizajes, puedes marcarte un horario: