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En tu tripa hay millones de microorganismos. Son la microbiota. FOTO: Freepik.
CUERPO
Estos términos se usan de forma indistinta y hacen referencia a lo mismo (los microorganismos que nos habitan), pero hay matices científicos que los diferencian.
Por María Corisco
13 DE JUNIO DE 2025 / 07:30
Seguro que, en los últimos tiempos, has oído hablar más de una vez de las bacterias que pueblan tu intestino y de lo importantes que son para tu salud. Es un campo de la medicina que se ha desarrollado extraordinariamente en la última década, y su divulgación ha llegado a todos los rincones: redes sociales, anuncios de yogures, etiquetas de suplementos y hasta conversaciones de sobremesa. Pero tal vez no te hayas dado cuenta de que unas veces se habla de flora intestinal, otras de microbiota y, más recientemente, de microbioma. ¿Realmente son sinónimos?
De entrada, el contexto en el que se usan es siempre el mismo, la salud digestiva. Pero, aunque de forma coloquial es normal utilizarlos como si fueran términos intercambiables —al fin y al cabo, todos hacen referencia a los microorganismos del intestino—, lo cierto es que hay matices científicos que los diferencian.
La confusión no es casual, explica la doctora Ana Palacios, especialista en Digestivo: «Responde a la evolución de la investigación en este campo y a cómo el lenguaje coloquial simplifica conceptos complejos. Así que, aunque flora intestinal todavía se usa popularmente, y todo el mundo te va a entender si lo dices, en ciencia y medicina se prefiere hablar de microbiota, porque refleja mejor la diversidad y naturaleza real de esos organismos».
La transición de un término a otro comenzó en los años 90-2000, pero se aceleró con proyectos como el Human Microbiome Project (2007-2016), que mapeó los microorganismos humanos.
Por si no tenías bastante con distinguir entre flora y microbiota, entra en escena un nuevo actor: el microbioma. Se trata de un paso más, ya que es el conjunto formado no solo por todos los microorganismos que viven en nuestro cuerpo (como bacterias, virus, hongos y arqueas), sino también por todo su material genético (los genes de esos microbios), los metabolitos que producen y las condiciones ambientales en las que se desarrollan. «Es decir, el microbioma incluye a la microbiota —la comunidad de microorganismos en sí—, pero va mucho más allá, abarcando el ecosistema completo: los microbios, su información genética y la interacción con el entorno en el que viven», señala la doctora Palacios.
Por eso, el concepto de microbioma es más amplio que el de microbiota. «Si imaginas la microbiota como los habitantes de una ciudad, el microbioma sería toda la ciudad: sus habitantes, sus casas, las calles, las normas, la energía que consumen y todo lo que ocurre en ese entorno. Así, el microbioma ayuda a entender no solo quiénes son esos microorganismos, sino también qué hacen, cómo interactúan entre sí y con nuestro cuerpo, y de qué manera influyen en nuestra salud».
En definitiva, mientras que flora intestinal es un término antiguo que ya no refleja con precisión la composición de estos microorganismos, la microbiota se refiere específicamente a las comunidades de bacterias, hongos, virus y arqueas que habitan en nuestro cuerpo. Por su parte, el microbioma va más allá: abarca no solo los microbios, sino también sus genes, metabolitos y las interacciones con nuestro organismo.