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La alimentación es un buen complemento de la medicación para controlar la tensión. FOTO: Freepik.
Alimentación
Ni todo es culpa de la sal ni todo se arregla con pastillas: esto es lo que dice la nutricionista Belén Acero sobre cómo comer (bien) con hipertensión.
Por Sara Flamenco
21 DE MAYO DE 2025 / 13:44
La tensión alta es uno de los grandes males de nuestra época y, aprender a controlar la hipertensión es vital para evitar sus graves consecuencias. Según datos de la Fundación Española del Corazón, uno de cada dos adultos en España convive con esta enfermedad que puede tener graves consecuencias si no se trata adecuadamente.
Una vez detectada una tensión arterial por encima de los niveles seguros, el médico suele pautar una medicación, pero controlar la hipertensión también depende mucho de lo que pones en tu plato. "No se trata de que la dieta de un hipertenso reemplace la medicación, sino de que sirva como un apoyo para mejorar la salud general del paciente hipertenso", aclara la farmacéutica y nutricionista Belén Acero.
Además de la alimentación, cuando te detectan hipertensión, controlar la enfermedad pasa por un cambio global de hábitos de vida. La primera recomendación siempre es reducir (o eliminar) la sal de la dieta, pero también vigilar el peso, evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol y café y hacer ejercicio cada día. Estos cambios pueden ser tan efectivos que a veces pueden reducir la necesidad de medicamentos.
La dieta juega un papel fundamental para controlar la hipertensión. Según Acero, "la clave está en una alimentación rica en potasio y, en menor medida, en magnesio y calcio". El potasio tiene un efecto vasodilatador que ayuda a reducir la presión arterial, contrarrestando los efectos del sodio. El magnesio, por su parte, favorece la relajación muscular, lo que incluye la musculatura de las paredes de los vasos sanguíneos. Y el calcio contribuye a una correcta contracción y relajación del corazón.
Para obtener los beneficios de todos estos nutrientes, Acero recomienda llenar tu plato de color. Elegir frutas y verduras que, además de ser fuente de potasio, magnesio y calcio, también contengan fibra que ayude a regular los niveles de colesterol y controlar el peso.
Reducir el consumo de sal es imprescindible, pero no basta con sacar el salero de la mesa. "La sal no solo está en la sal de mesa", alerta Acero, "sino en panes, embutidos, quesos, conservas y comidas preparadas". Por eso, aprender a educar el paladar es la clave. Las especias como el orégano, el jengibre o el curry pueden ser excelentes aliados, que también ofrecen propiedades antiinflamatorias.
Adoptar una dieta más saludable no significa renunciar a los placeres de la vida. La experta anima a disfrutar sin culpa de pequeñas indulgencias saludables como las infusiones de hibisco o valeriana o el chocolate negro (70% de cacao o más). En cantidades moderadas sacia el antojo de dulce y gracias a su contenido en flavonoides, favorece la salud del corazón.
Finalmente, controlar la hipertensión pasa también por incluir grasas saludables. "El salmón, las sardinas y el atún, ricos en omega-3, aportan nutrientes esenciales para el bienestar general y la salud cardiovascular", concluye Acero.
Recorrer cientos de kilómetros sin más compañía que la propia sombra se hace con los pies y con la mente.