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Entrenar descalzo reduce el impacto en las articulaciones y te ayuda a conectar más con tu cuerpo./ Foto: Pexels.
Ejercicio
Cada vez más gimnasios lo incorporan a sus sesiones: mejora el equilibrio y la postura, el rendimiento deportivo y conecta cuerpo y mente.
Por Silvia Capafons
30 DE MARZO DE 2024 / 09:00
Entrenar descalzo se ha convertido en una tendencia más dentro y fuera de los gimnasios que se ha propuesto cambiar la forma en la que concebimos el ejercicio. Si pensamos en actividades indoor, nos vienen a la cabeza el yoga, el pilates, Jiu Jitsu o cualquier arte marcial. Lo que no se nos ocurre es imaginarnos haciendo calistenia, fuerza o saltos al cajón sin zapatillas. Y sin embargo, hay estudios que respaldan que entrenar descalzo es realmente fantástico para todo nivel físico y a cualquier edad.
Nos vamos al running: varios especialistas en biología evolutiva de la Universidad de Harvard comprobaron que al correr sin calzado se cae sobre la parte delantera de la planta del pie, y esto genera menor impacto en todo el cuerpo, así que reduce también lesiones. En cambio, cuando corremos con zapatillas, caemos sobre el talón, algo que no resulta natural en la zancada y que genera un impacto fuerte que equivale a dos o tres veces el peso del cuerpo: podríamos lesionarnos más. Es cosa de las zapatillas, ya que están diseñadas para que el impacto sea en el talón.
Desde el centro de entrenamiento personal KMT Studio en Madrid, su co-fundador Carlos Bustos cuenta que “además de mejorar la forma física, ayuda a conectarse con el propio cuerpo de una forma más profunda. El entrenamiento descalzo, más que una tendencia, es un enfoque holístico para la salud y bienestar”.
Si nunca lo has hecho, lo ideal es comenzar con cinco o diez minutos y luego añadir más tiempo progresivamente. También conviene hacer una adaptación que pase de las zapatillas deportivas convencionales a las five fingers o cinco dedos: no elevan el talón y dejan que los pies y las articulaciones realicen su movimiento natural.
Después, cuando nos sintamos preparados, podemos quitarnos este calzado minimalista y pasar a no llevar nada.
A pesar de las innumerables bondades de la falta de calzado al hacer deporte, hay ejercicios con los que es preferible ponerse las zapatillas. Por ejemplo, con los saltos en cajón propios del entrenamiento funcional: podríamos acabar con un exceso de tensión en tendones y ligamentos.