NO TE PIERDAS Los nervios no solo te arrugan la frente, también acartonan tus articulaciones

Vivir pasados de revoluciones no sale gratis. Y los músculos de la cadera pagan el pato. FOTO: GK Lola (Pexels).

Otra razón más para relajar

Vivir en un estrés permanente se ‘come’ los músculos y acartona las caderas

El cortisol vuelve a hacer acto de presencia. Los nervios no solo te arrugan la frente. También acartonan tus articulaciones.

Por Verónica Palomo

24 DE JULIO DE 2026 / 07:30

Alivio es la palabra que mejor describe la sensación de escuchar al doctor decir que no es nada, que la resonancia ha salido normal. Pero para muchas personas esa satisfacción pronto se torna en una auténtica espiral de incertidumbre: entonces, ¿por qué me duele? Si todo está bien, ¿a qué viene esa rigidez que siento en la cadera? La prueba de imagen no muestra fracturas, desgarros ni desgaste, pero el pinchazo constante en la zona no se va.

Este es el día a día de muchas consultas, algo que los profesionales ya están identificando como un fallo en la integración de la conexión mente-cuerpo.

No es nada nuevo, ya sabemos que el estrés se traduce en cambios físicos obvios. Muchos profesionales de la salud, como el osteópata Des Murray y el entrenador Adrián Lahreche, entienden que sin relajación no hay buena salud. Y que muchas veces no se soluciona con más gimnasio, sino controlando el estrés.

O lo que es lo mismo, vigilando el exceso de cortisol.

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Hablamos, una vez más, de la hormona que está en todas las salsas. ¿Es posible que el cortisol también esté provocando pérdida muscular en nuestras caderas? La doctora Cristiana Sieiro, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología y especialista en el Centro de Investigación de Musculoesquelética de la Universidad de Manchester (Reino Unido), confirma que existe una base fisiológica real que lo confirma, aunque reconoce que suele simplificarse en exceso.

Lo explica así: «El estrés crónico activa el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, lo que aumenta la producción de cortisol, una hormona esencial para la respuesta al estrés. Cuando sus niveles permanecen elevados durante períodos prolongados, el cortisol puede ejercer efectos catabólicos, favoreciendo la degradación de proteínas musculares y dificultando la regeneración del tejido muscular».

Efecto catabólico no suena a nada agradable, y lo cierto es que no es nada bueno. Se trata de un proceso por el que el cortisol va descomponiendo tejidos de nuestro organismo, como músculos y huesos, para obtener energía rápida (glucosa). Aunque es vital para sobrevivir a situaciones de emergencia, este proceso, producido de forma crónica, destruye masa muscular y debilita el sistema inmunológico.

La reumatóloga matiza que, a pesar de este efecto catabólico del cortisol, en la mayoría de las personas el impacto del estrés sobre la masa muscular no depende únicamente de esta hormona. «Factores asociados al estrés crónico, como la reducción de la actividad física, la fatiga persistente, las alteraciones del sueño, los síntomas depresivos o una alimentación inadecuada, probablemente desempeñan un papel igual o incluso más importante en la pérdida de fuerza y condición física», detalla.

No existe evidencia científica sólida que demuestre que los músculos de la cadera sean específicamente los primeros en verse afectados por ese estrés. «No obstante, los músculos próximos a las extremidades inferiores —como los glúteos y los cuádriceps— son especialmente sensibles al desuso, al envejecimiento y a determinadas enfermedades crónicas», matiza la especialista.

Por ello, como asegura Sieiro, «la debilidad en la región de las caderas y los muslos puede hacerse evidente relativamente pronto cuando disminuye la actividad física o se produce una pérdida de masa muscular».

Según la portavoz de la Sociedad Española de Reumatología, la disminución de la fuerza de los músculos que rodean la cadera puede manifestarse mediante:

  • Sensación de piernas pesadas o cansancio al caminar
  • Dificultad para subir escaleras o levantarse de una silla baja
  • Menor estabilidad al caminar
  • Alteraciones de la marcha
  • Mayor riesgo de tropezones y caídas
  • Reducción de la resistencia física
  • Dolor o sobrecarga secundaria en la cadera, la rodilla o la región lumbar debido a una peor biomecánica

«Es importante señalar que la pérdida de masa muscular (sarcopenia) no siempre produce dolor por sí misma. En muchos casos, el síntoma predominante es la debilidad o la limitación funcional», recuerda Sieiro.

Diferenciar el dolor de cadera provocado por un exceso de cortisol en el cuerpo de una artrosis u otras patologías relacionadas con la edad requiere de la evaluación de un especialista, una combinación de historia clínica, exploración física y, si es necesario, pruebas complementarias.

«La artrosis de cadera suele provocar dolor mecánico, especialmente al caminar o mover la articulación, acompañado de rigidez y limitación de movilidad. Los especialistas lo observamos en las radiografías, ya que estas pueden mostrar cambios característicos, como estrechamiento del espacio articular u osteofitos», cuenta la reumatóloga.

La pérdida de masa muscular relacionada con la edad, conocida como sarcopenia, suele desarrollarse gradualmente a partir de la sexta década de la vida y se caracteriza por una disminución progresiva de la fuerza muscular y del rendimiento físico. Como explica la doctora Sieiro, «su evaluación incluye pruebas como la velocidad de la marcha, la capacidad para levantarse de una silla o la fuerza de prensión manual».

Sin embargo, la debilidad muscular asociada al estrés crónico, al desuso o a enfermedades sistémicas suele acompañarse de antecedentes como el sedentarismo, la fatiga prolongada, trastornos del sueño, enfermedades crónicas o tratamientos con corticoides. Puede aparecer incluso cuando la articulación de la cadera es estructuralmente normal.

«En la práctica, estas situaciones suelen coexistir. Por ejemplo, una persona con artrosis puede reducir progresivamente su actividad física debido al dolor, perder masa muscular y desarrollar una debilidad que, a su vez, agrave los síntomas articulares», añade.

OTROS TEMAS WELIFE

No hay que temerle al ejercicio. La evidencia científica actual apoya especialmente los ejercicios de fortalecimiento progresivo de la musculatura glútea y de los músculos abductores de la cadera, combinados con actividad aeróbica de bajo impacto. La experta menciona los siguientes ejercicios recomendados:

  • Puentes de glúteos (glute bridge)
  • Elevaciones laterales de la pierna.
  • Clamshells (abducción de cadera en decúbito lateral)
  • Sentadillas parciales o asistidas
  • Step-ups en escalón bajo
  • Ejercicios con bandas elásticas
  • Caminata regular
  • Bicicleta estática o natación cuando existe dolor articular

«La clave —explica Cristiana Sieiro— no es realizar ejercicios intensos desde el inicio, sino progresar gradualmente. Un aumento leve y transitorio de molestias puede ser normal, pero el dolor intenso o persistente tras el ejercicio suele indicar que la carga es excesiva y debe ajustarse».

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