Suscríbete a la

  • Cuerpo
    • Alimentación
    • Belleza
    • Ejercicio
    • Salud hormonal
  • Mente
    • Meditación
    • Salud mental
    • Sueño
    • Testimonios
  • Planeta
    • Lifestyle eco
    • Mi vida sostenible
    • Tendencias
    • Shopping
  • Menopausia
  • Longevidad
  • Opinión
  • Eventos
    • ASISA WeLife Menopausia
    • Welife Festival
    • Welife Tour
    • WeLife Longevidad
    • –facebook–
    • –instagram–
    • –twitter–
    • –welife–

NO TE PIERDAS Ultraprocesados, dulces de verano y un bañador mojado: el trío que dispara las infecciones vaginales

Abusar del azúcar en verano, esa dulce tentación que paga la microbiota vaginal. FOTO: ROMAN ODINTSOV (Pexels).

Eje intestino-vagina

Ultraprocesados, dulces de verano y un bañador mojado disparan las infecciones vaginales

Relajar la dieta en verano nos puede salir caro. No hablamos de kilos de más. La salud vaginal también se resiente con el exceso de azúcares.

Por Amor Sáez

16 DE AGOSTO DE 2026 / 07:58

  • facebook
  • whatsapp web
  • copiar enlace enlace copiado

Ese helado de después de cenar, los bollos de la pastelería de tu pueblo, las pizzas del supermercado porque no te apetece cocinar en vacaciones... El verano pone a prueba la consistencia de la dieta y dispara el consumo de azúcares. Malo para la salud metabólica, para la báscula y, como colofón, para la salud vaginal.

Las infecciones del tracto génito-urinario pueden aparecer en cualquier momento, aunque su incidencia se multiplica con los cambios hormonales de la menopausia. Sabemos que cuidar la higiene es clave para reducir el riesgo de estas incómodas complicaciones.

Únete a nuestra comunidad de menopausia

Y podrás participar en eventos, concursos y experiencias, así como recibir toda la información que te permitirá afrontar esta etapa de la mejor manera posible.

¡Quiero unirme!

Lo que ya es menos conocido es la relación entre una dieta alta en azúcares (azúcar, hidratos de carbono, edulcorantes y fermentados) con infecciones como la vaginosis bacteriana o la candidiasis. Y la causa vuelve a ponernos de frente a una vieja conocida: la microbiota.

Otra razón para no pasarnos con la comida basura

"Una dieta habitualmente alta en azúcar y ultraprocesados puede alterar tu microbiota intestinal, que está conectada con la microbiota vaginal. Lo conocemos como el eje intestino-vagina: las bacterias buenas de tu intestino influyen también en el equilibrio de tu vagina", señala Nekane Moreno Jurado, ginecóloga de la Unidad de Ginecología y Longevidad de Clínica Eres.

Este problema es más acuciante en mujeres con diabetes o con la glucosa mal controlada."Hay una relación más directa: el exceso de azúcar en sangre crea un ambiente perfecto para que crezca la cándida, el hongo responsable de la típica 'infección por hongos", asegura la doctora Moreno.

Este sería el proceso que lo desencadena: "El exceso de azúcar altera el pH vaginal, provocando que proliferen hongos que habitan de manera natural y fisiológica en la vagina, como la Cándida álbicans, agravando sin duda sus síntomas".

TE PUEDE INTERESAR

Una cadena de cambios fatales

Los cambios asociados a la perimenopausia y menopausia cambian la fisiología vaginal. "Los estrógenos juegan un papel crucial en la salud vaginal, estimulando la maduración del epitelio de la vagina y la producción de glucógeno local. Los Lactobacillus se alimentan de ese glucógeno y lo transforman en ácido láctico, manteniendo un pH óptimo (entre 3.8 y 4.5) que actúa como un escudo protector", detalla la ginecóloga.

Los problemas llegan cuando empiezan a caer los niveles de estrógenos. "El epitelio se vuelve más fino y seco, disminuye la población de Lactobacillus y el pH vaginal se eleva (se vuelve más neutro o alcalino)".

La tormenta perfecta

Una dieta alta en azúcares desequilibra el ecosistema microbiano del intestino. Proliferan mucho las de una especie frente a otras y eso genera un desequilibrio que altera la funcionalidad de la pared intestinal. Por no hablar de que, en más ocasiones de las deseadas, las que aumentan su número son las más proclives a crear infecciones.

Y se encuentran con una cavidad vaginal en horas bajas. Es la tormenta perfecta.

Por un lado, se dispara el riesgo de disbiosis y/o permeabilidad intestinal. Por otro, con la menopausia, la cavidad vaginal pierde elasticidad por falta de colágeno, el conducto se acorta y el pH varía. Si hay bacterias con ganas de provocar una infección saliendo del conducto intestinal, tendrán que recorrer menos camino hasta llegar a una vagina que ha perdido parte de su protección ácida habitual.

Y aún hay más. "La permeabilidad intestinal altera, a su vez, el sistema inmunológico, provocando una inflamación crónica de bajo grado a nivel sistémico, y una baja respuesta del sistema inmune a nivel local en las mucosas vaginales. Este desastre fisiológico reduce su capacidad para defenderse frente a patógenos oportunistas (como la cándida)", detalla Ana Molina Jiménez, consultora agroalimentaria y cofundadora de Ren.U, y autora del libro Relación entre los azúcares y las infecciones vaginales (Publicaciones Cajamar).

Infecciones oportunistas al acecho

Los primeros síntomas son fáciles de identificar: picor, escozor y un flujo más espeso.

Estas son las infecciones vaginales más vinculadas a una dieta rica en azúcares:

  • Candidiasis (infección por hongos): "Está muy ligada a los niveles de glucosa en sangre, sobre todo en mujeres con diabetes y no tanto con una ingesta puntual de alimentos ricos en azúcares", diferencia la doctora Moreno.
  • Vaginosis bacteriana: "Las dietas altas en azúcar y carbohidratos refinados se asocian a más casos, por su efecto inflamatorio general en el cuerpo, por medio de un mecanismo similar al anterior", explica la ginecóloga.

Y para colmo de males, el verano

Las infecciones vaginales se incrementan un 50% durante la época estival, llegando a representar hasta un tercio del total de las consultas ginecológicas estos meses, según datos de la Asociación Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). ¿Por qué? Las razones principales son:

  • La humedad retenida: "Pasar horas con el bañador mojado después de la playa o la piscina es el factor desencadenante principal. La humedad continua desestabiliza el pH de la zona íntima facilitando que el hongo colonice el tejido", asegura Molina Jiménez.
  • Temperatura y sudoración: "El calor extremo eleva la transpiración corporal. Al usar prendas ajustadas o tejidos sintéticos, se genera un ambiente en la zona que acelera exponencialmente la reproducción de las levaduras", según esta experta.
  • La dieta en vacaciones: "En verano se suele empeorar la alimentación. El aumento en el consumo de azúcares con productos como los helados, los refrescos y el alcohol, incrementa los niveles de glucosa", según la Consultora Agroalimentaria y Co-Fundadora de Ren.U.

Qué comer para evitar las infecciones

La experta insiste en que la estrategia nutricional preventiva es diferente a la sintomática. Es decir, cuando tenemos instaurada una candidiasis, es necesario establecer una estrategia sintomática. De manera que "las pautas al inicio serán muy restrictivas, en lo que respecta a azúcares, hidratos de carbono simples y fermentados, enfocadas a mejorar rápidamente la sintomatología, pero no debe prolongarse en el tiempo. Mientras que, cuando hablamos de una alimentación preventiva, el enfoque es diferente y debe ir orientado hacia una estrategia antiinflamatoria, inmunoprotectora y reguladora de la microbiota”, detalla Ana Molina.

Alimentos cuyo consumo hay que reducir

  • Azúcares refinados y edulcorantes: azúcar blanco, morena, miel, siropes, bollería industrial, refrescos azucarados y edulcorados. Y también los alimentos edulcorados (principalmente con sucralosa, sacarina y aspartamo) que se presentan como light, ‘sin’ o ‘0,0’.
  • Carbohidratos ultraprocesados: harinas refinadas, snacks, pizzas industriales y zumos de frutas. "Se transforman rápidamente en glucosa en sangre", advierte Ana Molina.
  • Alcohol. "Porque es una fuente de azúcar de rápida absorción, debilita el sistema inmunitario y altera la microbiota intestinal y vaginal", según esta experta.
  • Lácteos y carnes. El ginecólogo Francisco Carmona aconseja retirar momentáneamente los lácteos porque la lactosa puede afectar, y también las carnes rojas, ya que "pueden llevar componentes anabolizantes que afectan el sistema hormonal".
  • Té, café y especias muy picantes.

Alimentos cuyo consumo hay que aumentar

Recuperar los alimentos antiinflamatorios del patrón mediterráneo es la manera más fácil y directa de aumentar nuestras defensas frente a infecciones oportunistas.

  • Grasas saludables y antiinflamatorias: aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos, semillas (lino, chía) y pescado azul (rico en Omega3).
  • Fuentes de proteína animal y vegetal (no añadidas a lácteos): huevos, aves, pescado, legumbres, tofu, seitán o tempeh.
  • Alimentos ricos en fibra y antioxidantes: frutas y verduras variadas y coloridas (alcachofas, endivias, escarola, berros, espárragos, alfalfa). “Hay que intentar incluir cada día 4 colores diferentes a nuestro plato”, aconseja Consultora Agroalimentaria y Co-Fundadora de Ren.U.
  • Fermentados de calidad (sin azúcar añadido): yogur natural o kéfir, que no sean ‘light’ ni desnatados, chucrut, kimchi. "Estos alimentos nos aportan bacterias buenas para la microbiota", según la ginecóloga Nekane Moreno.
OTROS TEMAS WELIFE

Otros buenos hábitos

  • Mantén una buena hidratación a base de agua mineral o con gas e infusiones de manzanilla, hinojo, comino, jengibre, albahaca y romero.
  • Estabilidad glucémica. "Evita los picos de glucosa combinando siempre los carbohidratos complejos (integrales) con fuentes de proteína, grasas saludables y fibra", aconseja Ana Molina.
  • Evita dietas restrictivas. "Cuando el desequilibrio hormonal aparece, el cuerpo cambia; esto genera mucha preocupación y malestar en la mujer, haciendo que siga dietas demasiado restrictivas que no solo no solucionan el problema, sino que lo agravan bloqueando el metabolismo”, advierte Ana Molina.
  • Ejercicio regular.
  • Cero estrés: integra estrategias para mantener a raya el estrés, como respiración consciente, visualización, meditación…
  • Tratamiento hormonal: "Valora con tu ginecóloga un tratamiento hormonal local si hay sequedad o infecciones de repetición", aconseja la doctora Moreno. Así como un tratamiento con probióticos (orales o vaginales) con cepas específicas.
  • Ropa de algodón: procura llevar ropa interior de algodón y evita llevar las prendas húmedas mucho tiempo.
  • Higiene íntima: "Esta tiene que ser suave (utilizando geles con un pH ácido, de entre 4,5 y 5,0), evitando las duchas vaginales y los jabones perfumados", aconseja la doctora Moreno.
Salir de la versión móvil
  • Contacta con nosotros
  • Quiénes somos
  • –facebook–
  • –instagram–
  • –twitter–
  • –welife–

Copyright Vocento interactive 2021

En lo posible, para la resolución de litigios en línea en materia de consumo conforme Reglamento (UE) 524/2013, se buscará la posibilidad que la Comisión Europea facilita como plataforma de resolución de litigios en línea y que se encuentra disponible en el enlace http://ec.europa.eu/consumers/odr.

  • Aviso Legal
  • EMFA
  • Condiciones de Uso
  • Política de Privacidad
  • Sindicación
  • Política de Cookies
Madrid
VOCENTO
C/Josefa Valcárcel, 40 bis
28027 Madrid