El vestido de la discordia. Así posaba Heidi Klum a sus 52 años en el Festival de Venecia. FOTO: Franco Origlia/Getty Images.
Estilo WeLife, versión reina de las alfombras rojas
Ni embarazada, ni vieja, ni ridícula, solo un poco más gorda por la menopausia, ¿y qué?: La modelo Heidi Klum se planta ante las críticas por su cuerpo
La modelo alemana no tiene pelos en la lengua. Tampoco miedo a reconocer que, a sus 52 años, su cuerpo también sufre los mismos cambios por la menopausia que sufren otras muchas mujeres.
Por Marita Alonso
2 DE MARZO DE 2026 / 14:00
«No estoy embarazada. Solo estoy un poco más gorda. Es la menopausia». Así zanjaba la modelo Heidi Klum los comentarios acerca de su silueta en el festival de Venecia. La modelo llegó enfundada en un vestido ceñidísimo de Intimissimi en rosa empolvado. Uno de esos diseños que revelan cada milímetro de tu anatomía sin engaños y que mostraba que la modelo ese día no tenía una tripa totalmente plana. Las redes sociales ardieron. Hubo quienes echaron las manos a la cabeza por ver a una mujer hecha y derecha con anatomía de mujer hecha y derecha portando un vestido ceñido, como si hubiera una edad límite o una anatomía específica para vestirlos. La han llamado gorda y han señalado su falta de sentido estético para plantarse así en una alfombra roja. Y tiene guasa: falta de sentido estético a una modelo conocida, precisamente, por salir siempre hecha un pincel y prepararse al máximo para cualquier evento. No han faltado los trolls que la han señalado como vieja o ridícula.
Lejos de cambiar su estilo y mucho menos, de callarse, la alemana ha salido a callar bocas y a repartir sensatez. Con elegancia, pero sin dejar de ser la Klum de carácter que lleva años siendo una de las grandes top models. Porque a sus 52 años, la ex modelo de Victoria Secret sigue teniendo un físico formidable, pero su cuerpo ya no es el de una modelo adolescente. Es el de una mujer estupenda, madre de dos hijos y segura de sí misma, que no renuncia a vestirse con ropa ceñida y sexy como siempre le ha gustado. Faltaría más. Por eso mismo Heidi Klum sale al paso de las críticas con contundencia. Ni gorda, ni ridícula, ni embarazada. Si acaso, algo más gorda por la menopausia.
Sí, el cuerpo cambia, ¿y qué?
Heidi Klum se convierte en otra de las celebridades que ha querido visibilizar los cambios físicos que para muchas mujeres trae consigo la menopausia. Una valentía que nos admira y que se alinea con el estilo WeLife de defender todos los cuerpos de mujer y la libertad para vestir como más te guste a cualquier edad y con cualquier anatomía. Entre los cambios que más preocupan en esta etapa de la vida de la mujer está el aumento de peso. Los especialistas lanzan un mensaje claro: no es una condena inevitable. «La menopausia no engorda, aunque sí provoca cambios en la distribución de la grasa corporal y un aumento del perímetro abdominal. El resultado es que hay que cuidarse más para estar igual», recalcaba la doctora Teresa Pérez Reyes, ginecóloga en el HLA Hospital Universitario El Ángel, de Málaga, en la edición 2024 de ASISA WeLife Menopausia.
Aunque los ajustes hormonales propios de este periodo pueden influir en el metabolismo y favorecer la acumulación de grasa, el estilo de vida sigue siendo el gran aliado. De hecho, se calcula que entre los 50 y los 60 años las mujeres pueden ganar alrededor de 0,7 kilos al año, una cifra que, lejos de ser determinante, puede mantenerse bajo control con hábitos adecuados.
Un metabolismo en pleno cambio
La «Guía DONNAplus: Mitos y Dudas sobre Salud Femenina» de Laboratorios Ordesa señala que el incremento de peso en la menopausia responde a una combinación de factores: la bajada de estrógenos que ralentiza el metabolismo, la pérdida progresiva de masa muscular asociada al envejecimiento, una mayor tendencia al sedentarismo y las alteraciones del sueño —muy frecuentes en esta etapa—, que también se relacionan con un mayor riesgo de sobrepeso.
La buena noticia es que este momento vital puede afrontarse desde la prevención y el autocuidado. Alimentación equilibrada, entrenamiento de fuerza para preservar el músculo, descanso de calidad y una rutina activa son algunas de las claves para transitar la menopausia con energía, bienestar y una nueva mirada sobre el propio cuerpo. «El trabajo de fuerza es un tratamiento preventivo gratis, sin efectos secundarios y disponible para todos. Y no lo estamos usando. El músculo es un órgano endocrino que regula hormonas, inflamación y metabolismo. Entrenar fuerza equivale a envejecimiento activo y a prevención de lesiones», explicaba Vikika en la pasada edición de WeLife Festival Madrid.
Recientes estudios apuntan que también conviene aumentar el porcentaje de alimentos proteicos para compensar esa pérdida muscular, ya que con la edad a los músculos les cuesta más sintetizar esas proteínas tras hacer ejercicio.
Filetes y mucho más
Cuando pensamos en alimentos con proteínas la mente se suele ir a filetes de ternera. O solomillos. Opciones como yogur, queso fresco, huevos o pescado pueden formar parte del desayuno, mientras que carnes blancas, pescado, legumbres y, de forma ocasional, carne roja, encajan en las comidas principales. En cuanto a los hidratos de carbono, mejor optar por versiones integrales y limitar al máximo los azúcares libres y la repostería industrial. Al practicar entrenamiento de fuerza, muchos expertos aconsejan no bajar de los 100 gramos de proteína diarios, una cantidad que ayuda a sostener la masa muscular y favorecer la recuperación, ya que con el paso de los años, el organismo pierde parte de su eficiencia a la hora de procesar y aprovechar las proteínas. Al asegurar la presencia de proteínas en cada comida, el cuerpo recibe de forma constante los nutrientes esenciales que necesita para mantener y reparar tejidos.
«La gran mayoría de los síntomas y de los trastornos que se viven en esta etapa son respuestas de salud a un déficit hormonal y, entre esos síntomas, encontramos la tendencia a engordar. Es cierto que hay otros factores como la edad, un mayor apetito, la falta de sueño… pero la clave está en la disminución del gasto energético que supone el adiós a los estrógenos», asegura la doctora Clotilde Vázquez, jefa del Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz (Madrid), a WeLife. «Conviene apostar por una buena nutrición que favorezca el estímulo del gasto energético (termogénesis). Comer aumenta el gasto energético. Es necesario comer bien y suficiente», asegura.
Hora de levantar pesas
Mantenerse en movimiento es uno de los pilares fundamentales para atravesar esta etapa con equilibrio. Los especialistas en actividad física recomiendan apostar por una combinación de ejercicio cardiovascular —caminar a buen ritmo, nadar o pedalear— junto con sesiones de fuerza al menos dos veces por semana. Este tándem no solo ayuda a preservar la masa muscular y la agilidad, sino que también estimula el metabolismo, clave para evitar la acumulación de grasa.
Al hablar con la autora y defensora de la menopausia, Tamsen Fadal, Halle Berry compartió su nueva rutina de ejercicios al entrar en la menopausia. «Solía hacer mucho cardio. Ahora mismo, intento ganar masa muscular, así que ahora levanto pesas, algo que nunca antes había hecho», dijo la actriz. «Solo hacía ejercicios con mi propio peso corporal y cardio, como ciclismo y correr. Ahora hago cosas bastante aburridas, lo que me resulta aburrido, pero es necesario para esta etapa de la vida. En realidad, levanto pesas más pesadas que nunca, y probablemente lo hago al menos dos días a la semana», explica.
Heidi Klum, esa ‘gorda, ridícula, que parece embarazada’ y que solo es una mujer en la menopausia, sin embargo, no es partidaria de excederse con las pesas. Prefiere el trabajo constante con un peso moderado para no hacerse daño en la espalda o en las rodillas. Y, sin duda, está espléndida.