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NO TE PIERDAS La ciencia sabe cuánto tendríamos que dormir cada noche (y no son 8 horas)

Hay incendios que no salen en las noticias. Este empieza en el hipotálamo. Foto: Baris Selcen / Pexels

Lo que el abanico no arregla

El sofoco acaba en minutos. Lo que pasa en tu piel puede durar mucho más

Es uno de los síntomas más temidos en esta etapa. Y, para colmo, lo que ocurre en un instante activa una cadena de cambios que la piel tarda bastante en gestionar.

Por Cristina Martín Frutos

24 DE AGOSTO DE 2026 / 07:30

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Quien lo haya experimentado, aunque sea una sola vez, lo sabe de sobra. Un sofoco no es precisamente agradable. Esa sensación de calor repentino, que sube desde el pecho hasta el último pelo de la cabeza, capaz de despertarte a las tres de la mañana o aparecer en medio de una reunión... Es uno de los síntomas más frecuentes en perimenopausia (hasta el 80% lo padecen) y también, uno de los más molestos de esta etapa.

Su huella llega hasta la piel.

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Lo que ni el abanico soluciona

Como confirma el doctor Javier Fernández Vela, dermatólogo de Clínica Esthea (Madrid), "un sofoco no es únicamente una sensación de calor. Se trata de un episodio neurovascular agudo que produce cambios reales en la circulación cutánea, la temperatura de la piel, la sudoración y la función barrera".

Se trata de un síntoma de origen vasomotor que se origina en el cerebro (en concreto en el centro termorregulador del hipotálamo), cuyos efectos van más allá del sudor y el pensamiento de achicharrarse.

Y la  piel es uno de los órganos que más los acusa. Veamos por qué.

Una respuesta para enfriarse

Cuando empiezan a disminuir los niveles de estrógeno, ese termostato cerebral se vuelve infinitamente más sensible a los cambios de temperatura. Lo que antes pasaba desapercibido puede convertirse en un sofoco de campeonato.

"El organismo cree que tiene demasiado calor, intenta enfriarse y activa mecanismos de respuesta para ello", explica el doctor Fernández Vela. ¿En qué se traduce? En aumento de la temperatura cutánea y sudor. "Estos cambios ayudan a disipar el calor y a que la temperatura corporal vuelva a la normalidad en pocos minutos (por eso los sofocos duran de media entre uno y tres minutos)".

Esta respuesta de enfriamiento no es tan automática como parece. Para que se ponga en marcha esconde un proceso más complicado de lo que podríamos pensar. "Se desencadena una intensa dilatación de los vasos sanguíneos periféricos que aumenta el flujo de sangre hacia la superficie cutánea", detalla Amaia Frade, farmacéutica y cofundadora de la marca de dermocosmética natural Lamixtura.

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Las consecuencias cutáneas que no se notan

Tras esta serie de cambios, que llevan más sangre al rostro, el cuello y el escote, aparecen la sensación de calor en la piel, la sudoración y el enrojecimiento.

Sin embargo, es mucho más importante lo que no se ve. Detrás de esa rojez o del sudor hay un aumento de pérdida de agua transepidérmica, es decir, la pérdida de hidratación por la capa córnea, y una activación de las fibras nerviosas sensitivas.

En definitiva, como resume Amaia Frade, "la capacidad de la piel para volver a su estado de equilibrio óptimo es menor. Va a tardar más en recuperarse". Además, añade, "con el tiempo puede sentirse más sensible y enrojecerse más fácilmente".

Coincide con ella el dermatólogo: "Aunque un sofoco dura solo unos minutos, la piel puede resentirse si se repiten frecuentemente". Junto al enrojecimiento persistente, el doctor señala también "la aparición de telangiectasias (pequeños vasos sanguíneos superficiales visibles); tirantez y reactividad a ciertos cosméticos que antes se toleraban bien".

Una base previamente alterada

El problema se intensifica en un momento delicado para la piel. "La disminución de los estrógenos reduce la síntesis de colágeno y de lípidos epidérmicos. La epidermis retiene peor el agua, se siente más seca y la función barrera se debilita. Además, se producen cambios en la dermobiota, el ecosistema de microorganismos que vive en la superficie de la piel y tiene una función protectora", señala la cofundadora de Lamixtura.

Hay pieles que ya traen de serie otros problemas y que responderán peor a los sofocos. Las mujeres con rosácea, dermatitis atópica y sensibilidad cutánea sufrirán más estos efectos. También las de fototipos claros, que no tienen por qué pasarlo peor fisiológicamente, pero manifestarán de forma más evidente los problemas de rojez. Frade añade a la lista "las mujeres con mayor sensibilidad a la histamina o con la función barrera alterada".

¿Pueden los sofocos acelerar el envejecimiento?

Visto todo lo que puede provocar un sofoco en la piel, es lógico preguntarse si esto, encima, nos envejece más rápidamente. "A día de hoy, no existen evidencias de que un sofoco destruya directamente el colágeno o la elastina, ni de que provoque el mismo tipo de daño que producen la radiación solar, el tabaco, la contaminación o las comidas procesadas, que sí son algunos de los principales responsables del envejecimiento cutáneo", responde el dermatólogo.

Eso no significa que sean completamente inocuos. "La repetición de los episodios de vasodilatación y el aumento de la temperatura de la piel pueden favorecer un estado de inflamación de baja intensidad".

Con una piel más sensible, más reactiva, más fina y seca, su capacidad de reparación disminuye a pasos agigantados. "Los sofocos no son la causa ni el mecanismo principal del envejecimiento, pero sí han demostrado ser un factor agravante", concluye.

OTROS TEMAS WELIFE

La refrescante ayuda cosmética

Paraa aliviar la piel tras un sofoco, el dermatólogo de la Clínica Esthea recomienda refrescarse suavemente con una bruma o agua termal.

Pasado el trago, "aplicar una crema hidratante que ayude a reforzar la barrera cutánea y a reponer la hidratación perdida durante el episodio. Los productos formulados para pieles sensibles, con ingredientes calmantes e hidratantes, suelen ser la mejor opción".

De izquierda a derecha: Crema sorbete hidratante, de Garnier (5,99 euros); Menopause SOS (40,50 euros), suplemento para aliviar los síntomas de como los sofocos en forma de crema, de Glow by Hormone University; parches con efecto frío inmediato, de Mesoestetic (70,60 euros/ 28 un); Serena Rescue Mist, de Lamixtura by Marta León (35 euros), calma, refresca y alivia la rojez; Skin-K Pause, (40,85 euros) de USU Cosmetics, con un activo que protege la piel de los sofocos. FOTOS: D.R.

Cosmética específica para los sofocos

La coreana Usu Cosmetics cuenta con una crema que contiene un activo patentado que ayuda a regular los incrementos de temperatura en la capa cutánea superficial. La española Lamixtura lanzó recientemente, junto a la experta en salud hormonal Marta León, una bruma que actúa en dos tiempos. "De forma inmediata, relaja la respuesta inflamatoria, reduciendo el ardor y el enrojecimiento. Además, tiene un efecto calmante y antioxidante que protege la piel y, en el medio plazo, con un uso continuado, ayuda a reequilibrar la dermobiota alterada", resume la cocreadora de la marca.

Otras opciones son las cremas sorbete de Garnier, que prometen reducir en tres grados la temperatura cutánea; o los parches refrescantes de Mesoestetic.

Sea cual sea tu elección, acuérdate de dejarla a mano en la mesilla de noche.

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