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Uno de los usos más extendidos del carbón activado es en el mundo de la belleza. / Foto: Getty.

CUERPO

Para qué sirve (y para qué no) el carbón activado, el polémico sistema detox de las famosas

Se usa para tratar intoxicaciones y envenenamientos, pero se ha hecho famoso en redes por su supuesto poder como agente détox o blanqueante dental. ¿Qué hay de cierto?

Por María Corisco

6 de abril de 2024 / 09:00

El carbón activado se vende en polvos, cápsulas y pastillas bajo la promesa de ser un potente “atrapa toxinas”; Gwyneth Paltrow  lo recomendaba en Goop para tomarlo en forma de chai, con jengibre, canela, cardamomo y miel, y hasta hubo un tiempo en el que se publicitó como blanqueador dental. En definitiva, es un ingrediente con un éxito sin precedentes.

Pero a pesar de su fama, también es una sustancia rodeada de controversia entre sus propiedades reales y la superchería de los gurús del détox.

Qué es el carbón activado

Esta sustancia se obtiene a partir de materiales carbonosos, como cáscaras de coco, madera, carbón de hueso, carbón mineral o turba, que se someten a un proceso de activación. Se trata de un proceso generalmente implica calentar el material carbonoso a altas temperaturas en ausencia de oxígeno -lo que se conoce como carbonización- para crear carbón. Luego, se activa mediante un proceso de oxidación controlada, que lo hace altamente poroso y aumenta su área superficial.

Una vez completado el proceso de activación, el carbón activado resultante tiene una estructura porosa altamente desarrollada que le permite adsorber -que no absorber- eficazmente una amplia gama de contaminantes y toxinas del agua, el aire y otros líquidos, lo que lo hace útil en una variedad de aplicaciones industriales, médicas y de tratamiento de aguas residuales.

Aquí es importante el concepto de adsorción: cuando un compuesto adsorbe, significa que se adhiere o se une a la superficie de otro material, formando una capa delgada o película en la superficie del material. En el caso del carbón activado, esta capacidad le permite adsorber una amplia variedad de contaminantes y compuestos orgánicos e inorgánicos de líquidos y gases. Por ejemplo, puede neutralizar olores, como es el caso de las famosas plantillas antiolor con carbón activado.

Más allá del olor a pies, esta característica del carbón activado es la que ha generalizado su uso en determinadas situaciones médicas. Así, se utiliza en el tratamiento de envenenamientos y sobredosis, así como en la purificación de sangre en diálisis y otros procedimientos médicos.

Ahora bien, el hecho de que se utilice para tratar una intoxicación, un envenenamiento o una sobredosis no implica que se pueda utilizar tranquilamente el carbón activado como plan détox. Como señala la nutricionista y entrenadora personal Carla Sánchez Zurdo, “no solo atrapa sustancias nocivas sino que atrapa también otras que necesitamos, como por ejemplo hierro, calcio, otros minerales y alguna vitamina, por lo que no es recomendable en tratamientos continuos”.

¿Y para adelgazar?

No es infrecuente que en las consultas para perder peso se recomiende tomar un par de cápsulas de carbón activado en ocasiones especiales, como cuando nos vamos a dar un festín por algún motivo. La idea es que, dado que el intestino no puede absorber el carbón activado y se expulsa con las heces, estas cápsulas podrían impedir que nuestro cuerpo absorbiera los alimentos que tomáramos en las siguientes dos horas.

Fantástico, ¿no? Pues atentos a lo que dice la experta: “El carbón activado no es un método de adelgazamiento. Aunque sus poros permiten que éste adsorba toxinas del cuerpo, no es capaz de bloquear la absorción de la comida”.

Otra cuestión, aclara, es que pueda tener alguna utilidad frente a molestias provocadas por gases. En este sentido, Sánchez Zurdo señala que, “si de vez en cuando nos sentimos hinchados y se debe a una acumulación de gases, podría ayudar a disminuirla debido a que una de sus propiedades es captar a las bacterias que están en exceso y que están provocando gases por fermentación de la comida”.

Esta posible función tiene su respaldo científico: un panel de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria señala que existe evidencia suficiente para respaldar el uso de carbón activado para reducir la acumulación excesiva de gas.

¿Blanquea los dientes?

Con respecto a su supuesto poder blanqueador, las redes sociales están plagadas de vídeos de personas que se cepillan los dientes con este producto “milagro”, asegurando que elimina las manchas y blanquea el esmalte de una forma rápida y económica.

A este respecto, el presidente del Consejo General de Dentistas, el doctor Óscar Castro Reino, se muestra contundente: «Estas afirmaciones son falsas. El uso de carbón activado en los dientes puede suponer graves problemas para la salud bucodental, pues se trata de un material obtenido a partir de un proceso químico con cáscara de coco que resulta ser muy abrasivo para el esmalte de los dientes”.

La explicación está clara: “El carbón activado tiene una gran capacidad abrasiva, es como si nos pasáramos una lija por los dientes. Al desgastar el esmalte natural se producen varios efectos: queda a la vista la dentina, cuyo color es más amarillento que el esmalte; aumenta la sensibilidad dental, puesto que los nervios de los dientes estarán más desprotegidos; además, las encías también pueden quedar dañadas”.

En cuanto a las imágenes que publican los influencers del antes y el después de haber usado el carbón activado, el presidente del Consejo General de Dentistas declara que no es más que un efecto óptico: “Te ves los dientes negros y al enjuagarte da la impresión de tenerlos más blancos, evidentemente. Pero la realidad es que no hay blanqueamiento”.

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