
Obsesionarse con el peso es cosa del pasado. Si quieres vigilar tu salud cardiovascular, coge una cinta métrica y mide tu contorno abdominal. FOTO: Cottonbro/Pexels.
Dónde está la grasa también importa
La tripa cuenta mucho más que la báscula: es hora de medir el perímetro abdominal
No se trata de declarar la guerra a los michelines. La acumulación de grasa intraabdominal está asociada a un mayor riesgo cardiovascular. Por eso hay que mantener a raya la circunferencia.
Por Verónica Palomo
6 DE ENERO DE 2026 / 08:00
Incluso en la bendita adolescencia, con el agradecido metabolismo que trae consigo esta etapa de la vida, cuando cae algún que otro kilo de más dentro del mismo grupo de amigas púberes se puede observar cómo algunas tienen tendencia a acumular esa grasa extra en los muslos, glúteos o brazos. Otras, en el abdomen.
Esta distribución de la adiposidad no se puede elegir y viene marcada, en buena medida, por la genética.
Peligro: la grasa va a la tripa
Los estudios científicos han identificado más de un centenar de genes que influyen en este reparto de la grasa. Pero al alcanzar la mediana edad, debido a los cambios hormonales (disminución del estrógenos), a la ralentización del metabolismo y la pérdida de masa muscular, la grasa comienza a tener predilección por una zona específica del cuerpo: el abdomen.
Este tipo de obesidad, llamada obesidad central, tiene peores consecuencias para la salud.
¿Por qué? Porque esa grasa que acaba en la tripa es grasa visceral, es decir, se acumula alrededor de los principales órganos del cuerpo. Como señalan desde la Fundación Español del Corazón (FEC), «promueve alteraciones del colesterol, aumento de triglicéridos, incremento del riesgo de padecer diabetes, subida de la tensión arterial y riesgo de trombosis». En otras palabras, factores que favorecen el desarrollo de la enfermedad cardiovascular.
El IMC ha quedado obsoleto
Hasta hace no mucho el patrón de oro para determinar si alguien tenía obesidad era el índice de masa corporal (por sus siglas, IMC). Ahora se sabe que es más relevante el perímetro abdominal y que esta medida se debe incorporar en los chequeaos de salud rutinarios. «Conviene hacer un control regular de nuestro estado de salud. No sólo del perímetro de cintura, sino también del peso, la tensión arterial y un análisis de sangre», matiza la doctora Inka Miñambres, endocrina y miembro del comité gestor del área obesidad de la SEEN (Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición).
El IMC, que resulta de dividir el peso de la persona en kg por la altura en metros, «no permite discernir entre la cantidad de grasa o masa muscular», explica la endocrina. «Pueden existir personas con un IMC correcto, pero con un exceso de grasa y baja masa muscular. Eso supone riesgo metabólico. Y al revés, sujetos con un IMC elevado a expensas de una mayor masa muscular».
Aumento del riesgo en la menopausia
La especialista destaca como especialmente vulnerable al grupo de mujeres de mediana edad. «Especialmente, en la menopausia. Los cambios en la composición corporal incluyen la tendencia a acumular grasa intraabdominal».
Algunas mujeres pueden creer erróneamente que el riesgo no va con ellas porque con el paso de los años van perdiendo peso. Pero, pueden ser kilos de masa muscular y no de grasa. Ambos factores indican una pérdida importante de salud. Por un lado, aumento del riesgo cardiovascular. Por el otro, la sarcopenia que limita la movilidad y que, unida a la osteoporosis, aumenta el riesgo de caídas y fracturas óseas.
La clave está en la circunferencia
Además de pesarnos, controlar la tensión y regularmente realizar análisis de sangre, también hay que medir la circunferencia, que también se puede hacer de diferentes maneras:
- Perímetro de cintura. De pie, con los pies juntos, los brazos a los lados, el abdomen relajado, coloca la cinta métrica por encima del hueso de la cadera, unos dedos por debajo de la altura del ombligo. La OMS ha establecido el máximo saludable del perímetro abdominal en 88 centímetros para las mujeres y en 102 en los hombres. Si perdemos peso en la báscula, pero no varían los centímetros abdominales, puede que se haya perdido masa muscular o líquidos, pero no grasa. Y al revés, si disminuyen los centímetros, y se gana peso en la báscula, puede significar que se ha perdido grasa y se está ganando músculo.
- Índice cintura-cadera (ICC). Se obtiene al dividir el perímetro de la cintura y el perímetro máximo de la cadera, a la altura de los glúteos. La OMS ha declarado como normal un cociente, un resultado, de 0,8 cm para las mujeres y de 1 cm para los hombres. Valores por encima de estos significa que existe obesidad abdominovisceral (grasa profunda, visceral, alrededor de los órganos). El problema de este parámetro es que no tiene en consideración la altura de la persona y además tampoco es algo determinante en el caso de personas con caderas muy anchas.
- Índice cintura-altura (ICA). Como explica la endocrina, «es la relación entre el perímetro de cintura y altura de la persona, ambos en centímetros, considerándose un ICA de riesgo aquel que es superior a 0,5». Se dobla por la mitad una cuerda con la misma longitud de la altura de la persona y se coloca alrededor de la cintura. Si se juntan las puntas de la cuerda al final, no hay riesgo metabólico. Si no llegan a hacerlo, sí lo habría. La endocrina y miembro de la SEEN matiza que «lo ideal es medirlo con una cinta métrica para poder obtener un número concreto y compararlo con el resultado de otras mediciones».
- TEMAS
- ADELGAZAR
WeLife hoy
Perímetro abdominalEndulzar con frutasRegalo equivocadoFascia segundo cerebroDermaplanningSiguenos :)