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Bryan Johnson, el hombre que quiere vivir para siempre. FOTO: Netflix.
CUERPO
El multimillonario asegura que es "la persona más sana del planeta" y que ha logrado reducir en cinco años su edad biológica. Descubre cómo lo hace.
Por María Corisco
4 DE FEBRERO DE 2025 / 07:30
Bryan Johnson es archimillonario. Amasó su fortuna como empresario del sector tecnológico y, como tantos otros súper ricos, gasta su dinero en lo que le viene en gana, aunque a muchos les pueden parecer excentricidades. La suya es la lucha contra el envejecimiento, y por ello se deja un dineral en iniciativas para optimizar su salud y prolongar su longevidad. Es lo que hoy se conoce como biohacker.
A sus 47 años, Johnson afirma haber reducido su edad biológica en 5,1 años, «logrando envejecer solo ocho meses por cada año del calendario». También asegura que ha conseguido tener «los mejores biomarcadores integrales del mundo. Cuantitativamente, soy la persona más sana del planeta». Todo ello, después «de haber tenido malos hábitos de salud cuando era niño, de haberme desgastado durante 20 años creando empresas y de haber sufrido una depresión crónica».
¿Cómo lo ha hecho? Si echas una ojeada a Blueprint, su proyecto estrella, verás que no tiene inconveniente en detallar sus estrictas rutinas de alimentación, ejercicio y suplementación, «respaldadas por tecnologías avanzadas y asesoramiento médico», que le han ayudado a ralentizar el envejecimiento y rejuvenecer su cuerpo. Eso sí, prepara la cartera: Johnson invierte aproximadamente dos millones de dólares anuales en su régimen de longevidad, del que ha hablado extensamente en el documental Don’t Die: The Man Who Wants to Live Forever, que también puedes ver en Netflix.
Este proyecto de juventud no solo requiere de dinero, sino también de disciplina, ya que se trata de un enfoque extremo, sistemático y basado en rutinas férreas:
Bryan Johnson sabe que esta obsesión es difícil de entender. «Sé que muchas de las cosas que hago dentro del plan de ralentización de mi tasa de envejecimiento están tan fuera de la norma que a la gente le parece extraño». Y reconoce que una buena parte de ellas «están en el límite de la ciencia». Así, en el documental Longevity Hackers, explica que «ciertos medicamentos que tomamos en Blueprint están en la vanguardia de la ciencia antienvejecimiento y hay muchos desacuerdos en el campo científico acerca de cuál es su eficacia probada».
No obstante, él no tiene reparos en ser cobaya. Aunque no haya consenso, «si nosotros creemos que hay datos suficientes para incorporar un fármaco en el campo experimental, yo lo tomo y sigo los datos muy de cerca para ver cuál es mi curva de respuesta. Trabajamos sobre la evidencia científica, y si no encontramos esa evidencia sólida que lo respalde, entonces no lo hacemos».
Más allá de las terapias revolucionarias que prueba consigo mismo (y que nadie salvo él puede permitirse), Johnson da en Longevity una serie de recomendaciones para la población general. La principal, «identificar la peor versión de ti mismo». La suya era la de un hombre que, desde las cinco de la tarde, se atiborraba de comida basura. Cada persona tiene su propia versión, y se trata de identificar aquellas que se involucran en tus comportamientos autodestructivos. Define esos comportamientos, los patrones de pensamiento, y luego elimínalos sistemáticamente de tu vida.
Te compras la camiseta de España, discutes con el árbitro desde el sofá y acabas diciendo "hemos ganado" como si hubieras pisado el césped. Y todo esto tiene una explicación.