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La prevención y el cuidado holístico son los ejes del well-aging./Foto: Getty.

BELLEZA

Del antiaging al well-aging: por qué deberías pasarte a este nuevo enfoque sobre el envejecimiento

Abrazar el paso del tiempo en lugar de luchar contra él. Esa es la esencia de este cambio de perspectiva que se está imponiendo en medicina estética y cosmética y que defiende la naturalidad ante todo.

Por Cristina Martín Frutos

27 de julio de 2023 / 06:30

Pasar de luchar contra las arrugas a reconciliarse con ellas. Esta sería, resumida de forma tal vez simplista, la filosofía del well-aging, una corriente que lleva unos años pidiendo paso para plantarle cara al concepto de antiaging. «No envejecer, además de antinatural, es imposible. Es mucho más saludable para nuestro autoestima entender el paso del tiempo como algo positivo: ¡significa que estamos vivos!», reflexiona la doctora Ana Crespo, del equipo médico de la clínica Mira+Cueto. El hecho de que cada vez menos tratamientos faciales se anuncien como ‘cremas antiedad’ es una buena muestra de ello.

Por ejemplo, Amélie Gafari, Global Product Manager de Symrise, explicó durante una de las últimas jornadas organizadas por el Beauty Cluster que algunos claims como efecto glow o radiante de la piel han aumentado significativamente en el mercado del skincare. También resulta revelador que ya en 2017, Allure, publicación estadounidense especializada en belleza, prohibiera a sus redactores usar el término «antiaging» en sus artículos.

Este cambio de paradigma, que aún resulta desconocido para gran parte de la sociedad, tiene mucho que ver con la nueva realidad que vivimos. Por un lado, la pirámide poblacional por edad se ha dado la vuelta los últimos años: de hecho, el número de personas en todo el mundo que tiene más de 60 años –casi mil millones- es más del doble que en 1980. Y para 2050 se volverá a duplicar, según datos de World Population Aging, Naciones Unidas.

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Al mismo tiempo se alarga la esperanza de vida: en España, 83 años (INE), la cuarta más alta del mundo. Por tanto, queremos envejecer con serenidad, vernos mejor durante más tiempo. Algo que, por cierto, reivindican de forma especial quienes ahora tienen entre 35 y 45 años.

Un envejecimiento slow

Sin embargo, esta nueva perspectiva, que destierra conceptos como «antienvejecimiento» o «rejuvenecer», no implica descuidarse. Ni mucho menos. Más bien, como explica la doctora Crespo, consiste en «envejecer con dignidad, vernos favorecidos y para ello es importante mantener una coherencia con lo que sentimos y lo que el rostro transmite».

El doctor Jaime Tufet, con más de 30 años de experiencia en la profesión, ha vivido este cambio de paradigma en su consulta. En sus palabras, «el well-aging se puede definir como un envejecimiento dulce, duradero y circular. Dulce porque no se trata de combatir la edad, sino de aliarnos con ella de forma amigable. Duradero, porque la belleza es evolutiva. Y circular, porque para envejecer de forma coherente, lo ideal es tratar la piel sin prisa, pero sin pausa, con tratamientos sin huella estética», ilustra.

Precisamente esa es la clave: evitar la huella estética. Se pueden —y se deben— usar cremas para sentir mejor la piel. Por supuesto, también se puede recurrir a la dermatología y medicina estéticas. Pero siempre en busca de resultados naturales, sutiles, que no dejen rastro ni modifiquen las expresiones.

Hábitos de vida saludables, el primer paso hacia el well-aging

Otro de los aspectos más importantes de este nuevo abordaje del envejecimiento es que lo hace de forma holística. Es decir, antes de ponerse en manos del médico estético, o de gastarse un dineral en la última fórmula cosmética, hay que cuidarse en todos los sentidos.

«Los hábitos de vida forman parte del primer escalón en el well-aging. Es muy incongruente buscar soluciones médico estéticas a los signos de envejecimiento si al mismo tiempo abusamos de la exposición solar, fumamos, o llevamos una vida sedentaria», apunta Ana Crespo. De hecho, como señala la experta, la destrucción de colágeno se acentúa con la producción de radicales libres, en la que influye directamente nuestro estilo de vida. No es la primera vez que oímos que el 70% del envejecimiento viene marcado por todo ello.

well-aging ejercicio
El ejercicio físico, clave para pasarse al well-aging./ Foto: Pexels.

Por tanto, el primer paso hacia el well-aging no es otro que empezar a cuidarse por dentro. Llevar una alimentación saludable y completa, tener una vida activa, evitar el consumo de alcohol y tabaco, aplicarse fotoprotección a diario, meditar… Todos estos gestos abren la puerta a un envejecimiento más tranquilo, llevadero y sereno. Una vez que tenemos esto claro, ya podemos confiar en técnicas, aparatología y cosméticos que nos hagan vernos y, en última instancia, sentirnos mejor.

El abordaje desde la medicina estética

Muchas de las mejores consultas de dermatología y medicina estética se han convertido en abanderadas del movimiento well-aging. Los tratamientos más punteros, como explica el doctor Tufet, «no buscan tanto corregir como acompañar al paciente durante su envejecimiento sin modificar la expresión ni la anatomía«. Esto se ha traducido en llevar el diagnóstico personalizado a primerísimo plano.

También ha cambiado el abordaje. «No nos limitamos a tratar un surco, una ojera o una arruga aislada, sino que nos detenemos en entender cuál es la causa del síntoma por el que acude a nosotros el paciente. Además, se tiene en cuenta que el envejecimiento es progresivo y afecta a las distintas capas faciales, desde el hueso a la piel. Hay que detectar y tratar las causas y no sólo abordar una queja concreta, así es como se logra redirigir el envejecimiento», añade la  doctora de Mira+Cueto.

La prevención también es fundamental. Tratar a tiempo una piel que tiende al descolgamiento o ponerse en manos profesionales para eliminar las manchas una vez al año puede ser más efectivo que pasar por la consulta de un cirujano estético cuando se cumplen los 65.

Técnicas de well-aging para todos los gustos

Desde esta premisa, bien podemos recurrir a protocolos muy suaves, como faciales de efecto detox, radiofrecuencia o máscaras de luz LED, que no conllevan ni una molestia, pero sí constancia y un número considerable de sesiones para ver resultados. O bien, existen opciones más intensas (igualmente no son invasivas) que combinan eficacia con la máxima naturalidad. Entre las más punteras destacan las siguientes:

  • Tratamientos híbridos

La primera de las propuestas consiste en inyectar compuestos que combinan dos principios activos. «Hidroxiapatita cálcica, activador de fibroblastos y productor de colágeno y elastina. Y ácido hialurónico con gran capacidad de hidratación, soporte y, también, estimulador de colágeno. Se suman ambos efectos para lograr que la piel esté hidratada, a la vez que suavizamos y definimos los contornos, se recuperan volúmenes adecuados y se consigue un suave efecto lifting”, comenta la doctora Mar Mira. En su clínica, Mira+Cueto, lo denominan Método Hidralift M+C y es uno de los protocolos más frecuentes (desde 525 euros/sesión).

  • Emface

En este caso, la clave reside en ejercitar la musculatura facial, pero de forma muy intensa. «Se trata de la primera y única tecnología que trabaja simultáneamente con dos energías: radiofrecuencia sincronizada y HIFES para tratar el tensado de la piel y el músculo en profundidad. Mediante un procedimiento indoloro, libre de agujas, consigue un efecto lifting», explica Myriam Yébenes, directora del Instituto de Belleza y Medicina Estética Maribel Yébenes.

El doctor Ricardo Ruiz, fundador de Clínica Dermatológica Internacional, destaca precisamente que no duele. «El paciente nota que determinados músculos faciales se contraen involuntariamente al ser estimulados. Lo interesante es que, al terminar el tratamiento, no hay enrojecimiento ni hematomas, y se puede volver a la actividad diaria habitual sin secuelas».  Se recomiendan unas tres sesiones al año (alrededor de 1.400 euros el rostro completo) y lo realizan en ambos centros, CDI y el Instituto Maribel Yébenes.

  • Thermage FLX

Considerado el rey del efecto lifting sin cirugía, este tratamiento, que cumple ahora dos décadas, funciona con sólo una sesión al año. Aunque puede ser algo molesto, tampoco es doloroso y actúa a través de radiofrecuencia monopolar no invasiva. Es decir, a través de un efecto conocido como diatermia, calienta capas profundas del tejido para lograr, por un lado, que se compacte y, por otro, que el organismo genere nuevo colágeno. Por explicarlo de manera sencilla, el Thermage XL es la mejor inversión en colágeno a partir de los 35 años. «Es la esencia del tratamiento well-aging, porque utiliza la energía regeneradora para retrasar el envejecimiento», señala el doctor Tufet, que la realiza en su clínica de Barcelona y en su nueva Thermage Clinic de Madrid (2.200 euros, aproximadamente, la sesión para cara y cuello). También está disponible en el centro de Maribel Yébenes. Uno de los aspectos más sorprendentes de este protocolo es que se puede aplicar en los párpados, lo cual lo convierte en una alternativa a la blefaroplastia (cirugía encaminada a tratar esa zona del rostro).

El well-aging en cosmética

La filosofía well-aging supone, como decíamos, prácticamente un estilo de vida. Por ese motivo, la cosmética no puede quedarse al margen de esta corriente. Las marcas ya veteranas se suman a ella y cambian sus mensajes. Ahora son más diversos, y las campañas son protagonizadas por mujeres que realmente necesitan el producto por su condición de piel.

OTROS TEMAS WELIFE

Además, hay otras que han nacido con esta idea inscrita en su ADN. Es el caso de Ayuna Less is Beauty. Begoña Sanjuán, su co-fundadora, afirma que «nació con la vocación de cambiar paradigmas del sector de la belleza, empezando por el propio concepto de antiaging. Desde su conceptualización persigue crear un movimiento positivo. Una aproximación moderna e integrativa de belleza que promueve un estilo de vida asociado a un proceso de envejecimiento armonioso y elegante».

Plasma, la mascarilla drenante y tensora de Ayuna Less is Beauty.

Lo hacen con una defensa del cuidado integral y con un mensaje inspirador. Sus fórmulas, complejas pero minimalistas, se basan en los principios del ayuno y en la conexión piel-cerebro. De hecho, la relación entre el bienestar cutáneo y mental es una de las tendencias que se subrayaron en el encuentro del Beauty Cluster, dedicado al well-aging. Allí se presentó Epione Bio, un ingrediente natural, extraído de la camelia oleífera, capaz de aportar bienestar en la piel y en la mente.

Creamy Cream, de Unavida cosmetics
Crema hidratante facial Creamy Cream, de Unavida Cosmetics, ganadora del Premio Plata del Público en los VPC Green Beauty Awards, de 2022 (30 €).

Jessica Bajón, cofundadora de Unavida Cosmetics, otra joven marca nacida a raíz de esta filosofía, destaca que «los cosméticos basados en el well-aging buscan mantener tu piel en buen estado, fomentar su bienestar y hacer que funcione correctamente para que muestre su versión más bonita en cada momento de tu vida«. Ella misma insiste en que «lo importante no es parecer cada vez más joven, sino sentirse bien a cualquier edad». Al fin y al cabo, como dice el doctor Ricardo Ruiz, «la mejor técnica antienvejecimiento es aceptar que vamos a envejecer».

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