Suscríbete a la
NO TE PIERDAS ¿Cuántas relaciones sexuales hay que tener a la semana para vivir más?
De acuerdo a la edad biológica, los años que tiene nuestro cuerpo no se corresponden necesariamente con los que indica el carné de identidad. FOTO: Pexels.
CUERPO
Tu edad cronológica sólo indica los años que han pasado desde que naciste. Pero la biológica habla de cuál es el verdadero estado de tu cuerpo y de tu salud.
Por María Corisco
20 DE NOVIEMBRE DE 2024 / 07:45
Beatriz Larrea es nutricionista holística. En su carné de identidad figura que tiene 41 años. Esta es su edad cronológica, oficial a todos los efectos legales, pero “mi edad biológica, en estos momentos, es de 36. Hace unos años, cuando me divorcié, llegó a ser de 52 años; el estrés y la falta de sueño me envejecieron. También cuando murió mi hermana envejecí. Pero he hecho todo lo posible por revertirlo”.
La experta, que ha escrito el libro Tu cuerpo en llamas, habla de edad cronológica y biológica, y señala que, mientras la primera mide el tiempo, la segunda refleja el verdadero estado de tu cuerpo y de tu salud.
“El mundo healty aging busca revertir la edad biológica para alargar tu expectativa de vida saludable. O sea, la cantidad de años que vas a vivir con salud”, explica Larrea, que lleva 10 años estudiando el envejecimiento y las estrategias que proporciona la ciencia para ser biológicamente más joven.
Existen distintos sistemas para medir la edad biológica, que es una forma más precisa de evaluar el envejecimiento de una persona que la edad cronológica:
La edad cronológica no se puede alterar: es la que es. En cambio, la biológica puede adelantarse o retrasarse dependiendo del estilo de vida. Factores como la dieta, el ejercicio, el sueño, la gestión del estrés y la exposición a sustancias tóxicas pueden influir en cómo envejece tu cuerpo a nivel celular y fisiológico, lo que puede llevar a una vida más larga y de mejor calidad.
“Las arenas de la edad biológica se mueven constantemente dependiendo de lo que piensas, comes, bebes, el balance de estrés hormético al que te sometes y la capacidad que tienes para activar las rutas de la longevidad”, explica Beatriz Larrea.
La ciencia ha dibujado una especie de curva del bienestar para responder a una pregunta difícil: cuándo empieza de verdad el efecto reparador de alejarse de la rutina