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Masturbación femenina: ¿Qué hay de nuevo?

FEMINISMO

Masturbación femenina: ¿Qué hay de nuevo en la conquista del placer?

Aunque hablamos de ella y la hemos hecho visible a través de la música o el cine, también existe una brecha generacional en torno a la masturbación. ¿Qué sabes del placer femenino?

Por Mónica Heras

28 de diciembre de 2021 / 17:50

Muy a pesar de que el Satisfayer fuera uno de los regalos favoritos de los últimos tres años y de que en muchas de las series más vistas de Netflix aparezca una mujer dándose placer a sí misma, lo cierto es que la masturbación femenina continúa siendo la asignatura pendiente de muchas personas.

Es curioso, pero aquí también existe una brecha de género y son ellos los que practican el onanismo con mas asiduidad y naturalidad. ¿Por qué? En Welife nos hemos propuesto llegar al fondo de la cuestión.

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Historia de la masturbación femenina

Basta con echar la vista atrás para darnos cuenta de que la liberación sexual es algo muy reciente. Comenzó durante la década de 1960 y fue apenas entonces cuando se empezó a hablar del placer femenino, de la igualdad de sexos y de feminismo.

Si rebobinamos un poquito más en la historia, nos encontramos con que la libido femenina era un problema que debía ser frenado por todos los medios. Se consideraba peligroso, indecente e, incluso, anormal.

Para profundizar en el tema, el libro de Rachel P. Maines ‘La tecnología del orgasmo: La histeria, los vibradores y la satisfacción sexual de las mujeres‘ (Johns Hopkins University Press), es una maravilla. En él queda claro cómo la masturbación femenina estaba mal vista, especialmente si tenemos en cuenta que el deseo sexual se consideraba una patología que requería de tratamiento médico.

Sorprende saber las extrañas técnicas que se han utilizado para «tratar» el deseo de la mujer. Masajes genitales, la subfumigación (humo que introducen a la vagina), hidroterapia (presión del agua para estimular los nervios pélvicos) o recomendaciones como montar en bicicleta y viajar en tren.

Pero fue en el siglo XIX cuando el término “histeria” se popularizó para hablar de las mujeres con síntomas como ansiedad, irritabilidad, fantasías sexuales, lubricación vaginal, pérdida de apetito, dolores de cabeza y un largo etcétera. A esta necesidad de canalizar el deseo sexual, la comunidad científica la tradujo en una patología que necesitaba ser tratada (por ellos).

Para descargar esa histeria que poseía a las mujeres, lo que se les ocurrió a los doctores de la época, fue realizar un masaje genital que provocase orgasmos. Todo esto, por supuesto, llevado a cabo por hombres, puesto que la masturbación femenina estaba prohibida.

Los masajes pélvicos duraban más de una hora y los expertos no daban abasto, por lo que a mediados de la década de 1880 el médico británico Joseph Mortimer Granville diseñó un aparato que vibraba con pilas. Aunque fue concebido para tratamientos musculoesqueléticos del hombre, pronto se hizo famoso entre las “histéricas” de la época. Con el tiempo, fueron ellas en lugar de los médicos, quienes los utilizaban.

Imagen de la película ‘Hysteria’ (2012)

La masturbación femenina en nuestros días

La filósofa Geneviève Fraisse afirma: “ahí donde el placer masculino ha estado siempre encuadrado dentro de un proceso de autonomía y de autosuficiencia, el placer femenino poco a poco se ha ido enmarcando en un proceso de heteronomía y de dependencia hacia el hombre”. Con esta sentencia, parece fácil imaginarnos en qué punto se ubica el placer femenino y la autogestión de este.

Una encuesta y estudio reciente realizado por Womanizer a más de 7000 mujeres de 14 países, demostró que la brecha de género en la masturbación es del 68 %.

Aunque tenemos claro que la masturbación es una parte importante de la satisfacción sexual, aún hoy en día la vergüenza, el estigma social y la falta de educación, hacen que muchas mujeres no exploren su propia sexualidad.

Otros datos que arrojan desde la web, es que un tercio de las mujeres encuestadas no se ha masturbado nunca. Las que lo hacen, se masturban 3 días en semana, mientras que lo hombres lo hacen una media de 5 días.

Por otro lado, la educación sexual continúa siendo anatómica, obviando la importancia del placer y del autoconocimiento. Womanizer también habla, de que el 94% de las participantes afirmó no haber recibido nunca información acerca de la masturbación en las clases de educación sexual.

De ahí la importancia de campañas como #IMasturbate que esta firma, junto a Lily Allen, llevan a cabo. Buscan desestigmatizar y liberalizar de la sexualidad femenina y la masturbación.

“Los juguetes sexuales todavía se consideran un tema tabú porque están relacionados con la masturbación y el placer femenino. Y el placer femenino en sí mismo es un tema tabú. La única manera de destigmatizar estos temas es hablar de ellos abiertamente, con frecuencia y sin vergüenza ni culpa”. Afirma la cantante británica.

A la conquista del placer femenino

Llegados a este punto, la mujer está intentando encontrar su propio disfrute y el reto se antoja complicado. Es fácil caer en la masculinización del sexo, algo de lo que ya hemos tenido durante muchos siglos. No se trata de que hagamos como ellos, sino de encontrar las reglas que nos funcionan.

Admitimos que los juguetes eróticos nos gustan. Tuvieron mayor aceptación en cuanto se empezaron a cuidar sus diseños y materiales, dando lugar a objetos tan bonitos, como placenteros. Incluso ya hay vibradores sostenibles, hechos con materiales respetuosos con el planeta, algo de lo que te hablamos en este artículo sobre sexo consciente.

Lo mismo sucede con el porno. Por fin hay mujeres haciendo porno para mujeres, en donde se muestran relaciones reales, sin estereotipos, ni cánones de belleza imposibles.

Una de sus exponentes es la sueca Erika Lust, una directora describe así su propuesta:

”Con mis películas quiero retratar relaciones sexuales sexy, divertidas y respetuosas, donde el consentimiento se muestra claramente y tanto las mujeres como los hombres son conscientes de su poder y de sus límites en el sexo. Quiero capturar todo el sentimiento del sexo: la química entre los actores, sus cuerpos tocándose y la evolución de sus sensaciones. No quiero mostrar una sesión ‘mecánica’ de cómo debería ser el sexo.”

Si no la conoces, te recomendamos que veas su película ‘Female Pleasure Circle’, donde profundiza sobre la masturbación femenina. Si te suscribes a su página, te llegará gratis a tu correo. ¡Placer lleno de belleza!

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