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El abuso de internet y de los teléfonos móviles puede suponer un problema si no se hace con responsabilidad. FOTO: fotograma de Pretty Little Liars.
MENTE
El consumo indiscriminado de contenidos de poco valor en internet y hacer referencia constante a ellos en la vida diaria adormece la mente y bloquea la capacidad de prestar atención. Así puedes evitarlo.
Por Sara Flamenco
27 DE OCTUBRE DE 2024 / 08:30
Si alguien de tu entorno cercano habla casi exclusivamente con referencias a internet, puedes estar ante un caso de una afección conocida como brainrot o cerebro podrido, en español. Este término se refiere al consumo de contenidos de internet de poco valor y a los efectos que provoca pasar demasiado tiempo expuesto a ellos, que hace que ya no exista otra forma de hablar ni de pensar que la que dicta el algoritmo de turno.
No se refiere tanto a la adicción a internet, motivada principalmente por el uso de teléfonos móviles, sino al adormecimiento de la mente provocado por el consumo sin medida de ciertos contenidos. ¿Entras en Instagram o TikTok para pasar el rato y, cuando quieres darte cuenta, llevas ya una hora? ¿No paras de hacer referencia a frases que se usan en redes sociales en lugar de pensar o hablar por ti mismo? Podrías estar sufriendo brainrot y no te has dado cuenta hasta ahora.
Brainrot no es un término particularmente nuevo. Fue oído por primera vez en 2007 y ciertos investigadores del Hospital Infantil de Boston lo relacionan con el uso problemático de los medios interactivos. Michael Rich, pediatra que fundó el Laboratorio de Bienestar Digital, asegura que sus pacientes se refieren al brainrot como una "manera de describir lo que ocurre cuando pasas mucho tiempo en Internet, y has trasladado tu conciencia al espacio en línea en lugar de la vida real y estás filtrando todo a través de la lente de lo que se ha publicado y lo que se puede publicar".
"Una de las maneras más fáciles de saber si el cerebro de alguien ha sido destruido por las redes sociales es notar con qué frecuencia esa persona hace referencia a la jerga de internet", asegura el influencer Joel Cave en un vídeo publicado en TikTok. "El hecho de que internet pueda infiltrarse tanto en nuestro cerebro que la gente ni siquiera tenga control sobre lo que dice me parece una locura".
Y esto es un verdadero problema ya que, según apunta Rich, "sufrir brainrot puede incluso considerarse un orgullo, llegando a competir con otros usuarios por ver quién pasa más tiempo frente a la pantalla". Según un artículo publicado por Instituto Newport, especializado en la atención de salud mental de adolescentes, el brainrot se puede manifestar de diversas formas, como por ejemplo en el uso compulsivo de videojuegos, sin necesariamente tener que ser adicto; andar mientras ves las redes sociales en tu teléfono; saltar de un vídeo a otro sin sentido o meta específica; la búsqueda de información angustiante o negativa...
Pero para Rich y los expertos del Laboratorio de Bienestar Digital del Hospital Infantil de Boston, el brainrot no es tanto una adicción a internet como un mecanismo de defensa de ciertas personas que podrían tener otros trastornos subyacentes que los lleven a adormecerse con la revisión sin sentido de las redes sociales o con videojuegos. "Internet o los juegos son utilizados, por ejemplo, por niños con TDAH que pasan el día en la escuela sintiendo que no pueden seguir el ritmo, que no pueden seguir lo que está pasando, no sólo en el aula, sino incluso en el patio de recreo", explicó Rich.
El Instituto Newport aporta algunas recomendaciones sobre cómo prevenir el brainrot: