
La palabra 'rendirse' no está en el diccionario de Mapi Sánchez. FOTO: Merck, compañía de ciencia y tecnología
Campeona de la resiliencia
Mapi Sánchez, ex número 1 del mundo del pádel y enferma de esclerosis múltiple: «Yo no sé rendirme»
Diagnosticada con esclerosis múltiple hace tres años. Habla con WeLife sobre cómo mantener la mirada positiva pese a los baches.
Por Marita Alonso
20 DE JUNIO DE 2026 / 08:00
«La esclerosis múltiple puede cambiar algunas cosas, pero no tiene por qué frenar tus proyectos o tus sueños. El deporte me ha enseñado disciplina, constancia y a seguir adelante, incluso en los momentos de miedo e incertidumbre. Cada persona vive la enfermedad de una manera distinta, pero con apoyo, información y hábitos saludables puedes encontrar el equilibrio y no dejar que la enfermedad defina quién eres». Estas son las palabras de Mapi Sánchez Alayeto, ex número 1 del mundo de pádel. La deportista tuvo que retirarse hace tres años por el diagnóstico de esclerosis múltiple (EM), pero si algo caracteriza a la padelista es su fuerza, su visión positiva y sus ganas de enfrentarse a cualquier reto.
Forma parte de la campaña Imparables frente a la EM, impulsada por la compañía de ciencia y tecnología Merck con el apoyo de Esclerosis Múltiple España (EME) y la Asociación Española de Esclerosis Múltiple (AEDEM-COCEMFE). El objetivo es mostrar cómo los avances científicos de los últimos años han cambiado el pronóstico de los pacientes y romper los mitos que aún persisten en la sociedad.
La visibilidad es vital porque, como refleja la encuesta ‘Conocimiento de la esclerosis múltiple: ¿qué sabe la sociedad española sobre esta enfermedad?’, más de la mitad de los españoles reconoce no saber cómo apoyar a alguien con esclerosis múltiple. El 60% cree erróneamente que la esperanza de vida es muy baja.
Sin embargo, con un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado, esta es cercana a la de la población general. «Cuando me dieron el diagnóstico, prácticamente no conocía nada de la enfermedad. Por eso te entra tanto miedo», explica Sanchez a WeLife.
El estigma de la silla de ruedas
«La enfermedad tiene un estigma bastante grande y está muy asociada a la invalidez, a la incapacidad, a la muleta, a la silla de ruedas… Creo que es importante dar visibilidad a la enfermedad para que la sociedad tenga más información y para las personas que a las personas a las que les da el diagnóstico estén más tranquilas», dice.
Los resultados de la encuesta indican que 7 de cada 10 de los encuestados piensa que la mayoría de los pacientes necesitará una silla de ruedas. Los avances terapéuticos, no obstante, han cambiado radicalmente el pronóstico.
Mapi 2.0, pero tan maña como siempre
El diagnóstico te cambia la vida. O, mejor dicho, estrenas una vida nueva. En su caso, una especie de Mapi 2.0. Mapi Sánchez se sincera con WeLife acerca de cómo se enfrenta a las adversidades y qué ha descubierto de sí misma tras el diagnóstico de la enfermedad. «Para mí, la resiliencia supone adaptarte a las circunstancias de tu día a día. No voy a negar que cuando te dan el diagnóstico hay días buenos, otros que no lo son tanto, días en los que te levantas con síntomas… Creo que es importante la adaptación, la lucha y sobreponerte a las posibles dificultades que puedan surgir», explica.
«Yo no sé rendirme: ¡soy maña y cabezona! Trato de luchar e intento conseguir lo que me propongo. No me vengo abajo ante las adversidades. Es más: me crezco. Saco ese gen de lucha que me ha dado el deporte», asegura con vitalidad. «El deporte es una herramienta de superación y creo que con el diagnóstico y la vivencia que he tenido después, solo lo he podido confirmar”, añade.
¿Por qué a mí?
Se lesionó en 2018 y aguantó la otra mitad de temporada porque, junto a su hermana gemela Majo, eran número 1. Tras una operación, fue en 2021 cuando le preocuparon los mareos y la pérdida de sensibilidad en las piernas. No oculta que el diagnóstico no solo le entristeció, sino que le hizo preguntarse por qué una mujer deportista profesional que cuida todos los aspectos de su vida tenía que pasar por aquello.

«En las últimas décadas, el abordaje de la esclerosis múltiple ha cambiado de forma radical. Hoy disponemos de diagnósticos más precoces, contamos con tratamientos mucho más eficaces que retrasan la progresión de la discapacidad y un enfoque centrado no solo en la enfermedad, sino también en la calidad de vida de las personas que la padecen. Todo ello ha transformado la enfermedad y nos permite tratar a los pacientes de forma más personalizada», detalla la doctora Sara Moreno, neuróloga de la Unidad de Neuroinmunología y Enfermedades Desmielinizantes del servicio de Neurología del Hospital 12 de Octubre de Madrid.
Ante todo, deportista
¿Ha cambiado su relación con el éxito tras el diagnóstico? «Siempre he sido muy exigente tanto con mi vida deportiva como con mi vida personal. Lo que ha cambiado es mi relación con el deporte. Antes era deportista profesional, pero hoy en día sigo practicándolo muy a menudo porque lo veo como una herramienta fundamental para mantener la calidad de vida siendo paciente de esclerosis múltiple. No concibo la vida sin deporte», asegura.
«Me siento orgullosa por cómo he salido hacia adelante y he afrontado la enfermedad»
Antes del diagnóstico, ya tenía una psicóloga deportiva. Trabajó mucho con ella y considera esencial contar con apoyo tanto emocional como físico. «Me enseñó que en nuestro día a día hay que dar el máximo independientemente de si nos encontramos un poquito peor. Ese día habrá que dar el 100% que tengas, pero no venirte abajo ni decir que no puedes hacer algo. Con lo que tienes, hay que tirar para adelante», insiste.
Su hija, su motor
Cumplió su sueño de ser madre ya diagnosticada, dando así un mensaje de luz y esperanza a las mujeres que padecen la enfermedad. «Me siento orgullosa por cómo he salido hacia adelante y he afrontado la enfermedad. Cuando te dan el diagnóstico, pasas unos meses muy malos hasta que lo asimilas. Y a partir de entonces, nunca me he venido abajo. Cuando he tenido síntomas o días peores, he sacado fuerzas de donde no tengo para seguir con mi día a día. Me empujo un poco a hacer las cosas que me hacen bien y que me hacen feliz. Tengo una hija y ella es mi motor», añade emocionada.
¿Se puede transformar en motivación o incluso en una herramienta para tirar hacia adelante? «Depende mucho de cada persona. En un primer momento, el miedo te paraliza y te agobias, pero puede ser un motivo para luchar. Yo voy a intentar informarme y buscar en internet referentes de deportistas para buscar soluciones a lo que me está pasando. Siempre me ha costado verbalizar mis emociones o cómo me sentía, pero es fundamental verbalizarlo. Ante los días malos o diagnósticos así, apoyarte en los seres queridos te da un plus que, a veces, tú no tienes», asegura.
En ocasiones da rabia preguntar a la gente si ha conseguido ver el lado positivo de determinadas cosas, pero no me cabía duda de que Mapi lo habría logrado. «He aprendido a escuchar a mi cuerpo mucho más, porque antes no le hacía mucho caso. Hoy escucho más cualquier síntoma o cualquier cosa rara que me pasa. Así sé cuándo tengo que frenar un poco y tomarme las cosas con más calma. Además de aprender a escucharme, he aprendido a decir ‘aquí estoy yo y tiro para adelante con todo'», dice.
Aprender a relativizar
Para finalizar, ante la cercanía del verano, le pregunto qué nos diría a quienes estamos lamentando pequeñeces, como si se nos va a ver el michelín en bikini o si nos han salido unas canitas nuevas. «Es cierto que aprendes a valorar mucho más el día a día, porque hoy estamos bien, pero mañana no sabemos cómo estaremos. He aprendido a relativizar más las cosas y a darle importancia a lo que realmente la tiene. Pero cada uno tiene sus prioridades en la vida y hay cosas que le importan más a una persona que a otra. Lo importante es valorar la salud y el bienestar, porque una vez se pierden, se convierte en lo que más valoras», mantiene.
«La vida son dos días y hay que intentar disfrutar de los pequeños momentos y de nuestro día a día. A las pacientes de esclerosis múltiple les diría que los tratamientos que hay en la actualidad han mejorado mucho con respecto a hace 25 años. Se puede llevar una vida prácticamente normal», sentencia.
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