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escritura terapeutica

Escribir nos puede ayudar a conectar con nosotros mismos./ Unsplash-

Mente

Journaling: qué es la escritura terapéutica y cómo va a ayudar a tu bienestar

Hacer mindfulness no se reduce a meditar. Escribir con atención plena es una forma de practicarlo. Mejora la concentración, ayuda a enfocarse, discernir y validarse, activar la memoria y reducir el estrés.

Por Sara Trueba Rodríguez

6 de febrero de 2023 / 14:10

La psiquiatra Marian Rojas Estapé suele decir que, cuando escribimos a mano, el cerebro produce una serie de codificaciones beneficiosas capaces de sanar heridas. «Enlentece el pensamiento, ayuda a desconectar del ruido. El trazo activa zonas de la memoria y ralentiza nuestro ritmo de vida frenético. Además, el cerebro recuerda mucho mejor lo que escribimos». Se habla mucho de la práctica del journaling como una fórmula de autoconocimiento, una técnica que carece de misterio y que podría estar al alcance de cualquiera atendiendo a distintos propósitos. Ahora, además, se puede practicar como un tipo de mindfulness.

En una sociedad tan reactiva como en la que vivimos, se recomienda escribir a mano porque es una manera de estar centrados al 100% en el momento presente, y eso es mindfulness. Así, el beneficio será doble: por un lado, estaremos focalizándonos en lo que deseamos profundizar, cambiar o descubrir de nosotros mismos (a lo que a priori aspira el Journaling)  y, por otro, practicaremos la atención plena.

«El mindfulness está presente en cualquier cosa que hagamos con atención plena. Si cocinamos o caminamos y lo hacemos plenamente conscientes de cada aroma, de cada movimiento, apreciando lo que nos rodea, estaremos conectando con nosotros mismos a través de esa actividad. Lo mismo ocurre con el journaling», revela Anna Alfaro, Coach de vida y business.

Así, la respiración, el agradecimiento y la atención al presente es la guía básica en cualquier tipo de modalidad mindfulness y estos mecanismos también se ponen en marcha cuando nos permitimos practicar escritura terapéutica. Tal como dice Irene Ampuero López, psicóloga sanitaria en la Clínica Uden Salud Mental:  «Se trata de centrarse en la actividad de escribir, sin juzgar lo que escribes, al mismo tiempo que respiras y prestas atención a ese presente, a ese preciso momento». 

¿Por qué y para qué practicar journaling?

  • Para favorecer la plasticidad del cerebro. Este tiene la capacidad de “reorganizarse” a lo largo de nuestra vida, gracias a las redes neuronales, las cuales se van modificando en función de las nuevas experiencias o aprendizajes adquiridos. Si el cerebro no experimenta nuevas experiencias, no se estimula y por tanto, no necesita crear estrategias más eficaces. «Durante la práctica de la escritura terapéutica van apareciendo pensamientos, historias, posibles escenarios, desenlaces, conflictos reales, ideas innovadoras, autoinstrucciones, entre otros. Todos ellos ponen en marcha la creatividad, el aprendizaje, la memoria, la capacidad de plasmar historias, la resolución de posibles conflictos, el autoconocimiento y la activación emocional. En definitiva, cada escritura puede integrarse en esa  red neuronal favoreciendo la puesta en marcha de la plasticidad neuronal», comenta la psicóloga sanitaria Irene Ampuero.  
  • Para saber más sobre quiénes somos. Anna Alfaro, desde su especialidad como coach, habla de la capacidad del mind writing para el autonococimiento: «Nos permite hacernos preguntas de indagación profunda con las que podemos llegar a una mayor conocimiento de quiénes somos. Se trata de preguntarnos, de tomarnos un tiempo, de parar. Con el foco puesto en nosotros, nos hacemos preguntas que recibimos de alguien que nos guía (puede ser un terapeuta, puede ser un coach…) y podemos ir indagando en la persona que somos». 
  • Para ponernos metas o deshacer conflictos, desahogarnos o dejar que nuestros pensamientos fluyan. Julia Cameron, autora de El Camino del artista, define al hecho de escribir como algo «sensual, experiencial, enraizante y bueno para el alma. Debemos escribir porque la escritura nos proporciona un camino sentido a través del mundo en el que vivimos».

El journaling también es cuestión de método (pero hay muchos y todos son válidos)

  • Debe ser una práctica diaria, un ritual. Solo así podrás profundizar en ti y cambiar cosas, descubrirlas o evolucionar. Suele ser necesario probarlo un tiempo suficiente para comprobar sus beneficios. Como dice el filósofo Will Durant: “Somos lo que hacemos repetidamente. Entonces, la excelencia no es un acto, es un hábito”.
  • No existe un único método y todos funcionan si se cumple la premisa anterior (la constancia). Puedes escribir ideas desconectadas entre sí, plasmar pensamientos y emociones, lo que te frustra o limita, expresar por escrito  cómo sería el día perfecto para ti…
  • No puede suponer un esfuerzo. Si la persona no es capaz de comprometerse con la práctica diaria puede empezar con una práctica semanal. Tampoco es necesario escribir una cantidad de hojas inasumible para muchos. Puede comenzarse de 3 a 5 minutos hasta llegar a un máximo de 15 minutos.

Preguntas que te puedes hacer para comenzar a hacer escritura terapéutica

Julia Cameron promueve la escritura libre (y llegar a las tres páginas diarias con aquello que se te cruce por la mente), mientras que con otras técnicas se trabaja la gratitud, el orden, las metas, la sanación de heridas. Anna Alfaro propone unas sencillas preguntas en función de cuál sea el objetivo.

  • «Si tenemos miedo, tristeza o incertidumbre es importante identificarlos por su nombre, preguntarse de dónde vienen y qué puedo hacer para salir de ellos».
  • «Si quiero conocerme mejor podemos preguntarnos: ¿Qué me gusta hacer, con qué disfruto más, dónde me gustaría llegar en mi vida?
  • «Si el ruido y los pensamientos rumiativos te invaden debes saber de dónde vienen y por qué no consigues acallarlos». La escritura aquí no sólo sirve de desahogo. «Hay que permitirse sentir lo que estamos sintiendo. Si estoy en momento bueno, puedo enfocarme en todo lo que quiero crear. Si estoy en un mal momento, el journaling me permite darle un lugar a esas emociones para buscar una salida creativa. Verter sobre el papel ayuda a que el ruido disminuya y pierda poder».
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