El tenista serbio Novak Djokovic lo tiene claro: nos viene bien un rato sin estímulos para darle a la imaginación. O, simplemente, para desconectar. FOTO: Tim Clayton/Getty Images.
Estilo WeLife, versión sin nada entre manos
¡A favor del aburrimiento! Novak Djokovic invita a perder el miedo a no tener nada que hacer
Si te quitaran el móvil y se te vaciara de golpe la agenda para las próximas 24 horas, ¿te angustiarías o disfrutarías del placer de no hacer nada? Porque la vida pasa ante nuestros ojos y no la apreciamos
Por Marita Alonso
21 DE MAYO DE 2026 / 07:30
Paren las rotativas. En un mundo donde el tiempo libre está mal visto, que nos da por ser superproductivos y hasta hasta quienes montan ‘admin nights’ con los amigos para poner al día el papeleo, llega un famoso y nos recuerda que no pasa nada por quedarnos un ratito mirando las musarañas. Que no tener nada entre manos hace que la imaginación se espabile. Es entonces cuando surgen los genios porque, hasta la fecha, nadie ha ganado un Nobel por tirarse una tarde scrolleando.
El famoso en cuestión es el tenista Novak Djokovic. Y ha abierto un melón que en esta redacción nos encanta: hay que perder el miedo al aburrimiento.
Hijo, abúrrete un rato
«Quiero que mis hijos de 10 y 8 años vean el aburrimiento como algo bueno», dijo el tenista Novak Djokovic en el podcast dirigido por Jay Shetty. Explica que cuando tras una mañana repleta de actividades, su hijo le dijo que se aburría, le enseñó la importancia de abrazar el aburrimiento. «El aburrimiento es el momento en el que realmente eres más creativo, o donde puedes gestionar tus pensamientos y todo lo que has estado reprimiendo al distraerte con el teléfono», explica el tenista.
Viene a decir que en este mundo acelerado y repleto de estímulos y notificaciones, vamos por la vida sobreexcitados y distraídos. Y un bostezo nos alarma. No tanto por el bostezo en sí sino por la ausencia de estímulos alrededor.
Pánico a la agenda vacía
Nos aterra la idea de no tener planes y mirar Google Calendar sin encontrar decenas de quedadas, eventos, reuniones, cenas… Sin embargo, un estudio publicado en la revista Creativity Research Journal demostró que el aburrimiento puede estimular la búsqueda de nuevos estímulos interesantes. Y eso a su vez puede aumentar la creatividad. Vamos, lo que Novak Djokovic está enseñando sobre el aburrimiento a sus dos herederos.
La ciencia confirma lo que ya intuíamos: tomarnos un descanso de actividades mentalmente estimulantes y permitirnos aburrirnos puede ser beneficioso.
Aburrirse no siempre es descansar
Amira Bueno, directora de Recursos Humanos de Cigna Healthcare España, explica que aunque solemos asociar el aburrimiento con el descanso, no siempre es así.
«En este contexto, el aburrimiento genera inquietud y ansiedad debido a la sensación de que el tiempo no avanza . Sobre todo, de no ser productivos y procrastinar», señala.
El primer paso para ponerse a pensar
Por su parte Arthur C. Brooks, profesor en Harvard y autor de The Happiness Files: Insights on Work and Life, defiende que el aburrimiento no es un problema del que haya que escapar. Considera que abrazar el aburrimiento crea el espacio mental necesario para enfrentarse a las preguntas más profundas de la vida sobre el sentido y el propósito. «Necesitas aburrirte. Tendrás menos sentido en la vida y estarás más deprimido si nunca te aburres. No nos gusta el aburrimiento. El aburrimiento es terrible. ¿Por qué es tan malo? Porque cuando no piensas en nada, tu mente divaga sobre grandes preguntas sobre el sentido de tu vida y te enfrentas a preguntas existenciales incómodas», asegura.
Recomienda comenzar a separarnos del teléfono para enfrentarnos a nuestros pensamientos. Señala que si aprendemos a ir acostumbrándonos a períodos de 15 minutos o más de aburrimiento, nuestra vida cambiará porque nos aburriremos menos con las cosas ordinarias de la vida, con el trabajo, con nuestras relaciones y con las cosas que ocurren a nuestro alrededor. Por eso, recomienda que no durmamos con el teléfono, que comamos sin él y que hagamos ayunos regulares de redes sociales.
De hecho Djokovic, padre de dos niños de 11 y 8 años, ha asegurado que sus hijos no tienen teléfono móvil. «No lo tendrán hasta que maduren», ha dicho.
Y lo liberador que es perder el tiempo
Al ir siempre pegados a nuestros teléfonos, tenemos en el bolsillo una ventana a la que asomarnos para estar siempre estimulados. Nos autoconvencemos de que así no nos aburrimos, pero en realidad logramos que nuestra mente jamás se centre. Y, por supuesto, nos aleja de la posibilidad de reflexionar.
Aunque por descontado, el exceso de rumiación no es saludable y por más que el aburrimiento pueda resultar desagradable, aburrirse es útil. Y liberador, porque los teléfonos han hecho que tengamos que optimizar cada instante. Tenemos un miedo atroz a perder el tiempo, porque precisamente el tiempo es lo único que no se puede comprar. Pero frenar es necesario para no entrar en una autopista interminable hacia la nada en la que no se disfruta realmente del viaje.
Por mi parte, lo siento muchísimo, pero tengo unas ganas inmensas de tumbarme bajo el sol, dormir y permitir que mi Gmail estalle. Gracias, querido, Novak Djokovic por recordarme lo bueno que es el aburrimiento. .