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Tomarse un descanso antes de afrontar una tarea no siempre es negativo./ Foto: Zalando.

Mente

No lo dejes todo para mañana: cómo dejar de procrastinar en siete pasos

Tienes una labor que sacar adelante, pero prefieres entretenerte con el móvil: procrastinas para no tener que enfrentarte a la tarea. Aquí tienes siete pasos para que no te vuelva a pasar.

Por Marcos López

11 de marzo de 2024 / 08:00

Ha llegado el momento de hacer esa tarea que no te divierte ni satisface. Quizás porque te resulta difícil o, incluso, frustrante. Así que en lugar de ponerte manos a la obra te distraes con el móvil, con el ordenador o inicias una conversación para pasar el tiempo. Todo vale cuando se trata de posponer tus obligaciones: procrastinas de nuevo. Pero no dejes para mañana, o para dentro de un rato, lo que tendrías que estar haciendo ya. Te contamos cómo lograrlo.

Procrastinar, esto es, aplazar, diferir o posponer una labor, no es una acción mala de por sí. Puede que en ocasiones te haga sentir mal contigo mismo, pero todo el mundo lo hace. Está en la naturaleza humana. Pero para que el tiempo no se te eche encima, te proponemos siete sencillos pasos para superarlo:

Por qué se procrastina

El problema, explica Elena Jiménez, psicóloga clínica, «viene cuando se hace porque se tiene miedo a fracasar en el intento o porque nunca se logrará el resultado perfecto».

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Pero también puede ser el resultado de que prefieras disfrutar de la vida y elegir alternativas más interesantes, lo que es bueno para tu estado de ánimo inmediato. Y también hay quien trabaja mejor bajo presión, cuando está a punto de sonar la campana y apenas queda margen de reacción.

No te castigues

¿Eres una persona procrastinadora? No te castigues por ello. El primer paso para superar un problema es reconocer su existencia. Así que acéptalo, con lo que serás más capaz de afrontar la situación y adoptar estrategias para desterrar esas pequeñas batallas con las que lidias antes de ponerte manos a la obra.

Por ejemplo, permítete procrastinar unas pocas horas antes de centrarte en lo que realmente tienes que sacar adelante.

Sé positivo

La mentalidad lo es todo. Así que cambia tu diálogo interno negativo por uno positivo. Deja que tu voz interior, tu Pepito Grillo, sea indulgente y comprensivo a la hora de recordarte tus obligaciones. Cambia el otra vez he abandonado mis quehaceres por me pongo con ello ahora mismo.

Un ayudante responsable

La ayuda de tu pareja, de un amigo o de un compañero de trabajo puede ser de gran ayuda. Ponle al tanto de la labor que tienes que realizar y cuál es el tiempo del que dispones para ello. Deja que evalúe tu progreso, lo que te empujará a cumplir con los plazos. Y si esto no es suficiente, apunta la experta, «siempre puedes negociar una pequeña recompensa que te incentive a lograrlo». Si entrego el trabajo en fecha, ¿me invitarás a cenar?

Paso a paso

Te han encomendado una tarea difícil y que te va a llevar mucho tiempo. El truco está en no visualizarla como un todo, pues te resultará abrumadora. ¿Que necesitas cuatro horas para terminarla y solo pensarlo te echa para atrás? Pues empieza dedicándole 30 minutos, o 20, o los que puedas asumir sin agobiarte. El arremangarte y ponerte manos a la obra será un pequeño triunfo que te motivará para continuar.

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Haz una lista

Coge un papel y escribe una lista con tus tareas pendientes y las consecuencias de posponerlas. Puede que el coste sea pequeño, pero puede que resulte muy negativo a largo plazo. Por ejemplo, cuando decides que hoy no sales a caminar –la procrastinación no se limita al trabajo, estudios o quehaceres domésticos, sino que abarca todos los aspectos de la vida–. Por un día no pasa nada, pero la persistencia en optar por quedarse en el sofá puede tener consecuencias muy serias para tu salud.

Esconde el móvil

Los correos electrónicos, los mensajes de WhatsApp y las redes sociales suponen una distracción que ya forma parte de tu rutina diaria. Una evasión a la que recurrir antes de cumplir con esa tarea poco, o nada, reconfortante. Y parece que te están llamando a gritos. Es cierto que tienes que estar conectada con el mundo, pero no es el momento. Apaga el móvil o ponle una alarma para revisarlo de cuando en cuando, no continuamente.

Busca ayuda

¿Lo has intentado todo y sigues procrastinando? Pues quizá haya llegado el momento de buscar ayuda profesional. Como concluye Elena Jiménez, «si tu procrastinación afecta de forma negativa a tu capacidad funcional, un psicólogo o psiquiatra podrá ayudarte a descubrir las causas por las que lo haces y diseñar conjuntamente una estrategia para superar el problema».

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