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Despejamos dudas

¿Cuál es la diferencia entre alimentos ecológicos, biológicos, orgánicos y sostenibles?

Pese a ser utilizados prácticamente como sinónimos, estos cuatro adjetivos poseen ciertos matices que los diferencian y que podrían ayudarte a la hora de realizar tu compra de manera consciente.

Por Diana Torres

14 de junio de 2021 / 09:12

Cada vez con más normalidad, cuando escuchamos hablar de alimentos responsables con el medioambiente aparecen las palabras ecológico, biológico, orgánico y sostenible.  Pese a tenerlas muy presentes en nuestro día a día, tendemos a utilizarlas como sinónimos sin apreciar correctamente las diferencias que existen entre ellas. Aunque las asociamos con el cuidado de nuestro planeta y de nuestra salud, estos conceptos guardan ciertas disparidades entre ellos que pueden orientarnos a la hora escoger mejor nuestros alimentos la próxima vez que visitemos el supermercado.

Según un estudio sobre hábitos de los consumidores de este tipo de productos llevado a cabo por Unilever hace unos meses, el 64% de los españoles creen que ecológico, biológico, orgánico y sostenible son conceptos que guardan grandes similitudes entre ellos. Pero no solo eso: 2 de cada 10 creen que sus significados son idénticos. Por otro lado, el 41% de los encuestados creen que los alimentos marcados como ecológicos son mucho más naturales, siendo un tercio los que consideran que son más sabrosos y sanos.

El precio es otra variante importante a considerar: más del 25% de los entrevistados dijeron verlo demasiado elevado, aunque para ellos merece la pena hacer ese pequeño esfuerzo monetario. La consultora Kantar también hizo una investigación recientemente que puso de manifiesto que el 77% de consumidores creen que los productos sostenibles siempre son más caros que los que no lo son, por lo que al final acaban decantándose por alimentos que generan un gran impacto medioambiental.

No obstante, el 65% de españoles no sienten que a la hora de adquirir estos productos estén perjudicando al planeta. Esto se debe a que admiten no tener suficiente información sobre lo sostenibles que son algunos alimentos. De hecho, según el estudio de Kantar, el 57% de personas estarían dispuestas a pagar un precio mayor por sus productos, siempre y cuando estos sean respetuosos para el medioambiente. Mientras tanto, otro 63% reconoce haber comprado en más de una ocasión productos no certificados con origen sostenible, como el aceite de palma.

Más de la mitad de los consumidores asocian la ecología a algunos alimentos como los huevos, seguidos muy de cerca por las frutas y las verduras. No obstante, existen otras muchas opciones que también pueden serlo, pese a no tener la confianza plena de quien los adquiere.

Es la propia legislación de la Comunidad Europea quien considera, erróneamente, que ecológico, biológico, orgánico y sostenible son sinónimos. Serían definidos como aquellos productos que no han sido concebidos ni tratados bajo químicos o pesticidas, que no han recibido manipulación genética y que respetan los ciclos naturales, beneficiando al medioambiente y a las comunidades ganaderas y agrícolas locales. Pero, ¿qué hay de verdad en esta descripción? Te contamos cuáles son las diferencias entre estos cuatro conceptos.

Alimentos ecológicos

Son considerados alimentos ecológicos aquellos productos que realizan sus etapas de producción y crecimiento sin intervención artificial y con total respeto hacia el ciclo de la naturaleza. Todos ellos deberán ser procesados sin abonos, pesticidas o conservantes genéticos, además de sin irradiación ni ingeniería genética.

¿Cómo sustituir estos químicos por factores naturales sin que se pierdan las condiciones óptimas del producto? Utilizando fertilizantes y pesticidas naturales y aprovechando las condiciones naturales del suelo y del clima, siempre que se encuentren en una zona sin polución. En el caso de la ganadería, la crianza deberá realizarse en pastos al aire libre si contaminación, sin hormonas de crecimiento y sin antibióticos que puedan alterar el estado natural del animal.

En definitiva, los beneficios de los alimentos ecológicos se encuentran en su gran cantidad de nutrientes antiinflamatorios y antioxidantes.

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Alimentos biológicos 

Son alimentos biológicos aquellos que no contienen ningún componente que haya sido alterado genéticamente ni haya necesitado la intervención de un laboratorio para conseguir su resultado final. Este efecto se consigue cuando los productores realizan un proceso de selección natural con sus especies y eligen el ciclo reproductivo, por lo que se consigue una mejora de la genética y un alto nivel de biodiversidad.

Diariamente podemos encontrar bienes en el supermercado marcados con la etiqueta ‘Bio’. Esto significa que, como puede ocurrir con el caso de algunas frutas, no se ha necesitado mejorar su color o duración antes de ser puestas en venta.

Alimentos orgánicos

Cuando un alimento es considerado orgánico se debe a que no se ha realizado ninguna intervención química para desarrollarlo, dejando completamente a un lado el uso de fertilizantes o pesticidas durante su proceso de producción.

Si un tipo de comida está etiquetado como orgánico, asegurará que no se habrán utilizado los productos mencionados anteriormente. No obstante, no todos los alimentos orgánicos son biológicos. Esto se debe a que, pese a no contener químicos, puede estar elaborado con productos que hayan sido manipulados genéticamente, como las uvas del vino.

Alimentos sostenibles

Al ser un término mucho más amplio que los anteriores, puede que de lugar a confusiones sobre su significado. La palabra ‘sostenible’ engloba tanto el respeto al medioambiente como a la economía local.

Diferencia entre alimentos eco, bio, orgánicos y sostenibles
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La economía sostenible potencia en su producción a la economía local a medio y largo plazo al ser respetuosa con el planeta. Está basada en el cultivo ecológico y responsable, lo que convierte a la agricultura ecológica en el sinónimo de agricultura sostenible. Sin embargo, los productos orgánicos pueden ser producidos en lugares que no son sostenibles, pese a no contener pesticidas ni fertilizantes químicos.

Los bienes sostenibles hacen verdadero hincapié en el bienestar de las personas, priorizando los beneficios de los productores y la mejora de la economía local mientras que se intenta llegar al punto más álgido en el proceso de cultivo ecológico.

No cabe duda de que estas etiquetas llaman la atención de los consumidores favorablemente, por lo que no deben ser utilizadas sin control. Para que un producto pueda ser considerado ecológico, biológico, orgánico o sostenible, el reglamento europeo establece unas reglas. Los alimentos de estos tipos no podrán contener más de un 5% de ingredientes procedentes de Organismos Genéticamente Manipulados, siendo este el margen que permite controlar cuál es la composición del alimento en sí.

Es muy importante que a la hora de hacer nuestras elecciones, no nos dejemos engañar por el ‘packaging’ de algunos productos. Pese a utilizar tonos tierra, verdes o estar envueltos en cartón asegurando ser totalmente naturales, algunos de estos alimentos pueden no resultar ser lo que parecen. Siempre que veas las palabras ‘Bio’, ‘eco’, orgánico o sostenible, deberán ir acompañadas de un sello de la Unión Europea que lo garantice, para así evitar caer en falsedades y realizar una compra mucho más cuidadosa con el medioambiente y nuestra salud.

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