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Spaving o cómo ahorrar comprando de más

Volver a casa cargada de bolsas tras una jornada de compras rebajadas puede salir muy caro. FOTO: Gustavo Fring/Pexels.

Lo barato sale caro

La dura paradoja del ahorro: el spaving o cómo los descuentos te pueden salir caros

Cuesta resistirse a las gangas. Al descuento deslumbrante cuanto más gastas. Al cupón por compras superiores a más de lo que querías gastar. Y no siempre compensa.

Por Marcos López

27 DE ABRIL DE 2026 / 07:30

En el colegio aprendimos que dos más son cuatro. Si gastas cuatro, gastas más que el que solo gasta dos. Luego llegaron los del marketing y aprendimos que a veces comprar en grandes cantidades puede salirnos a cuenta. Ese comprar de más para ahorrar o, incluso, comprar como inversión se conoce como spaving. 

Te asalta a diario en las apps de tus tiendas favoritas y no eres consciente pero acabas comprando de más. Y, por supuesto, nada de ahorrar.

Ansia de descuentos

Antes solo había dos grandes temporadas de rebajas: las de enero y las de septiembre. La llegada del comercio electrónico dinamitó ese modelo. Las apps de Zara, H&M, Mango, Decathlon, Carrfeour… bombardean a sus clientes con descuentos constantes. ‘Solo por 24 horas un 40% en prendas especiales’, ‘Descuentos solo para clientes con app’ y los tentadores códigos de descuento si te das de alta en la web. Por no hablar del Amazon Day y sus descuentos. Estrategias que solo tienen un objetivo: hacerte creer que estás comprando más barato para lograr que compres más. 

Pese a que eres tú quien gasta, estas tácticas de marketing te llevan a pensar en tu compra como una auténtica proeza. Puede que hasta te lances a comprar compulsivamente, a llenar tu armario con prendas que no necesitas y, peor aún, a que tu tarjeta de crédito eche humo.

El ahorrigasto de diario

El propio término lo dice todo: spaving, combinación de las palabras inglesas ‘spending’ –gasto– y ‘saving’ –ahorro–. Tú gastas de más comprando tres pantalones en vez de uno porque así aprovechas la oferta de ‘tercera unidad gratis’. Aunque sabes que un pantalón te puede durar años y que para cuando vayas a estrenar el tercero puede que ni te guste. O que hayas engordado.

Para el vendedor simplemente se trata de aumentar el precio del ticket medio o ‘ampliar el tamaño del carrito’.

Francisco López Martos, asesor financiero en Avalon Business Consulting, explica que «de acuerdo con el concepto de spaving, cuando compras más acabas ahorrando más. Algo que puede ocurrir por supuestos descuentos o ventas especiales». Pero cuidado: unirse a esta tendencia que tan de moda se ha puesto en Internet podría llegar a arruinarte.

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No compres de forma compulsiva

Dos mejor que uno. Y si son tres, o más, aún mejor. Así que no es cuestión de dejar pasar de largo las ofertas del supermercado. O cualquier ganga de cualquier producto que realmente necesitas. Que tendrás que adquirir antes o después, por lo que mejor hacerlo ahora que está más barato. De esta manera estás ahorrando.

¿Pero hay realmente un ahorro al comprar gangas que no necesitas, no vas a usar y puede que hasta ni siquiera te convenzan del todo? Los expertos advierten: son compras compulsivas y acaban haciéndote sentir fatal. 

Descuento a partir de 50 euros

De acuerdo con el concepto, acumular muchas unidades de un artículo (necesario) a precio de saldo no es un gasto, sino una inversión. Porque, a la larga, te saldrá mejor de precio.

El truco suele estar en la letra pequeña. Esa que si ya cuesta leer en el comercio convencional, en las webs tiene una tipografía tan mínima que muchas veces no se lee hasta que es tarde. Son esas llamadas que informan de que el descuento del 15% solo se aplica en compras superiores a 50 euros. Pero ya es casualidad que casi todas las prendas de ese e-commerce cuestan solo 40 euros. S

Con tal de llegar a los 50 y hacerte con ese descuento compras una camiseta barata que no sabes si llegarás a usar. Al final el ticket alcanza los 60 euros, menos el descuento. Bien mirado, habrías pagado menos comprando solo el primero artículo. Como refiere Francisco López, «la compra de un producto prescindible a coste reducido, también es spaving».

Cuidado con los gastos de envío

En un comercio físico pagas lo que marca la etiqueta. En el electrónico hay que sumar los costes de envío.  Esos que se añaden muy al final, durante el check-out. Cuando da hasta apuro abandonar el carrito. Y aquí hay una estrategia infalible: si compras por encima de 300 euros el envío te sale gratis. Así que ibas a comprar solo una mesita de noche y acabas comprando la mesita, tres macetas y una lámpara. Pero el porte de 45 euros te sale gratis. Un plan sin fisuras.

Como alerta el experto, «la gente se suele fijar únicamente en los grandes números de ahorro: un 50% de descuento, 10 euros de regalo… Olvidan tener en cuenta que se están endeudando con esa compra. Parece como si el establecimiento estuviera ofreciendo una solución personalizada para adquirir el producto, aunque en realidad es una solución para el propio vendedor».

Otro punto que se suele pasar por alto: muchas campañas con grandes descuentos ofrecen productos que aún no se han fabricado. Compras hoy y lo recibes dentro de dos meses. Cuando, muy posiblemente, ya se te haya pasado la euforia.

La satisfacción del ahorro

No importa que el coste final siga siendo (muy) elevado. Lo que realmente valora el comprador es a cuánto asciende el descuento. Qué cantidad de euros se está ahorrando. El spaving crea una falsa ilusión de poder y control sobre su dinero.

Y a todo ello se suma que esta compra tan supuestamente inteligente promueve la liberación de dopamina, lo que aumentará inmediatamente la sensación de bienestar del consumidor. Cuando llegue el extracto de la tarjeta será otro cantar.

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Ahora o nunca

También los vendedores juegan con el temor del potencial comprador a perderse la ganga. Es esa notificación de que ‘quedan pocas unidades’ de esa falda de volantes a la que echaste el ojo hace unos días. Es, como dicen los anglosajones, el fear of missing out o FOMO.

Registrarse en una web o navegar desde la app de un e-commerce deja un rastro que el vendedor no está dispuesto a perder. Si además diste like a una prenda, el comercio ya sabe que te gusta. Solo falta mandarte un recado con un descuento dejando caer que está a punto de agotarse. O que compres dos y compartas con una amiga. «Es una sensación de urgencia totalmente ficticia. Es altamente probable que, en los próximos saldos, el producto en cuestión vuelva a ver su precio reducido. Incluso en mayor medida», advierte el experto.

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Cómo evitar el spaving

Evitar el spaving es tan simple como evitar la compra de todo aquel producto que no se necesite o nunca se vaya a utilizar. Aunque el vendedor ofrezca más de una unidad o descuentos futuros para otros artículos.

No en vano, «si su destino es almacenarlo en tu armario junto a otras 50 cosas que aún tienen la etiqueta, entonces no merece la pena», indica Francisco López.

En relación a las compras online recomienda «eliminar todo producto que se haya puesto en el carrito y no se haya comprado al cabo de dos o tres días. No lo necesitas».

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