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Mitos de la nutrición

4 errores de alimentación que aún seguimos cometiendo

Aunque desmentidos por la ciencia, aún existen numerosos mitos fuertemente arraigados. Te contamos los 4 más comunes.

Por Equipo Welife

1 de junio de 2021 / 20:33

Pese al boom de la nutrición consciente y de la atención especial que le hemos prestado a nuestra nevera para comer ayudando a nuestro sistema inmune, seguimos cometiendo muchos errores a la hora de llevar una buena alimentación. 

“Que el alimento sea tu medicina”. Este aforismo de Hipócrates, el padre de la medicina, explica muy bien el sentir de muchos expertos en la actualidad. Entre ellos Zahira O. Naranjo, enfermera, experta en terapia ortomolecular y terapeuta en psiconeuroinmunología clínica. “La nutrición está involucrada en absolutamente todo, puede mejorar o empeorar nuestra salud física, pero también la psicológica”, explica.

Con sus pacientes, trabaja para cambiar y mejorar su estilo de vida, huyendo de las dietas estrictas que persiguen un objetivo concreto para después volver a las rutinas que nos habían llevado al punto de partida y llevarnos de paso los perjuicios del efecto rebote. Desde esta filosofía, la experta nos recuerda algunos de los mitos sobre alimentación más asentados en el subconsciente colectivo.

1. Hay que comer cinco veces al día

Uno de los mantras que más hemos escuchado, en muchas ocasiones de boca de profesionales de la medicina. Normal que lo tengamos grabado a fuego. Zahira desmonta esta máxima, recordando que son numerosos los estudios científicos que la refutan.

Nuestro estómago tarda cuatro horas en vaciarse por completo. Esto, unido a que deberíamos hacer todas las comidas del día en las 12 horas siguientes a despertarnos, como nos explica la experta («comer es una actividad diurna» -el día es para cargarnos de energía, para movernos, para pensar-), convierten este hábito en poco recomendable.

“Solía recomendarse para adelgazar. Las personas con sobrepeso buscan quemar grasas. Las grasas son las reservas energéticas del cuerpo. Si cada pocas horas hacemos una ingesta que aporta energía, ¿cómo sabe nuestro cuerpo que tiene que gastar esas reservas?”.

2. Cereales y legumbres, la base de nuestra pirámide nutricional

La pirámide nutricional tal cual está formulada hoy en día es aberrante: que la base sean cereales en vez de pescados o producto de mar, verduras y hortalizas no tiene ningún sentido científico”, considera Zahira, que cuenta cómo los hidratos de carbono (ya sean de absorción rápida -harinas refinadas, leche, cereales- o lenta – legumbres, arroz-) han acaparado el protagonismo en nuestra dieta en detrimento de las proteínas y las grasas de calidad.

Toca reaprender y alinearnos con nuevas pirámides alimenticias como el plato saludable de la Escuela de Salud Pública de Harvard, que recoge los principios que nos explica la experta; en la base, esas grasas y proteínas de calidad: huevos, pescados, mariscos, pollo… Las verduras de todos los colores y las hortalizas, los frutos del bosque y el AOVE, en el siguiente escalón. Después, las frutas (también de todas las tonalidades), los frutos secos, las especias y las carnes rojas.

Pirámide nutricional propuesta por Marcos Vázquez

Además de seguir este esquema, Zahira recuerda que es vital considerar de dónde proceden nuestros nutrientes. Si tomamos carne o pescado es importante, además de por cuestiones de sostenibilidad, que esos animales hayan llevado una vida y una alimentación acordes con su naturaleza. Igual en el caso de las frutas, verduras, hortalizas… La agricultura intensiva, los pesticidas y los envoltorios de plástico alteran sus propiedades y nuestra salud.

3. La leche es lo que más calcio tiene

“En consulta me encuentro con gente que toma cuatro o cinco raciones de lácteos al día… ¡Una burrada!”, cuenta la terapeuta. La leche contiene un gran aporte de calcio, pero Zahira apunta: “es un calcio menos biodisponible -más difícil de absorber para nuestro cuerpo- que el que aportan otras fuentes, aunque sea en menor cantidad (por ejemplo, la verdura de hoja verde)”. En cada brick de leche que consumimos hay leche de muchas vacas y eso “agota a nuestro sistema inmune, que tiene que verificar la inmunología de todas ellas”.

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4. El huevo es malo

Para la especialista, eso de que el huevo es malo es un mito que nos ha privado de nutrientes importantes para nuestra salud. “Ha generado carencias de colina, una sustancia muy importante para ayudar a que el hígado haga su función y se regenere, y de muchas vitaminas del grupo B, que son neuroprotectoras. Grasas como el colesterol, por ejemplo, son necesarias para fabricar hormonas sexuales. Y nuestras células, todas, están hechas de fosfolípidos, que también son grasas”.

Las grasas son saludables siempre que sean de calidad, no se hayan procesado ni sometido a altas temperaturas. En el caso del huevo, ha de ser de un animal que se ha movido y ha comido acorde a sus necesidades.

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