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Las propiedades del azafrán van mucho más allá de su valor como especia. / Foto: Pexels.
ALIMENTACIÓN
No solo da color y sabor: también, indican las investigaciones, puede ser una ayuda eficaz para aliviar los trastornos del estado de ánimo.
Por María Corisco
9 DE MAYO DE 2024 / 07:30
Es posible que pienses que el azafrán es tan solo esa colorida y aromática especia, de precio prohibitivo, que echas a la paella de los domingos o a los guisos marineros. Pero la historia del azafrán, y sus usos medicinales más allá de la cocina, se remonta a miles de años atrás.
Se cree que la planta de la que se obtiene el azafrán, Crocus sativus, es originaria de Asia Menor, en concreto de la región que hoy comprende Irán, Grecia y Turquía. Se sabe que los antiguos egipcios la utilizaban como perfume -cuenta la leyenda que Cleopatra añadía azafrán a sus baños de leche- y como condimento, y que los griegos y los romanos aprendieron a utilizarlo, por sus propiedades medicinales, para tratar una amplia variedad de dolencias.
“El azafrán se ha utilizado con fines terapéuticos desde la antigüedad por sus propiedades antiespasmódicas, sedantes, expectorantes, estimulantes o afrodisíacas, entre otras”, explica Ana María Sánchez Gómez, investigadora del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA). Y añade que “estuvo presente en las farmacopeas europeas, formando parte de numerosas fórmulas magistrales y tinturas, desde el siglo XVI hasta principios del siglo XX, cuando su uso medicinal se vio limitado por el desarrollo de la química de síntesis y el empuje de la industria farmacéutica”.
Así es. La llegada de los fármacos de síntesis acabó con la vida medicinal de muchas plantas, y así pareció pasar con el azafrán. Sin embargo, continúa la investigadora, “en las últimas décadas ha aumentado el interés científico por demostrar sus propiedades bioactivas y relacionarlas con la concentración de compuestos con posibles efectos beneficiosos para la salud, y así poder establecer su dosificación”. El reto, hoy, es estudiar sus distintos compuestos bioactivos para ver sus propiedades, tanto por separado como en sinergia.
Son muchas las investigaciones centradas en esas propiedades terapéuticas del azafrán. Entre ellas, se ha extendido su popularidad para mejorar los trastornos del estado de ánimo:
Además de sus beneficios para el estado de ánimo, también se está investigando el papel del azafrán en el envejecimiento. Varios estudios han investigado los efectos del azafrán en la función cognitiva, incluida la memoria, la atención y la función ejecutiva.
Por ejemplo, un estudio publicado en la revista "Human Psychopharmacology" en 2010 encontró que el azafrán mejoró la memoria de trabajo en adultos sanos. Otro estudio, publicado en "Journal of Psychopharmacology" en 2010, encontró que el azafrán mejoró la memoria verbal en adultos con problemas de memoria relacionados con la edad.
Asimismo, otras investigaciones sugieren que el azafrán puede tener efectos neuroprotectores y puede ayudar a mejorar la función cerebral y prevenir enfermedades neurodegenerativas como el Alzhéimer y el Párkinson.
Y aún hay más posibles aplicaciones:
Evidentemente, no se trata de que ahora empieces a echar azafrán a todos tus platos: con ello no conseguirás más que desequilibrar tu presupuesto del mes.
Para aprovechar sus propiedades, se extraen sus principios activos y se formulan en cápsulas, tinturas o extractos líquidos. Las cápsulas contienen extracto de azafrán estandarizado para garantizar una concentración consistente de los principios activos.