
Alerta de spoiler: la distracción que procura la pantalla puede hacer que nuestra cena resulte insípida. Y comeremos de más. FOTO: Pexels.
Pizza, Netflix y unos kilos de más
Cenar mientras ves tu serie favorita engorda: la combinación perfecta para mandar tu dieta al garete
El capítulo podría titularse 'Calorías sin final feliz'. Una nutricionista explica por qué no es buena idea el combo sofá, mantita y pizza familiar para ver series de televisión.
Por Marcos López
11 DE ENERO DE 2026 / 08:00
Si le preguntan a la báscula cuáles son sus grandes enemigos te dirá que el sedentarismo y la comida basura. Con mención especial a los ultraprocesados y esa combinación fatídica de sofá, pizza o hamburguesa con ración extragrande de patatas fritas y una sesión eterna de maratón de series en tu plataforma favorita (el temido ‘binge-watching o atracón de series). Rocío del Pozo, dietista-nutricionista en el Consultorio Médico Los Ángeles de Madrid, explica que «ver la televisión mientras cenamos hace que prestemos menos atención a lo que estamos comiendo».
Este ‘comer con el piloto automático «por lo general provoca que prolonguemos nuestro tiempo de ingesta y tomemos más alimentos. En otras palabras: más calorías de lo que haríamos si no estuviéramos delante de una pantalla».
Capítulo glorioso, cena insípida
El capítulo de hoy ha cumplido con tus expectativas. La cena, no tanto. Por mucho esmero que hayas puesto en prepararla, no te ha dejado demasiado satisfecha. Por la sencilla razón de que, como apunta la especialista en Dietética y Nutrición, «la actividad de las áreas del cerebro implicadas en la percepción del sabor se ve reducida cuando combinamos nuestra comida con una distracción. Como ocurre cuando cenamos con la vista fija en una pantalla, caso de la televisión o del móvil».
Un ejemplo: la Universidad de Leiden le pidió a un grupo de adultos que memorizaran una serie de números mientras comían. Y cuanto más largas eran las cifras, menor era el sabor que encontraban en sus alimentos. Y ahí está el problema: cuando sentimos que lo que estamos comiendo no tiene sabor, perdemos la noción del alimento y es fácil comer sin parar. O, al menos, en una cantidad muy superior a la que deberíamos tomar. Sin perder de vista que es más fácil que esta abstracción suceda con alimentos facilones, esos que se comen con los dedos (la famosa finger food) sin apenas prestar atención.
Los anuncios te empujan a comer (mal)
Es el momento de que entre en juego la industria alimenticia, que sabe muy bien que estás viendo la tele mientras cenas. Así que, o recurres a una plataforma de streaming libre de anuncios o ya puedes prepararte para unos consejos ricos en calorías que avivarán tu apetito. Patatas fritas, alimentos ultraprocesados y otras viandas poco, o nada, saludables, a las que te costará resistirte.
La especialista en Dietética y Nutrición alerta de que los niños, como han mostrado investigadores de la Universidad de São Paulo, consumen más alimentos ultraprocesados cuando comen viendo la televisión en familia. Y no importa que tu infancia haya quedado atrás: «Las evidencias observadas con los adultos son muy similares». Dicho de otra forma, es más probable sentarse a ver la tele con un combo de alitas de pollo y patatas fritas que con una ensalada de atún y rúcula.
Si te distraes, comes más; si te aburres, también
Las escenas emocionantes nos hacen engullir a toda velocidad, como si ese gesto mecánico nos calmara mientras vemos cómo el demogorgon se acerca a su víctima mostrando los dientes. Lo malo es que si el capítulo resulta ser un auténtico bodrio, también engulliremos sin medida. Como recuerda Rocío del Pozo, «el aburrimiento nos empuja a comer. Tal es así que en los casos en los que la serie o película no alcanza nuestras expectativas, es altamente probable que comamos más para compensarlo y sentirnos mejor».
Un dato curioso: la Universidad Macquarie de Sídney realizó un experimento con dos grupos de adultos a los que les pusieron dos capítulos de la serie Friends. Uno que ya habían visto y otro completamente nuevo. Y quienes tuvieron que lidiar con el capítulo repetido ingirieron de media 211 calorías más que los que disfrutaron de la novedad. Ni que decir tiene que estas calorías rara vez vendrán de filete a la plancha y un tomate aliñado con aceite de oliva virgen extra. Lo normal es que haya snacks salados, fritos o alimentos de baja calidad nutricional. Esos tan apetecibles y que tan poco le convienen a tu salud.
Drama, pañuelos… y chocolate
¿Y si tienes un mal día y buscan reconfortarte viendo una serie romántica con tu tarrina de helado de chocolate? De nuevo: mala elección. Las emociones van a inhibir la sensación de saciedad y es probable que ingieras una cantidad desmedida de helado.
Como concluye la experta, «nuestros comportamientos alimenticios también se encuentran condicionados por nuestro estado emocional. Cuando vemos algo que nos haga sentir tristes es más probable elegir aquellos alimentos que nos procuren mayor placer».
En resumen: si vas a sentarte a ver tu serie favorita, no olvides la alimentación consciente. Tener en cuenta qué comes, en qué cantidad y por qué evitará que te sientas mal al apagar la televisión. Tu báscula, pero, sobre todo, tu salud, lo agradecerán.
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