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Puedes brincar de alegría, pero también porque saltar es bueno para ti. Foto: Freepik.

Ejercicio

Por qué saltar es el mejor ejercicio para sentirte plenamente bien

Combate la osteoporosis, aumenta la resistencia muscular y, además, empodera. Si empiezas a notar tu cuerpo oxidado, es el momento de ponerte a saltar.

Por María Corisco

9 de febrero de 2024 / 12:30

¿Hace cuánto que no saltas? Si te tienes que remontar a los tiempos del colegio y la comba, o no recuerdas cuándo fue la última vez que diste botes en un concierto o brincaste con tus amigos sin ton ni son, probablemente te interese saber que saltar no es solo un juego o una expresión de alegría: es, también, uno de los mejores ejercicios que puedes hacer por la salud de tus huesos y de tus músculos… y por tu bienestar.

A menudo se tiende a pensar que saltar es cosa de jóvenes y que, pasada una edad, los saltos ponen en riesgo las rodillas y articulaciones. Pero no tiene por qué ser así, explica João Mota, fisioterapeuta y profesor en la Escuela de Fisioterapia de la ONCE: “Sabemos que beber agua es bueno, pero no por ello vamos a beber seis litros de agua al día, porque nos hará daño; del mismo modo, podemos afirmar que es bueno saltar, sin que eso implique estar saltando a todas horas o en todos los entrenamientos”.

Las ventajas de saltar se conocen desde hace tiempo. Entre ellas, Mota destaca que “se trata de un tipo de fuerza muy asociado a la capacidad funcional, es decir, a la capacidad de moverse, de hacer cosas en sus día a día. Algo muy importante a medida que cumplimos años. Recibir ese estímulo, el impacto de la carga -que no deja de ser tu peso, por lo que se llama autocarga-, es fantástico”.

Por qué sirve de ayuda para los huesos

En concreto, detalla el experto, “el salto es excelente para frenar la pérdida de densidad ósea, pues contribuye a mejorar el tejido óseo y la salud ósea en general”.

  • Carga de peso. El salto implica una carga de peso sobre los huesos, lo que estimula la formación ósea y fortalece la densidad ósea. Cuando el cuerpo salta y aterriza, la gravedad ejerce una carga sobre los huesos, lo que estimula la producción de nuevas células óseas y aumenta la densidad mineral ósea. Además, “el salto te prepara para una caída, para un salto que, por algún motivo, tengas que dar en tu vida diaria. Así podrás hacerlo de una manera más ágil y sin lesionarte”.
  • Estrés mecánico. El impacto asociado con el salto proporciona un estrés mecánico que es beneficioso para la salud ósea. Este estrés mecánico estimula la remodelación ósea, lo que significa que el tejido óseo se adapta y se fortalece en respuesta al estrés, aumentando así su resistencia y densidad.
  • Estimulación de células óseas: El salto puede activar los osteoblastos, es decir, las células responsables de la formación de nuevo tejido óseo. Al estimular su actividad, el salto promueve la formación de hueso nuevo y fortalece la estructura ósea existente.
  • Aumento de la densidad ósea: La carga de peso y el estrés mecánico asociados con el salto pueden conducir a un aumento en la densidad mineral ósea, lo que reduce el riesgo de fracturas y ayuda a prevenir la osteoporosis y otras enfermedades relacionadas con la pérdida de densidad ósea.

Cómo ayuda también al músculo

“Con el salto se trabaja la fuerza de reacción, la fuerza explosiva y la velocidad -explica el experto-. Y también es bueno para el tendón, especialmente para la unión miotendinosa, una estructura que se rompe con frecuencia”.

  • Fortalecimiento muscular. El acto de saltar implica la contracción y relajación rápida y repetida de varios grupos musculares, especialmente los músculos de las piernas, incluyendo los cuádriceps, isquiotibiales, pantorrillas y músculos estabilizadores del core. Esta actividad ayuda a fortalecer estos músculos, aumentando su resistencia y capacidad para realizar actividades físicas.
  • Desarrollo de la fuerza explosiva. Saltar implica una rápida contracción muscular seguida de un movimiento explosivo hacia arriba. Este tipo de actividad ayuda a desarrollar la fuerza explosiva en los músculos.
  • Mejora de la coordinación y la estabilidad. Saltar requiere un alto grado de coordinación y estabilidad, ya que implica la coordinación entre varios grupos musculares para realizar el movimiento de manera efectiva. Este tipo de actividad puede mejorar la coordinación neuromuscular y la estabilidad del cuerpo.
  • Estimulación del tejido conectivo. Saltar también puede estimular los tendones, que son tejidos conectivos que conectan los músculos con los huesos. La tensión y el estiramiento asociados con el salto pueden ayudar a fortalecer los tendones y mejorar su capacidad para absorber impactos y resistir lesiones.

Salta, pero con cuidado

“Saltar es fantástico para la salud, pero tiene sus limitaciones: si te has roto el menisco o el ligamento cruzado… pues evidentemente no podrás hacerlo. Habrá que volver a readaptar los tejidos y entrenarlos, y dejar el salto para una fase posterior”. Otro cuidado que hay que tener, continúa João Mota, es “si se está tomando alguna medicación que interfiera con la hidratación de los tejidos. Es el caso de uno de los más conocidos fármacos contra el acné, que deja deshidratados los tejidos. Eso es una contraindicación”.

Por lo demás, concluye, “saltar es vida. Moverse sin límites es realmente muy importante… y, además, empodera. Porque no se trata solo de sus efectos físicos: muchos pacientes me cuentan el subidón que han tenido y dicen ‘pensaba que esto no lo podía hacer, creía que jamás iría volver a saltar en mi vida’. Ese subidón no tiene precio”.

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