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Aunque es un término común en el lenguaje cotidiano, el metabolismo perezoso no tiene un fundamento científico riguroso como concepto médico. FOTO: Getty Images.
CUERPO
La idea de que tu metabolismo va a ralentí y por eso no quemas calorías es muy tentadora, pero con ella sueles errar el tiro: los problemas con el peso van mucho más allá de esta supuesta pereza.
Por María Corisco
15 DE DICIEMBRE DE 2024 / 07:36
¿Tienes a veces la sensación de que tu metabolismo no quema las calorías al mismo ritmo que el de las demás personas? Seguro que tienes varios amigos que, comiendo lo mismo que tú, no engordan un gramo, mientras que, en tu caso, sientes que casi todo aquello que te llevas a la boca termina convirtiéndose en grasa de la que no eres capaz de desprenderte. ¿Dónde está el misterio? ¿Existe de verdad un metabolismo perezoso?
Este concepto, explica la dietista y nutricionista Lola Fernández, “se utiliza popularmente para describir la idea de que algunas personas queman menos calorías en reposo, lo que explicaría el aumento de peso o la dificultad para perderlo. Aunque es un término común en el lenguaje cotidiano, no tiene un fundamento científico riguroso como concepto médico”. Aun así, señala, sí es cierto que “hay aspectos del metabolismo que pueden ayudar a comprender por qué algunas personas lo tienen más o menos fácil para mantener su peso”.
Lo primero es comprender qué es el metabolismo basal. Se trata del punto de partida, y representa “la cantidad de energía que tu cuerpo utiliza para mantener funciones vitales en reposo (respiración, temperatura corporal, circulación…)”. No hay una medida estándar: varía según la genética, la edad, el sexo, la masa muscular y otros factores. Por ejemplo, las personas con más masa muscular generalmente tienen un metabolismo basal más alto.
Ahora bien, advierte la experta, “aunque las diferencias individuales existen, esa idea de metabolismo basal perezoso no suele ser suficiente para explicar grandes aumentos de peso; hay que considerar otros factores, como la dieta y el nivel de actividad física”. Así, cuando culpas de esos kilos que no te gustan a tu metabolismo lento, “es frecuente que detrás haya una dieta alta en calorías, un estilo de vida sedentario o patrones de sueño deficiente. Se ha visto en los estudios que la mayoría de las personas subestiman la cantidad de calorías que consumen y sobreestiman las que queman”.
No obstante, sí hay situaciones en las que es posible tener un metabolismo basal bajo debido a distintas causas médicas:
Por otra parte, también merece tenerse en cuenta otro concepto, el de adaptación metabólica. Cuando haces una dieta drástica y pierdes peso de manera rápida y significativa, “el cuerpo tiende a ajustar su gasto energético, reduciendo las calorías quemadas en reposo y durante la actividad física. Este fenómeno, conocido como termogénesis adaptativa, puede dar la impresión de un metabolismo más lento”.
Asimismo, añade Lola Fernández, “hay desequilibrios hormonales, como la resistencia a la insulina o a la leptina, que pueden contribuir al aumento de peso al afectar el apetito y el almacenamiento de energía, aunque no necesariamente implican un metabolismo perezoso”.
“Lo mejor que pueden hacer las personas que quieran activar su metabolismo es hacer cambios en su estilo de vida que promuevan un mayor gasto energético y optimicen las funciones metabólicas del cuerpo», señala la experta.