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Los mitos hacen que no disfrutemos de nuestra vida sexual./ Foto: Louis Vuitton.

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Ocho falsos mitos sobre la sexualidad que pueden estar afectando (y mucho) a tu vida íntima sin que te des cuenta

Cuando nos vamos a la cama con nuestra pareja, no vamos solos: nos acompañan creencias que pueden generar estrés, frustración y ansiedad en nuestra vida sexual.

Por María Corisco

22 de diciembre de 2023 / 13:00

Secretismo, tabúes, vergüenza, supersticiones… Una de las facetas más importantes de la vida, la sexualidad, ha estado tradicionalmente relegada al ámbito de lo oculto, de lo que debe pertenecer a la esfera de lo íntimo y, por tanto, de lo que no se debe hablar. Esa idea ha propiciado la aparición de mitos y creencias que se han alimentado de la falta de una información veraz y sin tapujos. Y aún hoy, a pesar de que la educación sexual ha llegado a las escuelas y pese a que se ha abierto el diálogo sobre la sexualidad, estos mitos siguen presentes y afectan mucho a las relaciones sexuales.

Así lo explica Andrea Martínez, psicóloga del equipo de Avance Psicólogos, donde ofrece terapia sexológica y de pareja con perspectiva de género: “Los mitos alrededor de la sexualidad son fruto de silenciar algo tan evidente y poderoso que no puede ocultarse, pero que se ha callado y, por lo tanto, se desconoce. Es entonces cuando los chismes, dimes y diretes aparecen, y así los mitos tratan de explicar lo que se ha censurado, desde la ignorancia y el miedo”.

1. Los hombres tienen ganas siempre

En los últimos años se ha puesto contra las cuerdas esa idea tan arraigada de que el hombre está siempre dispuesto para tener una relación sexual. Se trata de una creencia que, en realidad, genera miedo en hombres jóvenes, que se sienten presionados por tener que responder a las expectativas sexuales de su pareja. Y el miedo es un magnífico antídoto contra la lujuria.

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Andrea Martínez señala que “la idea de que a ellos siempre les apetece, además de generar mucha presión, no es cierta. El deseo y la excitación de cualquier persona varía en función del ánimo, momento del día, estado físico… Las variables del entorno y cómo nos encontramos son fundamentales para alcanzar la relajación suficiente que lleva a desear o a excitarnos”.

2. El sexo tiene que ser espontáneo

Es muy común pensar que las relaciones tienen que surgir, cuando no se aplica a otras actividades de la vida, explica la psicóloga: «No comemos sólo cuando tenemos hambre ni dormimos cuando tenemos sueño, y el problema de pensar así sobre el sexo es que, al no buscarle un hueco en nuestro día a día, puede verse relegado a algo para lo que nunca encontramos el momento. Tener momentos concretos para las relaciones sexuales puede ser excitante, ya que generamos expectación. Además, al hablar sobre cuándo tenemos sexo estamos incluyendo un componente de consentimiento explícito que por desgracia no siempre está presente».

3. No tener orgasmos durante la penetración es un problema

Freud consideraba que el único orgasmo propio de una mujer sexualmente madura era el vaginal; el clitoriano sería, según él, “propio de mujeres inmaduras y neuróticas”. Y aún se arrastra esa creencia de que el orgasmo perfecto es el vaginal. La realidad, según datos de la Sociedad Española de Sexología, es que “el 80% de las mujeres españolas llega al orgasmo a través de la maniobra puente, es decir, la estimulación del clítoris, ya sea sola o durante el coito. Pero esta idea del orgasmo vaginal “es una preocupación común en parejas heterosexuales. Es un error distinguir entre orgasmos vaginales y clitorianos: el orgasmo es una respuesta fisiológica única, sea cual sea el estímulo por el que se llegue a él”.

4. El orgasmo simultáneo es esencial para tener una buena relación sexual

Cuánto daño han hecho las escenas de sexo en las que ambos miembros de la pareja alcanzaban el clímax en el mismo momento y a continuación se desplomaban sobre la cama. La idealización del orgasmo simultáneo ha llenado de estrés el dormitorio, y sin necesidad.

Como indica la psicóloga, “durante la relación sexual es normal que cada uno lleve su ritmo, y no es necesario esperarse para que la relación sea satisfactoria. Esta idea puede además generar bastante presión y ansiedad por llegar con la pareja, dificultando los encuentros sexuales debido a que elevamos las expectativas”.

5. Una relación sexual debe tener penetración

Una de las creencias más habituales es que las caricias, los besos y la estimulación de la pareja forman parte de los preliminares y que, como tal, son el paso previo al momento cumbre: la penetración. Según explica Andrea Martínez, “el coitocentrismo y la importancia que se ha dado siempre a la penetración está detrás de este mito. La relación sexual es muy amplia y son muchos los estímulos que la conforman y enriquecen. Las caricias, besos y demás formas de estimulación durante la relación son y conforman relaciones sexuales”.

6. Hay que probarlo todo para estar sexualmente liberado

Si hace años el mito era que los juegos, la curiosidad y la disposición a probar nuevas cosas era poco menos que una aberración, hoy el mito se ha dado la vuelta y ahora surge como imperativo la necesidad de probarlo todo para demostrar que no estamos reprimidos.

Como indica la psicóloga, “la sexualidad y erótica es algo íntimo y muy personal, y no tiene por qué apetecernos o gustarnos todo. Muchas personas creen que si no lo prueban todo no se han liberado sexualmente o tienen algún problema, y nada más lejos de la realidad. Respetar nuestros gustos y apetencias, así como las de la pareja en la experiencia, es lo importante para una sexualidad sana y de disfrute, sin presiones ni deberías”.

7. Si tienes pareja, no deberías masturbarte

Otro mito es el de pensar que, si se está en pareja, ya no se debe sentir el impulso de masturbarse, y que hacerlo denota una insatisfacción con nuestra vida sexual. Esto lleva a que muchas personas se masturben en secreto, para evitar que su pareja se sienta insegura al pensar que lo hace porque «no tiene suficiente conmigo».

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La autoestimulación es sana y recomendable en todas las etapas de la vida. Autoexplorarse y darse placer permite conocer mejor el propio cuerpo y así disfrutar mejor de la sexualidad con y sin pareja. Estas y otras creencias erróneas pueden provocar conflictos de culpa, autoestima y problemas de pareja”.

8. Si te gusta tu pareja no deberías necesitar lubricante

Es otro de los mitos de la vida en pareja: creer que el mero hecho de que te guste tu pareja o que estés excitado hace innecesario el uso de un lubricante. Puede ser así, pero muchas veces el lubricante es el mejor compañero para una relación sexual, y no implica que la pareja sea un mal amante o que tú tengas dificultades para alcanzar un buen grado de excitación.

Afortunadamente, este mito está empezando a desmoronarse, y prueba de ello es que cada vez vemos más anuncios de lubricantes en los que mujeres de todas las edades -y no solo en la menopausia- recurren a ellos para tener relaciones sexuales más placenteras.

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