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¿Estás preparado para un ataque dialéctico? FOTO: Fotograma de El diablo viste de Prada.
MENTE
Sarcasmo, ironía y buen humor. Son las tres claves para poner límites a esas preguntas que te incomodan y te hacen sentir vulnerable ante los demás. Descubre las respuestas más ingeniosas.
Por María Corisco
3 DE SEPTIEMBRE DE 2024 / 09:13
Todo el mundo tiene en su entorno a alguien que no se corta lo más mínimo a la hora de hacer preguntas incómodas o indiscretas. Puede ser esa compañera de trabajo que te pregunta sin despeinarse por qué no te pones a dieta, esa vecina cotilla que te suelta cómo es que estás sin novio o ese amigo de la familia que no entiende por qué no te han ascendido todavía.
Una de las primeras opciones es soltar un zasca que deje a la otra persona plantada en el sitio y sin ganas de volverte a preguntar en mucho tiempo. Pero esta opción, que puede estar indicada para deshacerte de personas que no te interesan y que prefieres tener lejos, no parece la mejor idea para contestar a quienes te hacen una pregunta indiscreta, pero sin malicia.
La ciencia ha dibujado una especie de curva del bienestar para responder a una pregunta difícil: cuándo empieza de verdad el efecto reparador de alejarse de la rutina