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Guardar secretos mejora tu autoestima./ Foto: Pexels.
SALUD MENTAL
Que te confíen un secreto puede ser estresante, sobre todo cuando lo que se oculta es negativo. Pero guardar un secreto positivo puede hacer que nos sintamos más vivos y llenos de energía.
Por María Corisco
19 DE ENERO DE 2024 / 14:00
Una de las virtudes que más se valoran en las personas del entorno de cada uno es que sean capaces de guardar un secreto. Todos conocemos a alguien a quien no se le puede hacer una confidencia sin correr el riesgo de que se propague por todas partes, y también a quien es “una tumba”. Pero, desde la perspectiva de quien es depositario del secreto, permanecer con los labios cerrados puede tener consecuencias diferentes en función de qué es lo que se debe callar.
“Guardar secretos puede tener tanto aspectos positivos como negativos, y la evaluación de estos depende en gran medida del contexto, la naturaleza del secreto y cómo se maneja”, señala la psicóloga Esther Cantos.
Durante años, desde la Psicología se ha considerado que guardar secretos podía generar estrés y perjudicarnos. La cuestión, explica el doctor Michael Slepian, profesor en la Universidad de Columbia, es que las investigaciones “se han hecho en torno a secretos que tienen implicaciones negativas para nuestras vidas”.
Slepian ha liderado una investigación sobre la repercusión que pueden tener en nuestro bienestar los secretos felices. Si bien los negativos son mucho más comunes que los positivos, apunta, “algunas de las ocasiones más felices de la vida comienzan como secretos, incluidas propuestas de matrimonio secretas, embarazos, regalos sorpresa y noticias emocionantes”.
Previamente a este estudio, el equipo realizó una encuesta entre 500 personas en la que se les preguntaba qué harían al enterarse de una buena noticia. “Tres de cada cuatro (el 76%) dijeron que lo primero sería compartirla con alguien”. Desde ahí, los investigadores trataron de dilucidar qué lleva al 24% restante a guardar un secreto positivo “y de qué manera puede llenarles de satisfacción”.
Para ello hicieron diferentes experimentos con miles de personas, y vieron que “guardar secretos positivos con la idea de contarlos más adelante les hacía sentirse bien y con más energía”. De alguna manera, tener en nuestro interior una buena noticia y mantenerla en secreto es fuente de vitalidad.
No sucede así con los secretos negativos o vergonzosos, “que, a menudo, están gobernados por presiones o miedos externos. La gente guarda secretos positivos para su propio disfrute o para hacer que una sorpresa sea más emocionante. Les hacen sentirse bien, y estas emociones positivas son un conocido predictor de sentirse llenos de energía”.
Todo ello está relacionado con el disfrute que proporciona la preparación del momento de la revelación. Pensemos en una fiesta sorpresa: disfrutamos más de la expectación previa que del momento en sí, apunta Slepian: “A veces hacemos todo lo posible para orquestar la revelación de un secreto positivo y hacerlo aún más emocionante. La sorpresa puede ser muy placentera, pero es la más fugaz de nuestras emociones. Tener tiempo extra -días, semanas, incluso más- para imaginar el rostro de aquel a quien queremos sorprender nos permite disfrutar más tiempo de este momento, aunque sólo sea en nuestra mente”.