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No se puede ser bueno en todo, sólo auténtico./ Foto: Aerie.

Salud mental

Abraza tu propia mediocridad: cómo dejar de sentirte especial puede hacerte más feliz

Entender que no puedes ser perfecto en todo y aceptarte tal y como eres sin presionarte es lo que es realmente el amor propio.

Por Sara Flamenco

12 de enero de 2024 / 13:18

Vivimos en la época de las grandes frases motivacionales. «Sé la mejor versión de ti mismo», «Si puedes imaginarlo, puedes conseguirlo», «Lo imposible sólo cuesta un poco más». De hecho, se ha creado todo un imperio cimentado en estas afirmaciones aparentemente positivas pero que pueden esconder un gran daño emocional si te las crees en exceso y te vuelves demasiado perfeccionista.

«Estas frases que dicen motivar, en el fondo lo que más hacen es culpabilizarte: aseguran que todo depende de ti, de cuánto lo deseas o de cómo lo mires. La consecuencia lógica que emana de ellas es que si te va mal, es porque no te esfuerzas o no lo haces bien», asegura el psicólogo Buenaventura del Charlo Olea, autor de los libros Te estás jodiendo la vida: Olvídate de tu mejor versión y sé tú mismo y Hasta los cojones del pensamiento positivo.

Estamos tan obsesionados en ser buenos en todo lo que nos proponemos, que la frustración y la ansiedad campa a sus anchas. «Querer alcanzar la perfección es casi una garantía para tener problemas de salud mental, ya que fomenta la frustración, la insatisfacción, la comparativa, la obsesividad y la pérdida de disfrute al evaluar todo el rato si lo haces bien o no», explica.

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Por tanto, hay que romper una lanza a favor de la mediocridad. Sí, como lo lees, en contra de todas esas frases motivacionales que te animan a luchar por alcanzar la perfección. Porque, lo siento, tanto tú como yo lo somos en la gran mayoría de aspectos de la vida.

¿Qué es ser mediocre?

«Ser mediocre es estar en la media y sin embargo se ve como ser un inútil… Por matemáticas, en cualquier grupo la mayoría de las personas están en la media. Casi todos podemos destacar en alguna cosa, pero en lo demás somos mediocres», tranquiliza del Charco.

Ser mediocre no debería tener una connotación negativa, por mucho que la Real Academia de la Lengua se empeñe en que significa de poco mérito, tirando a malo. No, etimológicamente, la palabra mediocre viene del latín mediocris, que significa medio, común, mediano y ordinario. Pero ya sabes que la RAE se empeña en incorporar los usos populares de las palabras, por lo que tuvo que añadir esa definición peyorativa de la palabra mediocre porque siempre ha estado denostada.

Por qué intentar alcanzar la perfección puede hacerte infeliz

«Somos la generación con una vida más fácil: derechos sociales, riqueza, nivel educativo… sin embargo, la más autoexigente y la que tiene mayores tasas de enfermedad mental y suicidio, especialmente entre jóvenes, que son quienes más se han expuesto a este mensaje», señala Buenaventura del Charco.

«El perfeccionismo te impide disfrutar y hace que te sientas poco válido y eso te deprime. Te hace agotarte y cansarte, te hace sentir que nunca llegas y nunca es suficiente y todo eso crea mucha ansiedad. Pero es que, además, te hace compararte y evaluar todo el rato cómo haces las cosas y a ti mismo, lo que fomenta la obsesividad», continúa. Pues va a ser que buscar ser la mejor versión de ti mismo tiene sus consecuencias. Y no positivas, precisamente. Al menos, no siempre.

Pero claro, en un momento en el que con sólo entrar en las redes sociales tienes a personas de éxito que muestran su perfecta vida, el no compararte es una tarea difícil. «Hay decenas de estudios que demuestran que la gente que consume redes sociales presenta más síntomas depresivos que la que no. Es básicamente por esa comparativa con un postureo que no es sino una realidad impostada, un escenario para proyectar una imagen de éxito», explica el experto.

De manera lógica se sabe que la vida de esas personas no es perfecta, que sólo muestran lo que quieren mostrar y que tienen dificultades como todo el mundo, pero en un momento de fragilidad emocional es muy fácil fustigarte con comparaciones absurdas.

Acepta tu propia mediocridad y vive más feliz

Grábate esto a fuego en la memoria: no puedes saber de todo, ni ser perfecto en todo. Puede que los deportes se te den fatal, pero seas un hacha en matemáticas. O que no sepas encender un ordenador, pero tengas una imaginación prodigiosa. No puedes ser perfecto en todo, pero tampoco puedes ser malo en todo. Algunas cosas se te darán bien y en el resto te encontrarás en la media, como todo el mundo.

Pero parece que aceptar esto es ser un conformista, otra palabra injustamente denostada. «El conformismo no tiene nada de malo. Es estar a gusto y conforme con algo. Por otro, aceptarte tal y como eres no es que todo te dé igual o dejar de tener ambición, es simplemente que decides amarte a pesar de tus defectos y que tu autoestima no es dependiente del logro y los objetivos», nos consuela el experto.

OTROS TEMAS WELIFE

Autoestima. Una palabra que, a pesar de su significado positivo, se ha pervertido al asociarlo a otros conceptos cuantificables. «La autoestima me parece un concepto perverso en sí mismo. Te dice que amarte es una evaluación de ti mismo, es necesitar pasar un examen para quererte. Cuando amas a alguien no le examinas, no miras que sus cosas buenas pesen más que las malas… ¿por qué sí contigo mismo? Todo el mundo quiere sentirse válido, así que, si te dicen que eso depende de pasar un examen, te empuja al perfeccionismo. Deja la autoestima por el amor incondicional, que es el único real», aconseja.

¿A qué conclusión se puede llegar con todo esto? A que te relajes un poquito con intentar ser la mejor versión de ti mismo. Que no, a veces no basta con soñarlo para conseguirlo y que las cosas buenas no siempre pasan a los que van a por ellas. Acepta que eres mediocre en muchos aspectos y que no pasa absolutamente nada.

«Aceptar eso es una liberación. Sobre todo, si puedes aceptar y amarte a pesar de ello, habrás conquistado el amor propio real: amarte no por lo que consigues, sino por lo que eres, no ser tu juez y verdugo cruel, sino tu amigo sincero que siempre van a estar ahí», sentencia Buenaventura.

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