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No existen las emociones negativas, todas nos enseñan algo./ Imagen: Call me by your name.
SALUD MENTAL
Tristeza, frustración, rabia, decepción… Las vemos como emociones negativas cuando, en realidad, nos enseñan mucho de nosotros y son necesarias para poder tener una vida plena.
Por María Corisco
11 DE OCTUBRE DE 2023 / 13:10
Ante una emoción que consideramos negativa, nuestro primer impulso es apartarla de nuestra mente, borrarla sin pararnos a pensar de dónde viene, no intentar saber qué nos quiere decir. Y a menudo es un error: entender que estas emociones son buenas y aprender de ellas puede ayudarnos a superarlas y que no se queden latentes y nos hagan daño.
Por eso, tal vez la primera consideración, apunta Silvia Álava, doctora en Psicología Clínica y autora del libro ¿Por qué no soy feliz?, es la de no diferenciar entre emociones positivas y negativas. “Todas las emociones son buenas, nos traen información, nos dicen que nos ocurre algo que puede ser agradable o desagradable. Permitirnos pararnos a pensar en ellas es una labor de introspección necesaria”.
Profundizar en las emociones negativas, aunque pueda parecer contraproducente a primera vista, puede tener varios beneficios:
No se trata de regodearse en esa emoción ni de abrirle las puertas para que campe a sus anchas por nuestra mente. “No nos interesa entrar en una fase de rumiación en la que le damos vueltas y más vueltas. Pero sí de prestarle atención, porque si eso que sentimos se queda sin atender, puede afectar a nuestra salud. Surgen así síntomas psicosomáticos: migrañas, contracturas, insomnio… Y detrás está esa emoción desagradable”.
Entre las cosas que podemos hacer, Silvia Álava propone:
Si entendemos lo que nos ocurre, le ponemos nombre y sabemos por qué se ha producido, estamos en el camino de poder gestionar de forma adecuada la emoción.
Recorrer cientos de kilómetros sin más compañía que la propia sombra se hace con los pies y con la mente.